Carta a mi madre

Por Denice Valencia Martínez

Junio, 2026

 

 

Mi mamá nació y se crío en la tierra donde la gente es alegre, la ciudad del calor físico y humano. Allá se desayuna, almuerza, merienda y se cena con buena salsa; se come empanadas preparadas con papa amarilla y carne desmechada, pandebonos, aborrajados, marranitas, lulada, champús, manjar blanco, tamales, arepas de chontaduro, mango biche borojó y pa´ matar el calor usted encuentra su buen cholao en cualquier esquina. Obvio en la rumba hay variedad de trago:  viche, toma seca, arrechon, pipilongo. Claramente no puede faltar su borondo a Pance, San Antonio y Cristo rey el fin de semana.

 

Ella es una mujer afro, cimarrona, feminista. Soy testigo de que libra batallas que no le cuenta a nadie; a la gente morbosa le gusta revictimizar. Carga una herida que no se nota, la que esconde detrás de su agenda académica y su liderazgo comunitario. Prefiere decir que está bien cuando realmente no es así, a mí no me puede engañar, tiene el alma deshecha como hoja seca. Desesperada, arrodillada en su propio confesionario virtual una noche desnudó su alma ante la profe Diana Pachón, la celosía que las separaba no era solo de madera, sino la pantalla de un celular que acortaba la distancia entre la Costa y Bogotá. A través de esta rejilla mi mamá indago por el rastro del Dr. Quintana el temido Doctor muerte. La profe le pregunto a mi mamá: ¿está segura? ella respondió con un rotundo sí, yo pensaba como puede ser posible que sea tan egoísta y no piense en lo mucho que la voy a extrañar, se le olvido lo feliz que me decía: “Desde que llegaste a mi vida nunca más me volví a sentir sola me enseñaste una nueva forma de amar”. Pero la profe le dijo: “Te pido que vivas” Desde entonces ha cumplido su promesa.  

 

Mi mamá es una pilera, a sus 46 años está estudiando Derecho. Sus sueños son tan altos como el pueblo Dinka; escribe historias sobre lo que le pasa. Encontró en la escritura una forma de resistir, y sabe bien como dijo Facundo Cabral: “De la cuna a la tumba es una escuela” y eso, aunque ni ella misma lo crea la hace inmensamente fuerte, valiente y resiliente.

 

Mi mamá por dentro es un huracán de emociones, hay días de días unos más difíciles que otros, unos en que le cuesta demasiado levantarse de la cama, la noche es su verdugo pasa horas sin poder conciliar el sueño. Está agotada, tiene miedo, se siente frustrada. Pensamientos rumiantes se apoderan de su cabeza. No se toma los medicamentos que le formuló el psiquiatra no por capricho, cree en el poder de la autosanación. Además, prefirió conectar con sus raíces africanas y la medicina ancestral. Hoy prepara y comercializa su propio aceite de cannabis resignificando su emprendimiento en un dolor que sana.

 

Mirándose en el espejo repite el siguiente mantra: “Soy fuerte, puedo hacerlo, lo voy a hacer”. Se abre y florece como el diente de león en medio del pavimento Bogotano: ¡Atentos bochincheros esa osa esta hibernando!

 

Me carga, me aprieta contra su pecho, me abraza, con sus labios gruesos me embadurna de besos, me bendice. Agradece una y mil veces a:  Olofin, Oshun y los Eggun por ponernos en el camino. Muchas veces no sabe cómo explicar lo que siente, llora y me pide que le envié luz y fuerza. Luego me suplica perdón; recuerda que cuando era niña le enseñaron que uno no tiene por qué ser una carga para nadie. Demandar ayuda es mostrar debilidad las mujeres pueden con todo. Se acostumbró a escuchar, a acompañar, a sostener.

 

Mi mamá lidia con el estrés de las deudas, ese contrato de prestación de servicios no genera estabilidad económica a nadie.

 

Mi mamá también carga con el miedo a que el racismo y la segregación racial, les continúe haciendo más daño ¿y cómo no? Cuando los médicos buscaban respuestas a el dolor de oído su jefe le dijo: ¿Otra incapacidad? “los negros no se enferman” días después el resultado de la biopsia arrojó:  tumor maligno. Esa frase junto a otras sigue resonando en su memoria como muestra de la crueldad y la ignorancia.

 

También le preocupa la misoginia que sigue arrancándole la vida a las mujeres todos los días. 

 

Vive con el duelo que dejó las secuelas del tumor maligno, fibromialgia, deterioro cognitivo, el desarraigo de su amada Cali, los muertos de la familia, África brote por el virus bola, la masacre silenciosa en gaza y es que le genera angustia oír a los hombres cuando hacen esas bromas “si no es para mí no es para nadie” posteriormente... Será suficiente cargar la medida de protección en morral se pregunta mi mamá.

 

El domingo 31 mayo 2026, después que escuchó la mala noticia se desplomó. Ante la posibilidad de la compra de armas como pan caliente, daño consciente a la Pacha mamá, sin garantías laborales, retroceso de derechos para las mujeres y diversidades sexuales, sevicia contra los animales, llora de miedo, de rabia y de indignación. Recordó las enseñanzas de su gran amigo Jeisson según un autor alemán Dietrich Bonhoeffer, expone que el problema no es intelectual, sino moral y colectivo, describe a personas fácilmente influenciables que no atienden a razones sin importar los argumentos que se presenten. En Colombia existe la constante de buscar votos mediante narrativas de violencia, prejuicios morales y sociales y la continua asociación de la izquierda con la guerrilla, esta estrategia es la más letal y peligrosa pues ha provocado genocidios como el partido político Unión Patriótica.   

 

 ¡Vade en retro, satanás! No pasarán, ya no permitiremos volver a la horrible noche, me la juego por la vida recobró la esperanza y la fe.

 

Mi mamá anda en modo abogada, tiene claro que: Ahora se habla de la familia multiespecie, nuestro máximo órgano constitucional desde el inicio de su jurisprudencia indicó, que los gatos y perros no son cosas son seres sintientes. Pensar que alguien pueda lastimarme no le permite tener paz , no imagina esta reencarnación sin mí que desolada, piensa en  mis orejas las que ella compara con dos enormes montañas , mis profundos ojos verdes le recuerda el lago calima el cual frecuentaba durante su infancia en compañía de sus hermanos Ney, Carlos y su tío Justiniano , mi nariz fría ella dice que tiene la forma de un corazón perfecto, mi barriguita revuelta de pelitos blanco y gris, mis manitas y  paticas retractiles que abro y cierro a mi antojo son un espectáculo ella se carcajea, yo me luzco para que ella lo disfrute, ni hablar de mis poses yoguisticas cuando voy a tomar el sol. Cuando la persigo al baño, bueno realmente la estoy cuidado hago la aclaración, tenemos serias conversaciones, mi mamá me cuenta todo lo que va a realizar durante el día. Les cuento un secreto: Mi mama me ama, llevamos 9 años juntos y nuestro amor sigue intacto como el primer dia.   

 

Cuando la veo tan agotada frente al computador, me acurruco sobre sus rodillas cansadas le hago un masaje le envio calor, me quedo dormidito ella se relaja, además eleva su frecuencia y en sus eneagramas cerebrales quedan grabados mis ronroneos le recuerdan que yo soy su familia la que ella eligió. Yo soy su niño Emilio mi bendición mi gordito como le gusta llamarme.

 

Hay una verdad que mi mamá humana tiene que escuchar:  Querida mamá está bien no estar bien, pedir ayuda no es fallar no es motivo de vergüenza, no te hace débil te hace honesta si hoy te sientes perdida y no sabes por dónde empezar, empieza por RECONOCERTE, luego suelta dejar ir lo que no es tuyo descarga esas maletas viaja ligera habla con alguien de confianza, sigue escribiendo tu pluma salvaje es única no pierdas la fe en el poder de la juntanza, del aquelarre. 

 

Recuerda mereces una medalla de oro, lo estás haciendo muy bien no eres menos por sentirte rota y pedir ayuda, no te compares con nadie lo procesos son individuales, mis oídos te escuchan sin juicio yo te acompaño y te sostengo con tus grietas, eres digna de amor mamá recuerda que por muy recia que se ponga la tormenta escampa y sale el sol confía en el poder de la verdad.

 

 

Comentarios: 1
  • #1

    Adisney Valencia (jueves, 18 junio 2026 19:28)

    Soy fuerte, puedo hacerlo, lo voy a hacer” esta es la forma correcta de pensar y llevar la vida... gran relato.