Ana María Devis en el MAMBO
"Un universo microscópico y de proliferación"
Por Sandra Uribe Pérez
Julio de 2026
La colombiana Ana María Devis habla de su obra artística como un proceso que se da, esencialmente, a partir de la repetición, la acumulación y el tránsito. En el caso de su exposición "De una vida a otra. Umbrales afectivos y materias sorprendentes", realizada en el Museo de Arte Moderno de Bogotá (MAMBO) y curada por Eugenio Viola, la idea –según cuenta ella misma durante el Taller de Tipografía organizado por la Coordinación de Educación del Museo– surge de la visita a un apartamento que tras nueve meses de abandono humano se descubre invadido por los hongos, las bacterias y las levaduras, con un resultado que parece más bien el bombardeo de una ciudad.
Este escenario doméstico, casi podría pensarse como el de una historia de ciencia ficción en la que se registran "criaturas innombrables" que emergen de la acción del agua (tuberías rotas) y de una batalla por la colonización, orquestada por las transformaciones biológicas y los procesos de fermentación.
Se trata, entonces, de un universo microscópico y de proliferación en el que la artista devela cómo una unidad mínima se expande con fuerza y demuestra el poderío de la vida, cuando el dominio humano se desvanece y el descontrol hace de las suyas, para trazar las pinceladas de un extraño ecosistema en descomposición.
De este modo, los paisajes fotografiados por la artista y luego convertidos en nuevas criaturas que pueblan el sótano del Museo tienen algo en común: los tonos rojos y naranjas que dejan una impronta en los muebles, los objetos y las paredes, y que según una micóloga consultada por la artista revelan cerca de 50 ciclos de vida.
Ana María Devis utiliza, además, la “recolección afectiva”, a la par con la materialidad de cabellos humanos, piel de iguana, pañitos de maquillaje usados que fueron donados y transformados, y la "asquerosidad" retratada en los muros, así como en los tejidos y objetos de una cotidianidad trastocada por los efectos del tiempo y la multiplicación de los microorganismos, que terminan mutando hacia otras formas de vida. Así, por ejemplo, una sábana deja al descubierto el deterioro provocado por los hongos luego de consumir las huellas dejadas por la grasa corporal de su antiguo dueño.
En la exhibición también entran en juego el bordado, la instalación, piezas gráficas de gran formato y la impresión tipográfica, los cuales muestran desde otras ópticas eso que se oculta en lo minúsculo, los patrones que se generan y los linderos que se reconfiguran en los espacios conquistados.
Cabe destacar el trabajo con la tipografía hecho con el apoyo del maestro impresor Héctor Céspedes –de Galería Sextante y Arte Dos Gráfico–, el cual tardó cerca de tres meses, incluyendo la fabricación del papel. La autora hizo listados de 500 palabras, armó fichas con ellas y empleó convenciones y ornamentos antiguos de mapas, a través de una geografía expansiva que genera una topografía, de la que se hicieron muchas pruebas con contacto, con entintado a mano y mediante el uso de antiguos tipos móviles de madera.
En definitiva, hay que acudir al MAMBO para despertar la curiosidad frente a todas estas criaturas y experimentar la visión de lo micro y de lo macro, que se condensan en esta magnífica obra. La exposición está abierta hasta el 9 de agosto de 2026.
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Fotografías de la exposición: Sandra Uribe Pérez