La Poesía como el ánima de la escritura

Entrevista con Nana Rodríguez Romero

Diciembre, 2017

 

"Lo bueno si es breve dos veces bueno"

- Baltasar Gracián

 

Nana Rodríguez Romero es escritora y docente universitaria. También lectora asidua de literatura y de historia. Es de Tunja y a donde quiere que va, deja en alto el nombre de Colombia. Es una de las escritoras de microrrelato, reconocida a nivel internacional y por supuesto a nivel nacional. Ha publicado 15 libros y desde sus páginas promociona también la literatura de sus amigos y de sus autores predilectos.

 

Ha publicado los libros de poesía: Permanencias, Hojas en mutación, Lucha con el ángel, El bosque de los espejos, El oro de Dionisios, La piel de los teclados, Vendimias del desierto, El orden de otros días. Libros de minifición: La casa ciega y otras ficciones, El sabor del tiempo, Efecto mariposa, La cometa infinita. Estudio literario: Elementos para una teoría del minicuento. Micronovela: Juanantonio. 

 

Invitada a varios encuentros de escritores y poetas en México, Uruguay, Venezuela y Colombia. Seleccionada para varias antologías nacionales e internacionales en poesía y minificción. Becaria del Ministerio de Cultura y ganadora del Premio Nacional de poesía Ciro Mendía 2008. Trabaja como docente de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia.

 

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Tatik Carrión: Querida Nana, gracias por dedicar tiempo a esta entrevista. Empecemos por un posible principio en la literatura: ¿Cómo fue ese momento en el que decidiste ser escritora, cómo es esa historia? ¿Podrías hacernos un microrrelato de ese instante?

 

Nana Rodríguez: No fue una decisión, la verdad. Empecé a escribir a los 18 años y hasta hoy no he dejado de hacerlo. A la escritura antecedió como es normal, un proceso de lectura desde niña. Empecé como muchos de mi generación con los cómics, luego hacia los 9 o 10 años, leía novelas de pistoleros que alquilaba en las tiendas de barrio, me encantaban. Ahí creo que empecé a emocionarme con la poesía por la descripción de los atardeceres, y después las lecturas de la secundaria. 

 

“El día de la epifanía sucedió una tarde al pasear por un bosque y escribir de inmediato el primer poema que no conservo, como muchas libretas de adolescencia y juventud que boté. Ahora me arrepiento. Allí estaba el proceso de una parte de mi historia como escritora”.

 

Tatik Carrión: Escribes poesía, microrrelato, novela… ¿con cuál género te sientes más libre o más identificada?

 

Nana Rodríguez: Escribo más poesía, esto también se evidencia en la narrativa. Creo que es como el ánima de los textos que escribo.

 

Tatik Carrión: Podrías decirnos ¿qué es microrrelato, qué es minificción y cuáles son sus diferencias?

 

Nana Rodríguez: Un microrrelato es una narración breve, que no pasa de una cuartilla, contiene los mismos elementos del cuento. La misma tensión narrativa, con elementos como el humor, la ironía, el final sorpresivo, la epifanía y generalmente un buen microrrelato es como un iceberg, en palabras de Hemingway, el sentido implicado es construido por el lector. La minificción es un género breve, híbrido, es decir que acepta características de otros géneros como la poesía, el ensayo, el grafitti, la receta, el anuncio, el aforismo filosófico, etc. Tiene otras características como la intertextualidad, la ironía, la epifanía, el final sorpresivo, la metaficción, entre otras.

 

En el sentido instrumental, no sirve para nada, como muchas expresiones del arte. Si lo pensamos como poiesis, es extraordinario para la síntesis, el humor fino o inteligente, la parodia, la imaginación, la osadía. No es de fácil escritura, al contrario, por ser tan breve, exige gran concentración del lenguaje y del pensamiento.

Por supuesto que hay talento en Colombia para este género. Falta más difusión, reconocimiento por parte de la academia y de las editoriales. Uno de los primeros quizá fue Luis Vidales y dan fe de un buen número de cultores, las antologías y selecciones que se han hecho en el país, las páginas en internet, las ediciones independientes, etc.

 

Tatik Carrión: Nana, también eres docente universitaria, cuéntanos, ¿cómo se combina el trabajo docente y el de la escritura?

 

Nana Rodríguez: La docencia quita mucho tiempo a la escritura creativa. Aunque a veces los ritmos y las pulsiones escriturales pueden variar. Un libro se puede escribir en un año o en 6 años, eso depende. Cambiar del código académico al código literario, no es fácil.

 

Hasta hace unos pocos años, no mezclaba los dos oficios. A veces es mejor no estar al descubierto en la academia. Luego decidí compartir mi trabajo literario con los estudiantes. En mis cursos leemos la micronovela “Juanantonio”.

 

Tatik Carrión: ¿Cómo es la experiencia de lectura de tus textos en el aula con los estudiantes? ¿Es fácil abordar temas complejos a través de la literatura, en este caso el tema de tu novela “Juanantonio?

 

Nana Rodríguez: Dar un curso de Literatura y cine para estudiantes de todas las carreras de la universidad en el área de Humanidades, pensé en un comienzo que iba a ser un fracaso, al ser un curso de lectura y más aún, abordar la poesía con estudiantes que hoy en día hacen otro tipo de lecturas más rápidas, instantáneas y casi gaseosas; me refiero a las lecturas en las pequeñas pantallas del mundo virtual, pues la lectura de libros es casi nula en la etapa del bachillerato.  Creí que iba a ser un curso en contravía, y claro al hacer un sondeo inicial en la primera semana del curso, al 90% de los estudiantes no les interesa la literatura, a no ser que sean estudiantes de lenguas, filosofía, ciencias sociales. La mayoría son estudiantes de las ingenierías, derecho, medicina, matemáticas, ciencias, etc.

 

Son muy pocos los que renuncian, y eso para mí ha sido un logro enorme. A la novela llegamos después de un periplo por la poesía y el cuento, acompañados del cine. Una novela como Juanantonio ha tenido una gran acogida, leen toda la novela a pesar de su estructura y tiempos narrativos a los que no están acostumbrados.

 

En cuanto al tema, al comienzo hay rechazo y algunos brotes de homofobia, las mujeres son más abiertas y perceptivas. La historia los atrapa. Bueno además allí se tratan otros temas de la existencia y del mundo actual.

 

Tatik Carrión: Eres muy reconocida en otros países, te invitan a participar en encuentros de escritores y como conferencista de literatura y educación, ¿cómo han conocido los lectores extranjeros tus obras?

 

Nana Rodríguez: Si, Tatik, es paradójico que me conozcan más en otros países que en Colombia. Esto comenzó con la publicación de un estudio literario acerca del relato breve, denominado Elementos para una teoría del minicuento que hice como trabajo de grado de una especialización en Literatura y Semiótica. En este año ese libro cumple 20 años, tiene dos ediciones. Lauro Zavala, investigador Mexicano, uno de los grandes estudiosos de este género, lo encontró en la librería Lerner hace 20 años y se comunicó conmigo para felicitarme y proponerme hacer parte de una Red de estudiosos de la Minificción en Iberoamérica. Desde ese momento, ese estudio y mis libros de creación en minificción empezaron a conocerse entre esta gran comunidad de escritores y he sido invitada a formar parte de muchas antologías nacionales e internacionales en España, Argentina, México, Perú y en diversas revistas electrónicas de la red.

 

Tatik Carrión: En la FILBO 2017, lanzaste tu libro “La cometa infinita”, ¿cómo fue el proceso de la escritura y publicación de este libro?

 

Nana Rodríguez: Este libro duró como 10 años cocinándose, sufrió muchos cambios. Inicialmente estaba compuesto por solo relatos de la vida feérica, de los gnomos, los duendes, las hadas, re-creados en el mundo actual, historias fantásticas entre la realidad cotidiana y la ficción. Descansó varios años. Luego elegí algunos de ellos, los revisé y entraron a formar parte de un nuevo libro, compuesto en otra de sus partes por minificciones y microrrelatos o minicuentos y una tercera parte, de cuentos con la temática de la ciudad. Es un poco híbrido, y me gusta eso.

 

A veces los libros que son monotemáticos son un poco pesados a no ser que estén muy bien escritos. Envié el libro ya adelantado a concursar a una beca de creación en literatura convocada por la Alcaldía de Tunja, pero como ya sabemos esas cosas están tan viciadas y corruptas, que terminé por enterarme de toda la manipulación que hubo de por medio. Me regañé por caer en esas burlas y decidí publicarlo en la editorial del propio bolsillo. Otra paradoja, hace unos años participé en la convocatoria de las Becas de Residencias Artísticas en el exterior del Ministerio de Cultura y la gané. De allí nació otro libro de minificciones. Parece que el exilio literario me ha acompañado en todos estos años…

 

Tatik Carrión: ¿Crees que es difícil ser escritor en Colombia? ¿Por qué?

 

Nana Rodríguez: Si consideramos que un escritor es una persona que escribe y además publica, considero que sí es difícil ser escritor en Colombia, por el escaso apoyo a los escritores, aunque hay quienes dicen y estoy de acuerdo con ellos, escribir no es difícil, publicar, no es difícil, lo más difícil es que se lea el libro.

 

Tatik Carrión: Nana, has publicado quince libros a lo largo de tu vida. Conoces el proceso editorial y de distribución, ¿qué crees que hace falta en las librerías para difundir las obras de los autores?

 

Nana Rodríguez: Las grandes librerías entraron en un proceso de marketing, así los editores independientes no tenemos posibilidad, pues sólo reciben libros de distribuidores, es decir, es doble trabajo para el escritor y si se vende, solo se ganan unos centavos. Sin embargo, hay librerías alternas como Luvina, Balzac, Trilce, entre otras, que promocionan los libros de los escritores sin cobrar y además hay posibilidad de conversar con el público que asiste.

 

Tatik Carrión: ¿Qué piensas de los concursos literarios? Danos pros y contras al participar en ellos.

 

Nana Rodríguez: Los concursos son como especie de loterías, como tirar una botella al mar. En el océano de libros que participan en los concursos no se sabe si en realidad los leen. Escuché a un jurado decir que abría el libro en cualquier página al azar y las dos o tres líneas que leía, le gustaban, lo leía todo, de lo contrario, lo dejaba y tomaba otro para “leer”. O, hay varios filtros, ante la cantidad, ponen a estudiantes de literatura para que seleccionen. Además, como hemos sabido, hay concursos amañados, se premian entre amigos, hay plagio y premian el plagio, etc. etc.

 

Qué hay de positivo, el reconocimiento, que es como un capital simbólico. Los premios con mucho dinero casi siempre se los ganan los mismos escritores. He participado como en cinco concursos, gané uno departamental y otro nacional. No está mal, pero creo que no vuelvo a participar.

 

Tatik Carrión: Si Nana Rodríguez no se hubiera dedicado a la pedagogía ni a la literatura, ¿a qué se hubiera dedicado?

 

Nana Rodríguez: Al diseño, lo hago desde la intuición, he tejido, diseñado ropa, libros, revistas, ambientes, sobre todo en mi casa.

 

Tatik Carrión: Tienes amplios conocimientos en cine. ¿Cuál es la película que todos deberíamos ver? ¿Por qué?

 

Nana Rodríguez: Así como los libros, no hay una sola película, hay muchísimas. En especial recuerdo una que vi en el cineclub de la universidad cuando era estudiante. Se llama Ilusión, nunca la he podido volver a ver. Era cine arte, creo que de Polonia o Chescoslovaquia, en esa época prestaban las películas en las embajadas. Los temas eran el arte, la política, la vida. Hermosa, dura, cruel, muy bella. Como dice la canción: “No hay nada más bello que lo que nunca he tenido”. Lo maravilloso del cine es que hace pensar y sentir.

 

Tatik Carrión: Generalmente hay movimientos y grupos de literarios por similitudes en la escritura o el pensamiento o por ser de la misma generación, ¿Consideras que perteneces a un grupo en específico o, por lo contrario, te destacas por tu proceso solitario?

 

Nana Rodríguez: No he pertenecido a ningún grupo, no he asistido a talleres, no tengo grupo generacional. Mi trabajo ha sido en solitario, y más aún en Tunja donde el trabajo es insular, cada quien trata de invisibilizar al otro, de pisotearlo, como en muchos lugares. Mi trabajo, como te decía con anterioridad, ha salido a otras tierras y no me quejo. Ese mundo social de los escritores es bastante pesado y a veces tóxico. También hay gente hermosa con la que de vez en cuando uno se encuentra.

 

Tatik Carrión: Por último, nombra tres escritores extranjeros y tres colombianos junto con su obra más significativa para ti y que te generen admiración.

 

Nana Rodríguez: Extranjeros: Marguerite Yourcenar (Memorias de Adriano, Fuegos, Opus nigrum, etc).

Miguel de Cervantes Saavedra (El Quijote). Ana Maria Shua (Su obra minificcional). Colombianos: Raúl Gómez Jattin (Obra poética). Pablo Montoya (Lejos de Roma, Tríptico de la infamia). Gabriel García Márquez (Los cuentos y Cien años de soledad).

 

 

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