REALIDADES PERRUNAS

    Y resulta que a unas leguas de la ciudad se encontraba una humilde granja llamada “El Descanso”.  

 

  Nada de particular sobresalía en este lugar, con la excepción de unos cuantos perros viejos, flacos y de ojos enfermizos.

 

   Una mañana estos viejos amigos se sentaron bajo un naranjo, y como sucedía menudo, empezaron a recordar sus años de juventud.

 

   El más viejo, un pastor de mirada maliciosa, dijo: “Yo fui el más fuerte y temido. En aquellos días no había perro en todo el vecindario que se atreviera a pasar por mi lado sin hacerme reverencia, y aquel que lo hizo, lleva hoy la marca de tal audacia…”

 

    Y un Setter casi ciego por los años interrumpió diciendo: “¡Y yo fui el más veloz! jamás hubo presa que se me escapara, ni arroyo, ni río que no pudiera nadar. Mi fama era tan grande que horas antes de que saliéramos de caza, los venados y demás bestias comenzaban a huir; más aun así yo los alcanzaba.”

 

    Y un Dálmata que había estado escuchando con fría indiferencia hablo: “¿Y de qué vale todo eso? Yo fui el más hermoso. La gente quedaba muda de asombro cuando elegantemente me paseaba por las calles. Y en ciertas ocasiones oí decir que mi piel se parecía a la del leopardo.”

 

   Sin poder contenerse, un pequinés de mirada furtiva gritó: “¡Pero yo siempre comí bien! Mi astucia era tal que me introduje en todos los cajones y gavetas de la cocina, y no hubo puerta ni cerrojo que pudiera detenerme.”

 

   En esas estaban las cosas y la discusión amenazaba con volverse más acalorada, cuando de pronto la dueña de casa salió al patio con un balde lleno de sobrados. Los contendores se miraran entre sí, y olvidándose de cuantas proezas y hazañas habían exaltado, corrieron  meter el hocico en sus respectivos platos…Y cosa extraña, en ese momento, todos se volvieron simples perros.

 

Rocio Obregón Rubiano

Abril, 2019

Publicado originalmente en Lecturas Dominicales del Tiempo

 


Vida y milagros de los apóstoles del Rock

 

por María Magdalena*            

     

Ernie. Foto: Juan Cardenás
Ernie. Foto: Juan Cardenás

 

 

HERNANDO BECERRA TIRADO

 

"Tras los pasos del maestro"

 

 

 

  En una noche fresca y con luna de Agosto 2007, mientras muchos regresan a sus casas luego de una tediosa jornada laboral, un grupo de cinco “buscadores” se desplaza en silencio por el campus de la universidad nacional, intentando prolongar el momento de la conexión fugaz con el infinito, congelarlo, detenerlo, para no tener que regresar a la trivial realidad de lo conocido. Los cinco habíamos sido invitados a tocar en el auditorio de la universidad nacional con Swami Sarveshwarananda Giri, discípulo de  Paramahansa Hariharananda, director del  Kriya Yoga International, fundación encargada de difundir el mensaje del Kriya Yoga en el mundo.

 

 

    El swami, armado de un armonio de fuelle manual,  marcaba la melodía, a seguir. Douglas Ceballos (Doug Baby) en la dulzaina, Keshava Liévano en el “dolak” (tambor de dos parches) Hernando Becerra en la guitarra, Miguel Durier orquestando como director y yo en los bongós,  intentábamos cabalgar sobre la tonada celestial y cantar kirtans o mantras devocionales. Recreábamos una vez más, un instante de comunión, en la senda devocional, que marcó el hippismo de los años 60, donde  la mayoría de adeptos al naciente movimiento, se zambulleron en una búsqueda espiritual de la mano de los grandes Gurús de la India.

 

 

   Me atrevería a decir que el sonido melodioso y suave, limpio en su esencia, que se aparta de lo rebuscado y excesivamente técnico (mal llamado virtuosismo) buscando con cada punteo trascender, tan característico del Maestro Hernando Becerra, se forjó en esos años de Psicodelia,  Yoga, y Rock and roll y con el paso del tiempo se fue perfeccionando hasta convertirse en una de las mejores guitarras del Rock nacional.

 

 

  Unas horas después, bareto en mano y presos de la inspiración divina, nacería “La Leyenda”, una de las bandas de roqueros del Jurásico que con sus más de 200 años de experiencia reunidas, le devolvió al rock colombiano la nostalgia y grandeza del pasado perdido.

 

 

 

LO QUE SE HEREDA NO SE HURTA 

Carmen Ramona Tirado y Hernando Becerra
Carmen Ramona Tirado y Hernando Becerra

   Hernando Becerra Tirado, a veces llamado Ernie o Ernie Beat, recuerda su nacimiento el 7 de Julio 1953 en la ciudad de Nueva York, cuando su madre Carmen Ramona Tirado-cantante, bailarina y actriz-descendiente de inmigrantes dominicanos y haitianos por el lado materno, y españoles y portugueses por el lado paterno, dio a luz un saludable bebé, en la bañera de su casa de Kelly Street, siendo asistida por una partera.

 

 

   Pero la historia musical de la familia que marcaría a Becerra desde su entrada al mundo, no comienza ahí….se remonta muchos años atrás.

 

 

Su abuelo Teófilo Becerra, boyacense de pura cepa, maneja su prole de 10 hijos (Mercedes, Laura, Cecilia, Marina, Susana, Inés, Luis, Antonio, Hernando, Israel) con mano firme y rigor musical. Siendo él mismo trompetista, y contrabajista, (fabricaba sus propios contrabajos) y Director de la Orquesta Departamental de Boyacá, inculca en sus hijos el gusto por la música, y la lectura. En la casa del abuelo era obligatorio tocar piano y las mujeres en lugar de tejer, practican las escalas y el canto. Las tías Laura, Marina y Mercedes, formarían el Trío Marina, (un grupo de bambucos y pasillos muy cotizado en Colombia), mientras que los hombres terminarían como miembros ilustres de la Sinfónica Nacional.

 

 

Teófilo Becerra
Teófilo Becerra

   La educación un tanto estricta del abuelo Teófilo termina por cansar a Hernando Becerra senior y a su hermano Antonio, quienes a sus 17 años optan por vivir sus aventuras adolescentes y escapar subidos en los vagones de los Ferrocarriles hacia la frontera santandereana-más exactamente a San Cristóbal-donde logran colarse en los bares de mala muerte y hacer sus presentaciones antes de la llegada de la policía que usualmente los saca a rastras por ser menores de edad.

 

 

   Las frecuentes escapadas llevan a que el abuelo los envíe a la Armada donde terminan pelando papas y cargando bultos, con tan buena suerte que la Orquesta Naval-necesitada de un pianista y un trompetista-termina contratándolos. A través de la Armada, Hernando padre, encuentra la forma de viajar a Chicago donde estudia composición, piano y arreglo orquestal en la Universidad de North Western, al mismo tiempo que toca blues, y jazz en los clubes y hoteles de moda. Un tiempo después entra a la famosa orquesta afrocubana los Lecuona Cuban Boys, donde conoce a su esposa, (la madre de Ernie), quien había sido contratada por la misma orquesta como cantante y bailarina. Luego de viajar juntos por Latinoamérica, presentándose en Uruguay, y Rio de Janeiro, la pareja se casa en Méjico.

 

 

 

NEW YORK, NEW YORK 

 

Carmen Ramona Tirado y Hernando Becerra
Carmen Ramona Tirado y Hernando Becerra

 

  Los nuevos padres se instalan en Nueva York, y abandonan Los Lecuona Cuban Boys para prestarle atención al recién nacido, dando así inicio a un nuevo estilo de vida. Se presentan como un dueto en los bares de jazz, los clubes exclusivos y hoteles elegantes de la época. Los recuerdos de Ernie de este periodo con su padre al piano y su madre cantando, lo acompañaran toda su vida porque como dice en sus propias palabras, “mi mundo copiaba el de Hollywood”. Su madre-enfundada en vistosos trajes de lentejuelas, pieles, y guantes largos de satín y su padre con smoking y corbatín-hacen parte de la realeza musical neoyorkina; el talento y belleza de su madre, incluso la llevaría a realizar una audición para una versión mejicana de la comedia I love Lucy.

 

Carmen Ramona Tirado
Carmen Ramona Tirado

 

   Esta grandeza continuaría poco tiempo después en Florida, cuando el triunfo de la revolución cubana obliga a los grandes casinos, lujosos hoteles y clubes a dejar la isla. 

 

Los Lecuona Cuban Boys
Los Lecuona Cuban Boys

   Uno de estos será el Club Tropicana, casa de los Lecuona Cuban Boys, quienes ahora alistarán maletas para viajar al Hotel Fountain Blue en Miami, no sin antes contactar de nuevo a la familia Becerra Tirado, que abandona Nueva York para instalarse con su pequeño, en la ciudad del sol. Y será allí, rodeado por el lujo y las grandes personalidades, que transcurrirán los primeros años de la vida de Ernie, su madre y su padre, quienes ahora se codean y trabajan “tête à tête” con artistas de la talla de Robert Wagner (trompetista), Frank Sinatra, Dean Martin y Jerry Lewis.

 

 

   En este punto solo se puede afirmar que Hernando Becerra no podía tener un destino diferente al de ser un gran músico, así la vida o las circunstancias lo empujaran por otros caminos. 

 

 

 

BOGOTÁ, LA CIUDAD DE LA LLUVIA

 

 

   Cuando tenía 10 años sus padres se divorcian y Ernie aterriza en Bogotá para vivir con sus tíos Mercedes y Cupertino, (Cuper) quien está empecinado en convertir a su sobrino en campesino. De acompañar a sus padres en el lujoso lobby del Hotel Fountain Blue, Ernie pasa a enlazar terneros, echarle sal a las vacas, inyectar, ordeñar, lavar ubres, y sembrar maíz en las diferentes fincas que posee su tío, tareas todas encaminadas a entrenar al neoyorquino en los quehaceres del campo. De montar en limosina, pasa a montar en trolley y Transfusa y de comer hamburguers, beber milk shake y root beer a devorar hibias, cubios, chuguas, nabos y tomar guarapo. Para Ernie y su despierta imaginación, esto era tan solo otra escena más de una película de cowboys, en el lejano y salvaje Oeste, donde él era Hopalong Cassidy o Roy Rogers y su fiel caballo “boyaco”, un brioso Mustang amaestrado.

 

Ernie a sus 10 años
Ernie a sus 10 años

 

   Paralelo a su educación campesina, Ernie aprovecha las increíbles bibliotecas de sus tíos, donde puede sumergirse en los libros de arte y viajar a través de ellos por los países europeos y sus grandes obras de arquitectura: la Capilla Sixtina, el Louvre, Versailles y demás. Poco a poco comienza a desarrollar su gran afición y curiosidad por los libros lo que más adelante desembocará en un viaje esotérico y espiritual. Cuenta que se leyó la Biblia cuatro veces. En sus ratos de descanso, toma el tiple y la bandola de sus tías, y compra los promeseritos, un pequeño libro fotocopiado, donde se dan instrucciones para coser a máquina y otros menesteres hogareños y donde además vienen algunas canciones con sus notas. Serán los primeros pasos del futuro guitarrista, que aprendió con estos folletos de tan solo 10 páginas, como tocar un acorde y afinar una guitarra.

 

Ernie adolescente
Ernie adolescente

 

   Ernie pasa por tres colegios antes de entrar al centro educativo que sus tíos Carlos Medellín Forero y Susana Becerra fundan en 1966: el Claustro Moderno, uno de los colegios más importantes del país. Allí hace sus primeros pinos como cantante, interpretando canciones de los Four Tops y los Beatles junto con sus primos Guillen Becerra y Gustavo Rey. Durante esa misma época, hace parte del famoso “Coro de los primos Cantores”, un coro navideño muy reconocido de 40 mozalbetes, dirigido por Joaquín Hernández. Si bien es cierto que su mundo gira en torno a su familia y participa con entusiasmo de todas las actividades que se desprenden de ella, Ernie Becerra siente el estigma de ser hijo de padres separados, añora su corto pasado en los Estados Unidos, y por encima de todo, siente el peso de vivir en una ciudad conservadora, gris, fría y lúgubre, donde el cielo está casi siempre nublado, la gente se viste de paño oscuro, y se confunde con las aceras mojadas, porque Bogotá, quiérase o no… Bogotá, es la ciudad de la lluvia.

 

 

 

UN BEATLE EN EL BARRIO TEUSAQUILLO 

 

 

   Las tardes después del Claustro Moderno, son siempre las mismas. Debe estudiar una hora de piano antes de cenar y practicar los ejercicios de los Métodos Lemoine, Czerny, y los del Pequeño Libro de Anna Magdalena Bach. Pronto, esta férrea disciplina lo cansa y decide entonces que el piano no es lo suyo y que desea tocar batería. Su tía Mercedes lo lleva a la Casa Musical Humberto Conti, donde estaba en venta una batería Premier, la misma marca de la batería de Keith Moon, el baterista de los Who. Con un precio por las nubes, Ernie debe despedirse de su sueño y contentarse con una guitarra de muy poco valor, que odia y desprecia por asociarla con los "serenateros". Entonces igual que su abuelo Teófilo Becerra muchos años atrás, decide construir su propia guitarra.

 

 

  La banda bogotana Los Flippers había sacado el disco Psicodelicias, y en la carátula había una guitarra estampada. Ernie saca el croquis de la guitarra y con un dingrafo, lo amplía sobre un papel, intentando copiar la guitarra que tenía George Harrison en el disco 4. Entonces compra un triplex y con el cuerpo completo se dirige a Guitarras Bogotá para hacerle el brazo, que pega como puede. Después, le añade unos micrófonos japoneses que su padre había comprado en Curazao y sorprendentemente, el experimento funciona, aunque la guitarra nunca pudo afinarse ya que los trastes no estaban a la distancia que debían estar. El proyecto de guitarra casera igual que un fallido experimento de ciencias, termina en la caneca.

 

 

   Poco tiempo después, y al ver sus esfuerzos frustrados, Ernie Beat, recibe de manos de su padre su primera guitarra eléctrica profesional, una Fender Mustang, y un amplificador Vox Buchingmhan. Esto convertiría su casa de Teusaquillo, en lugar de romería. La gente del barrio haría cola para mirar la guitarra y el amplificador, algo nunca visto por ese entonces. Su tía siempre apoyando al sobrino mimado, hace el papel de anfitriona, y el vecindario atraído por las coladas, las almojábanas, el chocolate caliente y el rumor de un “nuevo Beatle” en el barrio, desfilaba entre curioso y fisgón frente a tan extraños aparatos.

 

 

 

LA CALLE 60: EL OMBLIGO DEL HIPPISMO BOGOTANO 

 

 

   La calle 60 o la Calle de los Hippies como cariñosamente le decíamos a ese trayecto que comprendía unas pocas cuadras desde la calle 60 con carrera 7ma hasta la carrera 13, era el ombligo del hippismo en Bogotá-¿y por qué no decirlo?-de Colombia entera. Eran años de un despertar espiritual, de rebelión contra el sistema y el establecimiento, contra todo lo conocido que ahorcaba y asfixiaba e impedía crecer mental, social y psicológicamente.

 

 

   En la legendaria calle 60 confluían todos los afluentes del "Gran Despertar Energético", las nuevas ideas, las nuevas manifestaciones artísticas, la nueva religión, era un lugar donde diferentes clases sociales, razas, oficios e ideologías, se mezclaban, y los entusiastas de la nueva utopía podían gritar,  “libertad,  igualdad y fraternidad”.

 

Pasaje de los Hippies. Foto: Gunter Schumacher
Pasaje de los Hippies. Foto: Gunter Schumacher

 

   En el Pasaje de la 60 se abrieron almacenes de afiches, de discos, de cueros para enrollar varillos, tiendas de ropa, donde conseguías o mandabas hacer el pantalón bota campana y las camisas floreadas.

 

Tania Moreno Ceballos. Foto: Gunter Schumacher
Tania Moreno Ceballos. Foto: Gunter Schumacher

 

   En los almacenes como Thanatos o las Madres del Revolver, podías ver a tus amigos, comprar afiches de Jim Morrison, Frank Zappa o Jimmy Hendrix, y sentarte a conversar. En el Parque de los hippies se planeaba el próximo concierto, el siguiente viaje lisérgico, se intercambiaban sueños y se planeaban revoluciones. 

 

Peace & Love. Foto: Gunter Schumacher
Peace & Love. Foto: Gunter Schumacher

 

   El parque sería lugar de reunión obligado de los expulsados, escapados, metafísicos, rosacruces, magos, pintores, soñadores, iniciados, poetas y renegados, y por encima de todo, de los músicos de rock, aquellos que marcarían el camino y serían los voceros de la rebelión que arrastraba el movimiento del Flower Power. La calle de los hippies marcaría un antes y un después en la juventud bogotana de los años 60.

 

Rocio Obregón Rubiano
Rocio Obregón Rubiano

 

    El Claustro Moderno estaba ubicado en la misma calle 60 pero con carrera 15, y Ernie con tan solo 16 años, y en 6to bachillerato, no escaparía a este cambio generacional. Solo tenía que subir unas pocas calles todos los días para entrar al fabuloso mundo de los hippies, aunque casi siempre hacía una escala forzada. Enfundado en su uniforme, saco blanco de cuello de tortuga, pantalón gris, blazer azul, y el pelo a propósito despeinado, llegaba todos los días al almacén de ropa A.Pamp, en la carrera 13 con la calle 60, y se detenía frente a la enorme vitrina donde los dueños del almacén a manera de propaganda, exhibían el equipo de los Flippers, que luego tocaban allí mismo, en aquellos famosos matinés. Ernie queda impactado con la presentación de la banda, y por encima de todo, con la actuación de Memo Acevedo en la batería y de Miguel Durier como cantante, y fue así como empezó a soñar con poder hacer lo mismo. A partir de ese momento, Hernando Becerra no tuvo duda alguna, de que su destino era ser un músico, no de bambuco, ni de pasillos, tampoco de música tropical, ni de salsa, sino músico de rock con todas las de la ley, costara lo que costara. Los Flippers: Arturo Astudillo, Carlos Martínez, Memo Acevedo y Miguel Durier, serían quienes inspiraron a Hernando Becerra a convertirse en el genial músico de rock que conocemos hoy.

 

 

 

LUCY IN THE SKY WITH DIAMONDS

 

 

Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band
Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band

 

  Famoso por su amplificador, su corte de pelo estilo escarabajo y armado de un estuche que había forrado con la bandera de Inglaterra, donde llevaba todos los discos de sus amados Beatles, Becerra explora el “Pasaje de los hippies” y sus almacenes. En “Thanatos, un conocido almacén de afiches, conoce a Humberto Monroy (Humo) por ese entonces integrante de los Speakers, quien le alquila el amplificador para una presentación en Icodes y le paga con un disco de Johnny Winter y otro de Jimmy Hendrix (Smash Hits). Según palabras de Ernie: “Jimmy Hendrix  me voló la cabeza”. Su técnica, para él recién estrenado músico era “todo un misterio”  y lo sacaría del inofensivo círculo del pop/rock de los Beatles para lanzarlo al endiablado y psicodélico mundo del rock donde no solo era lícito sino también obligatorio experimentar con alucinógenos y plantas ancestrales para abrir el “tercer ojo”, subir de plano y propiciar un encuentro genuino con Dios o alcanzar la Consciencia Crística, algo que sonaba bonito, muy “soyado”, aunque nadie sabía a ciencia cierta que era.

 

Guillermo Guzmán (Marciano) y Hernando Becerra
Guillermo Guzmán (Marciano) y Hernando Becerra

  Con el tiempo Ernie, completa su equipo de amplificadores, añadiendo un Dual Showman de 100 vatios y junto con la Fender Mustang, comienza a rodar por los ensayaderos y las casas de las nacientes bandas del hippismo colombiano, probando los gruesos quenques (cigarrillos de marihuana) que carburaban la inspiración musical de esos días. Es así como conoce a los integrantes de Glass Onion (Miguel Durier, Guillermo Guzmán, Roberto Caicedo, Manuel Galindo, y Ernesto“ el Gordo Matiz”) a Los Yogis, a los Speakers y al promotor y organizador de los conciertos del TPB, y Lijacá, Alvaro Díaz quien lo alienta a ser parte de un trío, al estilo Cream, o Grand Funk Railroad. En el segundo piso del “Pasaje de los Hippies”, Ernie se reúne con el baterista de los Yoguis, Eduardo Acevedo (el Sardino) y con el talentoso y muy psicodélico bajista de Glass Onions, Guillermo Guzmán, apodado el Marciano quien llega al encuentro con pantalón campana rojo y negro, camisa de flores, pelo largo, y gafas rojas, como la de los Birds. Los tres formarán “La Banda del Marciano” una de las agrupaciones de rock más importante de comienzos de los años 70. La banda da conciertos en el TPB, el teatro La Mamá, el teatro Comedia, el teatro Colombia, el festival de Lijacá, Festival de Ancón, el festival de Jumbo. Como ocurría con otras bandas no solo en Colombia sino en el mundo, existe una gran rotación entre sus miembros. Por ella pasarían, Miguel Durier, Miguel Muñoz, Eric Acosta, Cesar Almonacid, Alvaro Galvis, José Gallegos, Mario Restrepo, Randy Dowling, Carlos Alvarez e incluso el padre de Ernie, Hernando Becerra senior. El trío en su versión extendida tendría en ocasiones 7 miembros.(La banda se acabaría en el 1976 cuando Guillermo Guzmán viaja a los Estados Unidos).

 

 

   Ernie, para quien la música no era solo un hobby fue un estudioso, un obsesionado por la guitarra, sacrificando muchas noches de rumba para quedarse practicado, estudiando nota, leyendo partituras, perfeccionando su estilo y escuchando a sus maestros. George Harrison, no solo fue su gurú de la melodía, sino también su gurú espiritual; de Eric Clapton aprendió a ejecutar los fraseos del blues, y a tocar lento (slow hand). Jimmy Hendrix, le mostró el secreto de su sonido (afinar en mi bemol para que se escuche un tono más abajo, más pesado) Johnny Winter, el albino enamorado del blues, le regalaría sus riffs, y Pete Townshend, sus acordes abiertos. En palabras de sus amigos, Ernie era casi un degenerado, porque pasaba las noches, “haciéndole el amor a su guitarra”. 

 

Banda del Marciano (Hernando Becerra, Guillermo Guzmán (Marciano) y Mario Restrepo)
Banda del Marciano (Hernando Becerra, Guillermo Guzmán (Marciano) y Mario Restrepo)

 

  Su compañero de banda, Guillermo Guzmán, el Marciano, era músico de sesión, actividad que daba más dinero que tocar en conciertos. En una ocasión llevó a Ernie al estudio de Ingesón donde Génesis grababa su primer disco Gene-Sis Á-Dios, Átomo 1972. El grupo invita a Ernie a tocar el punteo de la canción de los Animals, “The House of the Rising Sun”. Aunque la canción original no tiene ningún punteo, Ernie se lanza al ruedo y recordando sus noches en vela, inventa un punteo a lo Jeff Beck que sorprende a los ingenieros. De aquí en adelante sería una cara muy conocida en Ingesón. Esta, su primera grabación profesional, le abriría un mundo paralelo al de tocar: el de la grabar en los estudios. Actividad que con el paso del tiempo lo llevaría a que montara su propio estudio y trabajara importantes personalidades de la música como Andrew Oldham, y Mingo Lewis. En sus propias palabras “estar en un estudio en medio de todos esos equipos era como estar en casa”.

 

 

Banda del Marciano (Miguel Muñoz, Eduardo Acevedo, Hernando Becerra, Guillermo Guzman)
Banda del Marciano (Miguel Muñoz, Eduardo Acevedo, Hernando Becerra, Guillermo Guzman)

 Poco tiempo después, los integrantes de la Banda del Marciano respondiendo a una llamada del pianista Armando Velázquez, se convertirían en músicos de sesión para Codiscos, Medellín, sirviendo como banda de apoyo para muchos de los artistas de esa época como la Negra Grande de Colombia, Claudia de Colombia,  Vicky, Claudia Ozuna, Billy Pontoni, Ana y Jaime, y  Christopher. Ser músico de sesión le dio a Ernie su independencia y la posibilidad de tener su propio apartamento sin depender de su familia. En 1970, conoce a Dora Dederlé, 9 años mayor que él, novia del flautista de Water Pipe, que interpreta los temas de Jesus Christ Superstart. El flautista decide regresar a los Estados Unidos sin ella, Ernie la rescata y Dora pasa a ser la madre de su hija mayor, Natalia.

 

 

   En un receso de la Banda del Marciano, Becerra pasa por varios grupos entre ellos Terrón de Sueños, intenta tocar jazz en los bares de Bogotá como Doña Bárbara, pero nunca logra ser parte importante de ese circuito. Finalmente decide cambiar de aire y viaja a Nueva York en 1971 para reencontrarse con su madre.

 

 

 

MAGIC MISTERY TOUR 

 

   A diferencia de sus amigos roqueros colombianos, que luchaban por conseguir una Visa para quedarse en la tierra de Elvis Presley, Ernie no tiene ese problema. Su llegada al mundo en la calle Kelly del Bronx, de Nueva York, cerca al paradero del subway elevado Inveraray, lo hace estadounidense de nacimiento. Va y viene a su gusto. Bogotá y Nueva York son su hogar.

 

 

   En uno de esos viajes, saca un apartamento en Queens, donde vive con su madre y su hermana menor. Su idea es formar una banda y para ello compra un equipo de guitarras, bajos, amplificadores. Luego se da a la tarea de visitar los ensayaderos en Manhattan para enlistar músicos sin mucho éxito. Pero su recorrido lo lleva a conocer famosos estudios como el Record Plant y Electric Ladyland, donde entra en contacto con Eddy Kramer el ingeniero de Led Zeppeling, Kiss, Jimmy Hendrix y con John Storyk, famoso arquitecto y acústico de emblemáticos estudios como el de Jimmy Hendrix, Alicia Keys, Jay Z, MTV Buenos Aires, el Estadio de Maracaná en Brasil y Fonovisión en Bogotá.

 

 

   Muchas fueron las personas a las que Ernie conoció y con las que compartió sus aventuras en la Gran Manzana pero quizá el encuentro más importante fue George V, un misterioso personaje neoyorkino, amigo de su padre, discípulo de Hariharananda, que vestía de blanco inmaculado, y a quien Ernie recibió en su apartamento en Bogotá años atrás, cuando recién se había iniciado en el Kriya Yoga. George V. (también versado en la ciencia del yoga, y figura importante en la organización Kriya Yoga International), nunca olvidaría la amabilidad con que lo recibió el joven Becerra en su apartamento en el centro de Bogotá, el cual convirtió en un santuario de verduras, frutas, salsas exóticas, incienso y Kirtans para atender a su ilustre huésped.

 

 

Edificio Dakota en Nueva York
Edificio Dakota en Nueva York

   

   George V, era uno de los hombres más ricos de Nueva York y devolvería el favor con creces. En uno de sus viajes a su ciudad natal, Ernie se aloja en el lujoso apartamento de su antiguo huésped, ubicado en la Quinta Avenida que servia también como centro de meditación de la organización Kriya Yoga International a la que Ernie pertenecía. A través de George V. Ernie conoce a Miles Davis, a Truman Capote, y otras famosas figuras del mundo de las letras y la música. Pero el encuentro más importante se daría un día mientras iban caminando y George V se detiene súbitamente en la portería del Edificio Dakota y le dice al portero, “avísele a John Lennon que George viene a visitarlo". 

 

John Lennon
John Lennon

 

   Ernie queda mudo. El doorman los anuncia de inmediato y a los pocos minutos después de tomar el ascensor, George V y un colombiano perplejo, esperan frente a una puerta blanca y John Lennon, el de ”Mind Games”, “Give Peace a Chance”, “Lucy in the Sky with Diamonds”, el que cambió la historia del rock con otros tres locos; el que sería más famoso que Jesucristo, y moriría asesinado un 8 de Diciembre a manos de un “don nadie” que deseaba ser alguien… John Lennon -el Beatle en persona- la abre. Un Ernie en shock, le dice su nombre y entran. Mientras George V y Lennon intercambian algunas palabras, el colombiano se para a un costado del piano blanco donde se compuso “Imagine”. Si, el “Imagine all the people”, respirando profundamente, intentando calmarse. Entonces Lennon entra a la cocina y sale con un licorice tea que ofrece al asustado fan. Luego llegan las preguntas de rigor, “¿de dónde eres?” “¿qué haces?” Hasta que Ernie sin contenerse y completamente emocionado le confiesa que “es su héroe”, que si “los Beatles no hubieran existido, no estaría tocando”, que “le debe todo lo que es”. Lennon en lugar de molestarse, comprende la emotividad del momento y le entrega una tarjeta con su teléfono privado, diciéndole “para que no tengas que pasar por mi secretaria”. Dicha tarjeta tristemente desaparece en Bogotá. Pero ni esa pérdida, ni el paso de los años o del tiempo que todo lo va desdibujando, hizo que Becerra olvidara la intensidad de aquel increíble encuentro. Su sueño de adolescente: “vivir para conocer a Lennon”, se había hecho realidad.

 

 

 

MY SWEET LORD

 

 

   El hippismo fue muchas cosas. Si alguna palabra puede definirlo sería “cambio”. Una transformación que echaría por tierra los viejos conceptos, comportamientos y maneras de pensar. El espíritu preso durante siglos de ideas retrógradas e impuestas, estaba ansioso por liberarse y sentir “este plano” con otra sensibilidad. Las prisiones y muros que encerraban el espíritu humano se fueron tumbando y el modo de abordar la vida sería diferente.

 

 

   La transformación se da en todos los campos: social, mental, educativo, filosófico, religioso, artístico, cultural, económico, y político pero por encima de todo en el campo espiritual.

 

 

   Cansados de las religiones que predicaban el amor a Dios y al prójimo pero de otro lado daban palo y rejo, los jóvenes de los años 60, se volcaron en la búsqueda de una espiritualidad más acorde con la naturaleza, el amor y la paz. Un camino que los ayudara a "trascender su condición de simples mortales" sin los miedos y terrores impuestos por sacerdotes y pastores que nada tenían de divinos y en nada se acercaban al Cristo de sus enseñanzas.

 

 

  Muchos optaron por el abrazo mágico de las plantas alucinógenas arraigadas en las practicas milenarias de las tribus indígenas, tales como el peyote, el yagé, el mescal, y los hongos alucinógenos; otros recurrieron a sustancias químicas que abrían las puertas del inconsciente y del cielo, como el LSD, la mescalina; y otros más, quedaron atrapados en el mundo oscuro de los opioides, la heroína y la morfina.

 

Maharishi Mahesh Yogi y los Beatles
Maharishi Mahesh Yogi y los Beatles

 

   Pero existía un tercer camino, menos peligroso, más limpio, que involucraba menos riesgos, y prometía servir de carruaje a todos los aspirantes que deseaban acercarse a Dios: la milenaria ciencia del yoga.

 

 

   Los Beatles conocieron a Maharishi Mahesh Yogi el fundador del Movimiento Meditación Trascendental, el 24 de agosto de 1967, y a partir de ese momento se volvieron sus discípulos. En Bangor, Whales, recibieron sus respectivos mantras y expresaron públicamente que el LSD no tenía las respuestas que esperaban, y que habían dejado las drogas. Si los Beatles lo decían, entonces había que seguirlos. Y fue así como la generación del hippismo se volcó sobre los grandes maestros de la India, en la búsqueda del Conocimiento.

 

 

   Ernie no fue la excepción. Y como siempre su padre jugaría un papel crucial. Hernando Becerra senior era un buscador espiritual. Naturista, vegetariano, y practicante del Hatha Yoga. En Chicago se une a un grupo de seguidores del “Doctor West”, un mago que predica la filosofía de George Gurdjieff y Piotr Ouspenski. Enseñanzas orientadas a encontrar el Cuarto Camino cuyo objetivo es el de producir la evolución consciente en el hombre. El padre de Ernie estudia los libros de Lobsang Rampa, Madame Blavatsky sobre religión y ocultismo, magia y quiromancia, libros a los que Ernie tiene acceso y devora con fervor.

 

 


Maestro Mahavatar-Babaji
Maestro Mahavatar-Babaji

  Durante ese tiempo conoce en la Terraza Pasteur de Bogotá (calle 24 con carrera séptima) un piloto que lo aborda y le dice: “¿A usted le gusta todos esos temas, si? Mi hermana está casada con un hindú de esos.” Ese hindú se hacía llamar Krishananda y tenía un centro de yoga (calle 71 con carrera 11) donde se practicaban algunas asanas, prana-yamas y técnicas de meditación de Kriya Yoga de manera “light” como un aperitivo antes de la gran cena, para no asustar a los neófitos. Ernie entra en contacto con el hindú y recibe su primera clase de introducción al yoga. Unos días después convence a su padre de ir a la academia. Hernando Becerra senior se vuelve un adepto. Y al año, cuando el movimiento toma fuerza, y se hace imperativo recibir una iniciación yóguica de parte de un maestro iniciado para infundirle seriedad al asunto, será Hernando Becerra padre quien financia el viaje a la India. Él y Krishananda se desplazan al “país espiritual por excelencia” para visitar el Karar Ashram, el Centro de Enseñanza de Kriya Yoga y Meditación en la ciudad de Puri, fundado por uno de los más importantes maestros del Yoga “Swami Yukteswar Giri”.

 

 

 

 Aquí es importante retroceder un momento para entender la importancia de la sucesión o linaje de los monjes que le darán a sus discípulos un conocimiento ancestral y unas técnicas tan poderosas, que o bien pueden llevarte a elevar tu conciencia o mandarte al manicomio. El yoga es asunto serio y aquellos que tienen la fortuna de dar con grandes maestros logran al menos tener una pequeñísima prueba de lo que puede ser el Infinito. Contrario al LSD y otros caminos con drogas, el efecto perdura para siempre. La unión es eterna.

 

 

   La línea que sigue Ernie es la línea Giri, que en sanscrito significa “Montaña”. Siendo el primer gran maestro Mahavatar Babaji, una reencarnación de Dios, o Yogui Supremo, considerado inmortal, que vivió en los picos nevados del Himalaya. Babaji revivió la antigua ciencia del yoga y le dio el nombre de Kriya Yoga. Su discípulo directo fue Lahiri Mahashaya (1821-1895), a quien le dio la misión de diseminar el Kriya Yoga por el mundo. Sería reconocido como el “Padre del Kriya Yoga”. El siguiente en la línea es Swami Shriyukteswar Giri (1855-1936) llamado “la Encarnación del Conocimiento” versado en astronomía, astrología y matemáticas. Fundó el Karar Ashram en Puri (a donde viajaría el padre de Ernie y el yogui bogotano), inició y guió a miles de discípulos y fue el Maestro directo de uno de los monjes espiritualmente más avanzados de la línea “Swami Satyananda Giri” (a su muerte asumiría la dirección del Karar Ashram). Shri Yukteswar también sería el maestro del renombrado gurú Paramahansa Yogananda, el pionero del Kriya Yoga en Occidente, y autor de “Autobiografía de un yogui”, una de las obras clásicas espirituales más reconocida del mundo, la cual Ernie leyó y releyó sin poder parar y que sería definitiva en su búsqueda espiritual.

 

Paramahansa Yogananda
Paramahansa Yogananda

 

   Luego tenemos a Paramahansa Hariharananda, “La Encarnación de la compasión” (1907-2002) discípulo directo de Yogananda, obtuvo el estado yóguico mas alto “sin pulso y sin aliento”, no obstante, su planteamiento para enseñar el Kriya Yoga era uno científico. Hariharananda, sucesor directo y Presidente del Ashram se convierte en el Maestro y Gurú de Ernie Becerra quien tuvo la fortuna de conocerlo en persona y recibir de sus manos la iniciación del fuego, ceremonia que tiene 5000 años, donde el discípulo entrega su karma al gurú para que este sea limpiado. El Gurú a su vez, le da su mantra, sus kriyas (técnicas de ver, sentir y oír), purifica sus chakras para que la energía divina pueda subir por la columna y lo ayuda con su poder a experimentar por unos instantes lo que llaman Samadhi o Iluminación. A partir de ahí, todo depende de la disciplina, la entrega y la seriedad del iniciado. La iniciación para Ernie, de 18 años, fue un momento crucial en su camino espiritual, “ayer mi vida era una cosa, hoy con mi maestro, es otra”, diría. Ernie se mantendría en contacto con su maestro Harirananada quien al cabo de un tiempo abandona India para establecerse en Homestead, hasta el día en que realiza su propio Mahasamadi (muerte voluntaria) en 2002.

 

Hariharananda Giri (el guru de Ernie)
Hariharananda Giri (el guru de Ernie)

 

  La vida de un músico de Rock, con sus ups and downs, triunfos, fracasos, tentaciones, adicciones, depresiones, egos exaltados, es una montaña rusa difícil de manejar. Becerra no es la excepción. En muchos momentos de su vida y su carrera ha dejado de lado la práctica del Kriya Yoga para reemplazarlo por otros menesteres mundanos, cayendo en desgracia o falling from grace, por así decirlo. Del Paraíso al Infierno una y otra vez. Cuando has estado cerca de la Iluminación de la Mano del Maestro, la caída es dolorosa. Pero Becerra sabe cómo levantarse. Es un iniciado en los caminos de la Iluminación. Un practicante serio que dedica varias horas al día a la meditación. De su Maestro recibió el secreto para estar conectado con la “Fuente de todo Conocimiento” y el timón para enderezar su barco en los mares tormentosos del Maya (ilusión). Conoce la manera de regresar a lo único realmente importante: Dios. Como dije, el Yoga no es un viaje “que termina”, ni “del que bajas cuando pasa el efecto”. Es una forma de vida que no te abandona ni siquiera después de la Muerte.

 

 

 

ROSARIO CELESTIAL DE BANDAS

 

 

   Enumerar todas las bandas en las cuales Hernando Becerra ha participado sería muy difícil ya que como el mismo dice, “en ocasiones tocaba en seis bandas al mismo tiempo”. Cabe decir que algunas de ellas tuvieron mucha importancia dando forma al paisaje del Rock Nacional.

 

 

   Desde su primera banda Flower Power (1965) en el Claustro Moderno hasta Alerta Kamarada (hasta el presente) Ernie ha dejado su huella en más de 30 bandas- tanto en Colombia como en Estados Unidos- donde además de estudiar dos años con Eddy Simon, Paul Simon y Art Garfunkel en el Guitar Study Center, acompaña a los miembros de Mandril y Mountain en algunas presentaciones y toca con varias bandas de regaae como Bagga Tricks, y en las orquestas de las iglesias como la Parroquia de Santa Rita de Wellington y la Iglesia Adventista de Jamaica (2002).

 

 

  En 1975, estando en Colombia participa junto Jorge Barco, Guillermo Guzman, Carlos Vela y Randy Dawling, en un proyecto musical de rock progresivo que evoca bandas como Yes y Emerson Lake and Palmer. El grupo da un único concierto en el teatro Almirante y graban un disco que infortunadamente no sale al mercado.

 

Crash (Randy Dowling, Ernie Becerra, Eduardo Acevedo, Augusto Martelo)
Crash (Randy Dowling, Ernie Becerra, Eduardo Acevedo, Augusto Martelo)

 

   Junto con otros sobrevivientes del rock nacional que se negaron a morir y le apostaron al género, entra a engrosar las filas de Crash fundada por Augusto Martelo y Jorge Barco en 1977 (la banda tendría muchas formaciones desde su inicio). Luego salta a Krash (con K) (1979-1981) una sucursal de la anterior con sede en Cali. La banda es bien aceptada y tocan en Palmira, Buga, Buga la Grande Florida. En 1983, Ernie entra a ser parte de “Compre la Orquestra” el programa de Coestrellas dirigido por Fernando González Pacheco.

 

Tribu Tres (Hernando Becerra, Mario García, Carlos Alvarez, Alex Martínez, Carlos Cardona)
Tribu Tres (Hernando Becerra, Mario García, Carlos Alvarez, Alex Martínez, Carlos Cardona)

 

   Paralelo a su trabajo en Compre la Orquesta, el líder y fundador de Tribu Tres, Mario García, lo llama para que haga parte de la nueva formación de la banda que para entonces había perdido a Mingo Lewis su percusionista. La nueva formación incluiría a Hernando Becerra en la guitarra, Carlos Alvarez en la percusión, Alex Martínez en el piano, y Mario García en el bajo. Tribu Tres,  logró fusionar el rock, la salsa y el jazz, pero no tuvo el reconocimiento debido por parte de las disqueras, aunque sí tendría gran aceptación entre el público. Se presentaron en el Campin, en el teatro la Comedía, el Parque Nacional, Corferias, Teatro Jorge Eliecer Gaitán, la Media Torta, el bar Keops, el show de Jimmy. La nueva formación graba 4 temas con Discos Fuentes de los que solo quedan dos “Caribeñito” y “Eres tú”.

 

Mango (Felipe Zuluaga, Hernando Becerra, Eduardo Acevedo, Camilo Acevedo)
Mango (Felipe Zuluaga, Hernando Becerra, Eduardo Acevedo, Camilo Acevedo)

 

   Mango una banda de reggae, calypso y soca, fundada en 1984 por Felipe Zuluaga (The Real Zulu) y Eduardo Acevedo, sería la banda donde más tiempo actuaría Becerra, tanto así que llegó a llamarla “la oficina”. Sus presentaciones se extendieron a Curazao, Aruba, Bonaire, Jamaica, Trinidad y Tobago. Con Mango encontraría la estabilidad.

 

 

   En 1987 Ernie se enamora de Alejandra Espinoza y de esa unión nace Nicolás, su único hijo varón el 31 de Diciembre de 1988. Pero la relación no duraría mucho tiempo y al músico no le queda otra opción que criar a su hijo, con la ayuda de su padre, y su abuela, en la misma casa de Teusaquillo, donde vivió y creció 25 años atrás. La casa donde construyó su primera guitarra copiando la de los Flippers y donde soñó ser un músico de rock, el Beatle del barrio, el John Lennon y el George Harrison de la cuadra; la casa de la esquina, que tiene ventanas y torres como un castillo medieval, donde devoró los libros de arte, esoterismo, magia y yoga…la casa que todos conocemos hoy como la Cava del Castillo.

 

 

 

LA CAVA DEL CASTILLO

 

Blooze Gurus (Rodrigo Iragorri Obregón, Hernando Becerra, Douglas Ceballos, Gerardo Sánchez)
Blooze Gurus (Rodrigo Iragorri Obregón, Hernando Becerra, Douglas Ceballos, Gerardo Sánchez)

 

   La Cava del Castillo, es la Casa del Rock Colombiano. Tras sus puertas han nacido tres bandas: La Banda de Chucho Merchán, (Andrés Delgado, Hernando Becerra, Chucho Merchan, Paola Rojas, y Blue Martinez), Blooze Gurus (Douglas Ceballos, Hernando Becerra, Gerardo Sánchez, Rodrigo Iragorri Obregón) y La Leyenda (Hernando Becerra, Miguel Durier, Fabio Gomez, Augusto Martelo, Fernando Latorre). Las tres tomaron forma y desarrollaron su estilo en el gran espacio adecuado en la parte baja de la casa, la sala, (una tradición muy común de la vieja guardia). Los Blooze Gurus una banda de Blues, liderada por el neoyorkino Douglas Ceballos, estaba en el circuito de los bares como “Acido Bar”, “Latino Power”, en el Festival de Blues de la Libélula y otros escenarios de Bogotá. La banda anda de Chucho se presentó en el “Downtown Majestic”, “Rock al Parque”, le abrió a los Doors y a Brian Adams, y estuvo en el fallido concierto de Roger WatersLa Leyenda, conocidos como los dinosaurios del rock, llevó el rock clásico a todos los bares y escenarios de Bogotá, como GóticaCrab´s BarHard Rock CaféPalacio de los Deportes, le abrió a los Doors en su segunda visita a Bogotá, y también a AerosmithFabio Gómez reemplazaría a Miguel Durier luego de su muerte y la banda continuó hasta el 2010.

 

La Leyenda (Miguel Durier, Fernando Latorre, Hernando Becerra, Augusto Martelo). Autor: Alfonso Durier
La Leyenda (Miguel Durier, Fernando Latorre, Hernando Becerra, Augusto Martelo). Autor: Alfonso Durier

 

  La Cava es también un centro cultural donde se presentan obras de teatro, se dan recitales de poesía, se fraguan sueños. En su patio decorado con los increíbles dibujos de Alberto Assi-One Pekerman, se confunden los rostros de los asistentes con el de Bob Marley, Jimmy Hendrix, Jim Morrison y alguno que otro invitado famoso. Los dibujos cambian cada tanto, según el humor del artista, la lluvia o la ocasión. No solo las personas hacen música allí. El loro, que también cambia de nombre según el clima y el evento, a veces es Paco, otras Pepe, parece estampado en el mural, canta regaee, blues y rock, y se despeluca como un punk cuando alguien se acerca demasiado a la dama de la casa: Bibiana Becerra, la compañera de Ernie, alma y gestora de todo lo que sucede allí, quien pone orden y ejecuta las ideas de su reino musical.

 

Bibiana Becerra. Autor: Maria Salas
Bibiana Becerra. Autor: Maria Salas

 

   Ernie de 65 años, sigue igual de activo que en sus épocas de hippie. Milita en la famosa banda de regaee “Alerta Kamarada” comandada por Pablo Araoz y Javier Fonseca desde 1996, quienes a su vez se sienten respaldados por un músico de su experiencia que comulga con el mensaje de cambio y paz que la agrupación quiere expresar. La música de “Alerta Kamarada” tiene definitivamente un contexto social y de inclusión. 

 

Foto: Alerta Kamarada
Foto: Alerta Kamarada

 

   Con ellos ha viajado por todos los festivales importantes del mundo: Reggae in The River en el Norte de California, (2014), el Rototom Sunsplash de España (el festival más importante de regaee del mundo). Alemania ha tenido la fortuna de recibir a la banda que toca en Berlín y en Saarbrucken, la frontera entre Alemania y Francia donde dan un concierto para los inmigrantes. Alerta Kamarada y su mensaje de paz se ha escuchado en las cárceles, en los eventos pro indígenas y en contra del maltrato a las mujeres en todo Europa. Pero quizá la parada más importante para Ernie fue Hamburgo, la ciudad donde Los Beatles perfeccionaron la música que cambió al mundo. Estando allí sintió que había cerrado el círculo.

 

Rocio y Ernie
Rocio y Ernie

 

   Son 53 años en la música, 53 años de hacerle el amor a la guitarra. Como guitarrista melódico, su estilo se aleja del shredding, y el speed ticking. Si queremos encasillarlo en algún nicho musical, podríamos decir que es un guitarrista clásico con tendencia al blues. Su manera de tocar es un reflejo de su personalidad forjada en el fuego sagrado del yoga, pausada, humilde, armónica, lo que le permite fluir con la melodía de la canción. Nunca quiso el protagonismo del front man, prefirió ser un side man, e integrarse y entregarse a la banda. Quizás esa sea la razón por la cual sigue vigente en el panorama tan limitado e ingrato del rock nacional. Calidad, profesionalismo, destreza, técnica y feeling, son los adjetivos que podrían definir a Hernando Becerra Tirado. Para mí, por encima de todo, es la guitarra del sonido melodioso que sirve de escalera al cielo.

 

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Sobre la autora

 

ROCIO OBREGON RUBIANO, cursa sus estudios en el colegio Refous de Bogotá. Viaja a San Francisco, California, donde estudia literatura especializándose en los autores franceses, fotografía, teatro y sicología mientras mantienen un estrecho contacto con el mundo del rock and roll de California. A su regreso trabaja en cine, televisión y publicidad como Productora para producciones nacionales e internacionales. Actualmente trabaja como traductora para películas de televisión en varias empresas de Doblaje. Ha escrito tres libros de poesía “Largo viaje en la noche”, “Navegando tormentas” “De frente a la oscuridad”. guiones para cine y un libro para niños. Publica en diferentes revistas, periódicos y otros medios. En su tiempo libre promueve su proyecto Poesía y Rock.

Contacto: 

obregonrocio30@yahoo.com

 

 

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Fotos: Archivo personal Hernando Becerra Tirado, Tania Moreno Ceballos, Gunter Schumacher, Alerta Kamarada y Rocio Obregón Rubiano

 

© Este articulo está protegido por derechos de autor. Se prohíbe su reproducción parcial o total sin previo consentimiento del autor.

 




Vida y milagros de los apóstoles del Rock

 

por María Magdalena*

 

 

CARLOS ALVAREZ DE LA OSSA:

La Percusión de lo Sobrenatural

Junio, 2018

 

 

Agotados  por las altas temperaturas del Cañón del Colorado, y sin un destino fijo, la pequeña expedición conformada por Amanda Linares, Carlos Alvarez y Rocío Obregón, desciende lentamente el escarpado sendero que los conduce hacia el corazón de un mundo encantado, esculpido por el río Colorado, donde en las noches frías bajan los espíritus para entrar en los sueños de quienes se aventuran a dormir bajo las estrellas, desafiando el clima y los animales silvestres que merodean por la zona, con las piedras como almohadas,  y la ribera del río como única cama.

 

 

Teníamos permiso de bajar y caminar hasta donde el río se estrecha y ya no hay paso alguno. Proeza que casi nadie se atreve a llevar a cabo, pero nuestro aspecto moreno, y facciones de indígenas colombianos convencen a los guardabosques y luego de  firmar unos documentos donde nos comprometíamos a caminar de cinco a ocho de la mañana para evitar terminar petrificados como las rocas por el sol, y por ningún motivo salirnos del sendero demarcado, mucho menos experimentar con plantas desconocidas, comenzamos el largo viaje hacia en Centro de la Tierra, con la certeza de regresar nuevamente a la civilización …más sabios. Una piña y algunas barras de granola nos alimentarían durante la mágica estadía en el “más allá”. Carlos Alvarez, consejero "ad honorem" de una generación de hippies descarriados, actuaría como guía espiritual

 

    Chamán, brujo, acupunturista, quiropráctico, psiquiatra, sanador de cuerpo y alma, músico percusionista y mejor amigo de sus amigos y enemigos, Carlos Alvarez personifica el mundo del Peace and Love en toda su dimensión. Porque hacer el bien, y sanar a sus compañeros de travesía, “fue, es y será” su lema y su destino.

 

    Todos hemos pasado por su consultorio, con dolencias reales o ficticias: espalda descuadrada, intestino perezoso, flatulencia, cojera, problemas amorosos, un negocio que salió mal, insomnio, halitosis, envidia, bipolaridad, traición, ego excesivo, un mal ácido, posesiones malignas y benignas… hasta las mascotas tienen un lugar en su corazón y su consulta. Carlos todo lo cura.

 

 La verdad, siempre quiso ser médico.

 

    A los seis años pudo convertirse en el asesino más joven de Colombia cuando acostó a su confundido hermano Santiago sobre la mesa de la cocina, le subió la camisa y tomando una cuchilla de afeitar, se dispuso a rajarlo para estudiar sus entrañas. Lo salvaría la llegada oportuna de su abuela quien libraría al improvisado paciente de una muerte prematura y dolorosa.

 

 

    Mientras el universo lo preparaba para su tarea de sanador, Alvarez estudia como cualquier otro niño, en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Pero su padre, Santiago Alvarez Van-leenden, Gobernador de la Guajira, ya estaba sembrando en el pequeño médico de 14 años el gusto por la música. En sus famosas parrandas vallenatas que duraban 3 días, Carlos era el encargado de tocar “la caja” cuando el “cajero” de la rumba, desfallecía de cansancio, y ebriedad. 

 

    A los 16 años, compra unos bongós y da sus primeros pasos en el terreno de la percusión y el chamanismo. Junto a sus compañeros de viajes psicodélicos, Miguel Durier que ya estaba en los Flippers y Chucho Merchán que tocaba con los Playboys, subía hasta la famosa cascada “La Nariz del Indio” en la montaña que mira sobre la Escuela de Caballería, para cantarle a la naturaleza y realizar sus ceremonias chamánicas, sesiones que desembocarían en la creación de muchas canciones que terminarán siendo parte del repertorio de los grupos de rock.  Durier lo invita a tocar algunas canciones con los Flippers, y da su primer concierto en el Almacén Tía en el año 1966. 

 

    Son los años del hippismo criollo y las bandas colombianas están en furor,  el Teatro Almirante, y las universidades como Los Andes y la Piloto serán los escenarios donde los jóvenes roqueros desplieguen su talento.

 

Grupo Malanga
Grupo Malanga

   

En 1968, Carlos se une como baterista a La Planta, banda donde tocan Chucho Merchán y Augusto Martelo; luego en 1970, pasa a ser el baterista de Terrón de Sueños, un grupo que fusiona el rock con la música autóctona, la banda canta en español y toca ritmos como cumbia-rock. Por esa misma época viaja con Terrón de Sueños al mítico Ancón, nuestro Woodstock colombiano. En 1971, se integra como percusionista en Malanga, donde debuta Alvaro Galvis Tarquino, y sus compañeros de aventuras Augusto Martelo, Alexei Restrepo y Chucho Merchán.

 

    Por esa misma época entra a estudiar en el Conservatorio de la Universidad Nacional, luego prueba arquitectura en los Andes, pero debe abandonar la universidad por negarse a cortar su pelo. Finalmente se decide por el diseño gráfico en la Jorge Tadeo Lozano y gana una beca que lo llevará al San Francisco Art Institute para estudiar cine.

 

    Carlos empaca sus bongós y comienza el viaje musical y espiritual de su vida

 

   En la ciudad de San Francisco, encuentra un aliado: Danny Heller, antiguo baterista de la banda Hope, y junto con Augusto Martelo, también becado de la Jorge Tadeo, forman el grupo Mobius, uno de los primeros en hacer “Latin Fussion jazz”,  combinando ritmos latinos, con rock y jazz. 

 

Grupo Smoke
Grupo Smoke

 

    Alvarez comienza a destacarse. Pronto es contactado por Kenneth Jenkins, el bajista de Miles Davis fundador del grupo Success donde también toca Mark Isham, ganador de dos Grammys y un Emmy y candidato a los Premios Oscar y Globo de Oro por sus composiciones musicales para películas de cine. Success tiene gran reconocimiento en el Bay Area y graba varios discos en el famoso estudio Record Plant de Sausalito, Al mismo tiempo conoce a Stan Terry integrante de Smoke Inc una de las mejores bandas de funk y blues de la zona, quien lo invita a tocar con ellos, Carlos firma un contrato de cinco años y se afianza como uno de los mejores percusionistas del Condado de Marin, tocando con Airto Moreira, Mongo Santamaría, Rubén Blades y Chepito All Stars.

 

Grupo Succes
Grupo Succes

 

     Paralelo a su auge como músico, su faceta de Latin lover pronto sale a la luz. Una y otra vez, sus conquistas son más audaces.

 

   En la residencia estudiantil Lone Mountain conoce una bella mujer latina, Regina, que tiene un hijo. Carlos convierte al niño en el actor de una película que realiza para el San Francisco Art Institute. Al poco tiempo, el músico-cineasta seduce a Regina solo para descubrir poco después, que su pequeña estrella, es el hijo de José Chepito Arias, el percusionista del grupo Santana. Carlos y José Chepito se conocieron unos años antes cuando Santana dio un concierto en Bogotá; lejos de enojarse, el famoso percusionista quien ya tenía cinco mujeres, y muchos hijos más, celebra que tuvieran el mismo gusto.

 

    José Chepito le presenta a Debby Brusalachin, la manager de Santana. Su casa era lugar de reunión obligada de los miembros de la famosa banda, entre ellos el guitarrista Neal Schon, quién después entraría a engrosar las filas de la famosa banda Journey. Schon tenía una novia filipina, Gigi Montañer. Carlos no tarda en desplegar sus encantos, y la chica queda prendada. Neal Schon pierde a su novia y Carlos gana una guía musical que lo llevará a los exclusivos lugares donde tocan los grupos latinos de moda en California: Malo, Sapo, Los Hermanos Escobedo y otros más, entre ellos el propio Santana con quien traba una gran amistad.  El pelo rizado, pantalón acampanado, botas de tacón, y la amistad con el famoso músico, hacen del colombiano un verdadero Rock Star.

 

 

    La carrera de seductor termina cuando conoce una adolescente de quince años, Amanda Linares, hija del director de la galería de arte del San Francisco Art Institute con quien se casa en Halloween, obteniendo así la tan esquiva visa de residente y la estabilidad emocional refundida. El matrimonio dura 10 años.

 

 

 

Abajo en el Cañón el clima es infernal. La orden de caminar de 5am hasta las 9am, no fue acatada por los excursionistas.  

 

    Si algo sorprende es la majestuosidad del lugar. Perdidos en sus 446 kilometros de longitud por 16 km de ancho y 1.6 km de profundidad, sabemos que no lograrán encontrarnos. Hemos escapado al radar de los guardabosques. Nos confundimos con el río, las rocas milenarias, el cielo, las plantas. De vez en cuando un ciervo asoma su cabeza por entre la escaza maleza y nos mira sorprendido. Nuestra misión: practicar la telepatía, la meditación y el silencio. Esta es una expedición para entrar en comunión con la naturaleza, escucharla  y afinar los instintos de supervivencia que más temprano que tarde, pondríamos a prueba.

 

   El león de montaña o puma es uno de las especies que se adaptó a las duras condiciones del Gran Cañón. Cuenta la leyenda que el Presidente Roosevelt, asiduo cazador, lo cazó hasta su extinción. Pero la curiosidad y el impulso de aventura, pesó más que la leyenda y reuniendo valor, nos dispusimos a buscar la extinta bestia. No creo que tuviéramos muy en claro que haríamos si la encontrábamos de frente. Comenzamos a trepar por las paredes de roca roja esquivando las salientes, y los cactus, cuidando de no resbalar. Al rato dimos con una cueva; era pequeña y poco profunda, adecuada para un león. Entramos preparados para encarar al enemigo pero para nuestra sorpresa, nos recibió no un león, sino un fugitivo que no tuvo el menor reparo de apuntarnos con su arma y amenazar matarnos si pedíamos ayuda. El instinto de supervivencia nos alertó del peligro pero la sensación de perfecta armonía y comunión con el lugar nos alentó a resolver las cosas de una inusual manera. El animal humano debía ser domado, entonces sacamos nuestra potente “Santa Marta Gold”, armamos un "joint" y se lo dimos a perplejo fugitivo. El presidiario lo fumó, inhalando mucho y exhalando poco, quedando más elevado que monje budista, lo que nos dio la oportunidad de escapar luego de un rápido “goodbye” y la promesa de no decir nada sobre su paradero.

 

   La falta de comida, para entonces ya habíamos acabado con las barras de granola y la piña que llevábamos, y el encuentro con el prófugo, nos convenció de que era hora de regresar.  Mientras subíamos por el escarpado sendero conocimos una pareja de dudosos antropólogos quienes nos invitaron a conocer los asentamientos indígenas de la región. El viaje estuvo lleno de percances, incluido el habernos estrellado contra el puesto de frutas de un iracundo apache, y quedarnos varados en la mitad del desierto, sin batería, ni cables, poco tiempo después de haber franqueado una enorme valla que decía “You are now entering indian territory. To do so is at your own risk”. (Está entrando en territorio indígena. Lo hace bajo su propio riesgo).

 

Los antropólogos desaparecieron dejándonos abandonados a nuestra propia suerte, sin agua, comida ni mapa alguno. De nuevo recurrimos al instinto de supervivencia y guiados por un sexto sentido, el sentido chamánico diría yo, llegamos horas después a la reservación Hopi, donde en lugar de perros vimos águilas atadas en los techos de las casas, cuidando celosamente la reservación. A los blancos les estaba prohibido entrar.  Pero al no tener donde más ir, preferimos arriesgarnos y probar suerte. 

 

    Atardecía. Había una ceremonia sagrada en curso. Era el día cuando las Muñecas Kachina, los espíritus ancestrales de los Hopis, que habitan en un punto intermedio entre los hombres y los dioses y encarnan la esencia del espíritu, actúan como puente entre el mundo físico y el mundo espiritual. Cada año las Kachina vienen al mundo y bailan para traer vida, salud  y renovación. Son los aliados que conectan a los Hopis con las fuerzas de la naturaleza y las fuerzas de sanación. Habíamos llegado al lugar correcto, en el momento correcto.

 

    Los Hopis nos permitieron  no solo asistir a la ceremonia sino dormir en su reserva. Fuimos el centro de atención de los niños y de las águilas, por mucho, más feroces que un león de montaña.  Esa noche, los nativos soltaron las águilas para que trajeran la lluvia y las Muñecas Kachina llevaron nuestras peticiones al Creador.

 

     A la mañana siguiente,  al momento de partir, un viejo chamán se acerca a Carlos, y tras examinar su aura le dice “tienes el don de curar”. Le entrega una foto suya y añade, “cuando me necesites solo invócame”.  Este será el momento decisivo en que el aprendiz de Brujo se convertirá en Brujo real. Un bautizo en las sagradas mesetas de los Hopis, reafirma su destino como chamán y sanador. Su don se ratifica, toma fuerza, y dirección…Carlos ya no será nunca igual. 

 

    Entre sus pacientes famosos se encuentra David Crosby que por entonces andaba armado hasta los dientes. El asesinato de John Lennon le había causado una sensación de total vulnerabilidad, sufría de ansiedad y paranoia y en los conciertos se encerraba en el camerino para no salir al escenario. Carlos era siempre bienvenido a las presentaciones del músico y su intervención lograba calmar los nervios destrozados del cantante.

 


     En 1982 su matrimonio llega a su fin. Sin visa y divorciado, decide regresar a Colombia donde comienza a tocar con Mario García, Erny Becerra, Caliche Cardona, y Alex Martinez en Tribu Tres, reemplazando a Mingo Lewis, el antiguo percusionista. Luego entra a Special Force, la banda de planta del famoso Bar “Doña Bárbara”, en la calle 80 con carrera 11. 

 

Grupo Special Force
Grupo Special Force

   En 1995, Julio Correal que estaba a la cacería de percusionista para alguna de las bandas que manejaba, La Derecha y Aterciopelados, lo llama y le da a escoger. Carlos escoge Aterciopelados y durante tres años será el músico invitado del conocido grupo que por ese entonces estaba en su apogeo. Con ellos viajará por el mundo: Estados Unidos, Méjico, Sur América, España, Francia, África, abriéndole a bandas como Soda Stereo, Héroes del Silencio, los Fabulosos Cadillacs y Café Tacuba. Será Cosme (Rubén Albarrán) quien le daría a Carlos el cariñoso apodo de “Carlitros” luego de sus increíbles parrandas en los “antros” (bares) a los que los dos solían ir a beber unas “chelas”.

 

Aterciopelados
Aterciopelados

 

La crisis de las disqueras afectará la participación de Carlos en Aterciopelados e impulsará su salida. “Caribe Atómico” será el último disco en el cual participa. Una vez fuera del grupo, el percusionista llama a Guillermo Rodríguez, y Miguel Durier, ambos amigos y pacientes de toda una vida y forma “Retorno”. Será una de las últimas bandas donde tocará Durier. También será uno de los fundadores de Waré, grupo de rock latino, integrado por Edgar Sucar, y Jorge Arriaga, ex integrantes de Tranvía.

 

    Es por esta misma época cuando el músico terapeuta monta su consultorio en su casa y paralelamente a sus compromisos musicales, se mete de lleno en su actividad como sanador. Ya en San Francisco había entrado en contacto con la acupuntura y la medicina tradicional china. En Bogotá, conoce al doctor coreano Sammy Haan, director de la Escuela Oriental de Acupuntura y Moxibustión donde además de acupuntura, estudia Quiropraxia, Digitopuntura Reflexología y Auriculoterapia, todas ellas, técnicas encaminadas a liberar la energía negativa que aqueja un órgano.  Es lógico deducir que la música también juega una parte importante del paquete de sanación. En la casa del chamán hay tambores, maracas, castañuelas, claves, panderetas, palos de agua, y al paciente se le alienta a experimentar con cualquiera de ellos para encontrar su propia melodía, su propia canción.  Porque Carlos Alvarez está convencido que los animales,  los objetos y las personas, incluso las que han muerto, tienen su propia canción. Encontrarla es parte muy importante del proceso de sanar y trascender. También está convencido de que hay fuerzas y seres superiores presentes en todas sus intervenciones. Vigilantes del “más allá”. 

 

    La foto del misterioso Medicine Man cuelga en la pared junto a sus diplomas. 

 

   Los espíritus del Gran Cañón acompañan su viaje. Las almas tanto de los vivos como de los muertos encuentran alivio y paz en la medicina ancestral y los sabios consejos del músico chamán que ha hecho de su casa el hogar de todos los peregrinos.

 

Grupo Retorno
Grupo Retorno


 

* Sobre la autora

 

ROCIO OBREGON RUBIANO, cursa sus estudios en el colegio Refous de Bogotá. Viaja a San Francisco, California, donde estudia literatura especializándose en los autores franceses, fotografía, teatro y sicología mientras mantienen un estrecho contacto con el mundo del rock and roll de California. A su regreso trabaja en cine, televisión y publicidad como Productora para producciones nacionales e internacionales. Actualmente trabaja como traductora para películas de televisión en varias empresas de Doblaje. Ha escrito tres libros de poesía “Largo viaje en la noche”, “Navegando tormentas” “De frente a la oscuridad”. guiones para cine y un libro para niños. Publica en diferentes revistas, periódicos y otros medios. En su tiempo libre promueve su proyecto Poesía y Rock.

Contacto: 

obregonrocio30@yahoo.com

 

 

 

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Fotos: Archivo personal Carlos Alvarez de la Ossa

 

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Vida y milagros de los apóstoles del Rock

 

por María Magdalena* 

 

 

MIGUEL DURIER, TROVADOR DE MUCHOS LARES1

 

Por Rocío Obregón Rubiano

Marzo, 2018 

 

 

Tu voz recorre los confines etéreos,

estela luminosa 

que recorres el camino sempiterno.

 

Fastuoso concierto 

de objetos celestes;

matrimonio de mundos

de acordes perfectos.

 

Flota el alma en la conciencia infinita

de la perpetuidad melodiosa.

Sonidos y silencios.

 

El cosmos entero se hace cómplice,

orquesta  una dulce sinfonía.

Nítidos coros de lamentos

evocan tu memoria en la lejanía.

 

Canción de sol y luna

plasmada en el juego eterno.

En el pentagrama de la vida

marcaste tu momento.

 

 

“Crescendo”

       Del libro "Largo viaje en la noche" de Rocio Obregón 

 

Corría el año 2008, Miguel, y yo caminábamos por la carrera 11 con la calle 80; eran las 2 am, cuando súbitamente un taxi frenó en seco y tres jóvenes de 20 y tantos años se bajaron o mejor, se lanzaron fuera del auto y corrieron directamente hacia Durier.

 

Por mi mente pasó la película de un atraco bogotano a estas altas horas de la madrugada, un paseo millonario, o en el peor de los casos un secuestro. Pero no era nada de lo anterior. Los jóvenes habían visto al músico, ahora ya canoso, y querían un autógrafo y no dudaron en conseguirlo a como diera lugar. Esta escena se repetía una y mil veces a donde Miguel Durier fuera. Tal era su carisma, su magnetismo, porte y desparpajo que proyectaba no solo en los escenarios y que lo habían convertido en el primer y en mi opinión, el mejor frontman del rock colombiano, sino en la vida misma, donde vivió con la intensidad que caracteriza al artista entregado a su musa haciendo caso omiso de lo establecido, en un mundo donde lo auténtico es temido y rechazado. Miguel Durier no era un músico de rock, era el rock personificado.

 

Amado por muchos, odiado por otros, admirado por todos, e incomprendido por la mayoría, incluso por sus múltiples compañeros de banda, Durier era "L´enfant terrible" de la generación de los años 60 y del rock colombiano. Una mezcla entre ángel y demonio que dejaba perplejo incluso al mas prevenido, una inocencia que alentaba su personalidad infantil y rompía corazones y una capacidad innata de burlarse de la vida y de él mismo, condición que lo ayudaría a sobrevivir en los difíciles momentos que tuvo que enfrentar. En él se conjugaba el actor, el músico, el loco, el cómico,  pero por encima de todo Durier era un poeta, un trovador que le cantaba al amor, a la vida, y a Dios.

 

Si bien un día podía estar sumido en la mas profunda depresión después de una juerga endiablada, al siguiente no dudaba en postrarse de rodillas en la Misa, donde encontraba quizá el perdón que lo redimía por su exagerada bohemia, o la paz que su alma ansiosa y a veces oscura buscaba encontrar, con poca suerte.

 

Es en esta contradicción profunda de su ser donde se encuentra la fuerza que lo convierte en el gran músico y compositor que fue, rebelde, contestatario y valiente, capaz de asumir hasta el último día la pesada carga de ser un músico de rock, subvalorado en un país de vallenatos, tropi pop y reaggetoneros, y jamás arrepentirse por ello. Miguel Durier había nacido para ser el Jim Morrison colombiano.

 

De origen cartagenero, su padre, era descendiente de un inmigrante francés que viaja al Chocó; su madre Carlina Grau de Durier, hermana del famoso pintor cartagenero, Enrique Grau. A muy corta edad, 12 años,  probó suerte en los escenarios de su barrio, El Polo, donde montó un número de circo actuando como payaso, de peluca y nariz roja. Este sentido de la comicidad, que desarmaba y divertía a los incautos, lo acompañó hasta sus últimos días, muy a pesar de los que tratábamos que tomara ”algo en serio”. A los 14 años en un ensayo de los Speakers conoce a Jorge Latorre (Kché) y junto con Miguel Muñoz y Carlos Piñeros forma una banda de músicos aficionados “los Pelos”.

 

Su carisma lo llevó a que fuese reclutado por los Flippers con quien recorre gran parte del país y graba dos discos "Discoteque" y "Psicodelia".

 

La Bomba el “rumbeadero” de moda en ese entonces, contrata a los Crickets el grupo mejicano del momento que tocaba no solo rock, sino cumbia y ritmos folclóricos. En 1968 Durier se une a los Crickets, abandona a los Flippers y parte hacia el suelo Azteca, dejando a sus compañeros de banda Carlos Martínez y Arturo Astudillo muy enojados y con “una guitarra” menos. Una vez en Méjico compone varios temas con los hermanos Murgia, entre ellos "El mundo que Soñé",  "Solo si me Oyes", "Quiero que sepas", “Debes saber” y otros. Muchos fueron los que quisieron tocar con el músico fugado cuya reputación era ahora de volátil y algo díscolo. Javier Batiz y los Velmont intentan contratarlo pero Durier ya estaba comprometido con la Gitanilla con quien forma los Nova Show.

 

Pero la cosa no iba a ser tan fácil, los músicos y artistas en Méjico estaban sindicalizados y luego de varios intentos de conseguir la visa no le permitieron tocar en vivo. Miguel Durier tocaba detrás de un telón mientras en el escenario sus compañeros recibían los aplausos.

 

De regreso a Bogotá forma “Glass Onion” junto a Hernando Becerra; toca en la agrupación de Guillermo Guzman conocida como “La Banda del Marciano" y con Carlos Alvarez, Chucho Merchan y Augusto Martelo crean "la Planta", formación con la que se presentan en 1971 en Medellín en el famoso Festival de Ancón, nuestro Woodstock colombiano. 

  

En 1973 Durier se lanza en busca del Sueño Americano como lo hicieron muchos de nuestros músicos de ese entonces y decide viajar a los Estados Unidos.

 

En la vida de Durier hubo muchas constantes, no conseguir la visa de trabajo o de residente parece ser una de ellas. Luego de estar dos años ilegal en Miami, realizando trabajos varios como carpintero, ganando 17 dólares diarios, Durier conoce a quien hubiera podido sacarlo de su ilegalidad: Angela. De camino al Miami Exploratorium a ver al grupo Chicago, recoge a una autoestopista y sin pensarlo dos veces le pide que se case. Pocos meses después, la joven esposa toma un LSD y salta de un segundo piso rompiéndose la cabeza. Miguel, recién casado y sin papeles queda de nuevo en el limbo de la ilegalidad.

 

Miami poco le ofrecía al músico que decide ahora viajar a Nueva York donde vivirá el proceso creativo mas importante de su vida produciendo grandes canciones que luego grabaría y enviaría como demos a la RCA Victor, Columbia Epic, Burnsville Records y Blue Sky. 

 

Fruto de este periodo son "Fly Away" (1977) "Do you Know", "Dusty Road to the Sea" (1977), "All is Love", "Winters Nest", "Messenger of Songs", "Time and Space" (1979) y decenas más, algunas compuestas por encargo, otras producto de su sociedad con John Gerstad, baterista y compositor que tenía un estudio en su casa y junto al cual Durier grabaría la mayoría de sus canciones, de este periodo incluyendo "To Be With You", la canción que el manager y productor de los Rolling Stones quería comprarle para luego negociarla con Joe Cocker.

 

Durante esta época se codea con importantes personalidades del mundo de la música, fue amigo personal de John Baldry, el rey del Blues en Inglaterra, de Mitch Mitchell, baterista de Jimmy Hendrix, conoce a Johnny Winter y Edgar Winter, a B.B King, Jack Bruce y Lou Reed

 

En 1980 en una fiesta en casa de su tío, el maestro Enrique Grau, conoce a Andrew Loog Oldham quien después de oírle tocar le propone grabarlo y de esta sociedad nace "Gracias por tu amistad" y "Todo lo que quiero es tu amor", dos composiciones grabadas en Variety Studios de Nueva York, con arreglos de José Gallegos. 

 

Pero su increíble talento no lo eximiría de tener que luchar por la supervivencia teniendo que desempeñar múltiples trabajos como mensajero de compañías cinematográficas llevando los rushes para ser revelados en los laboratorios, mesero, acomodador en los conciertos, vendedor de finca raíz y otros. La ciudad de Nueva York será el escenario donde Durier se desplazaría por casi 20 años en su bicicleta, durmiendo a veces en los parques, en su auto, o en un bar en el Village, tocando frente a 4000 personas en el Central Park junto al pianista de la Opera Metropolitana, o presentándose con sus grupos Connection y Messenger en el Kansas City, de donde saldrían grandes bandas como la de Alice Cooper y los New York Dolls

 

Finalmente cansado de su frágil subsistencia, luego de haber golpeado decenas de puertas en busca de un destino glorioso y decepcionado de la industria musical de los Estados Unidos y de su situación de inmigrante latino, rayando en la indigencia, Durier regresa en 1993 a Colombia. Pasa varios años danzando entre sus recuerdos neoyorkinos, incluido su breve y fallido encuentro con John Lennon frente al edifico Dakota donde le entregaría algunas de sus grabaciones con la esperanza de que las escuchará, a lo que el Beatles se negó. 

 

En el 2002 reinicia su carrera musical junto a Carlos Alvarez y Guillo Rodríguez, con la banda Retorno, con quienes grabará sus mejores composiciones en español desplegando su dote de poeta y trovador. De este periodo quedan obras maravillosas como el “El vuelo del Cóndor”, “No destruyas mi corazón”, “Alguien como tu”. Durante ese mismo periodo Durier tocaría con el desaparecido gran músico Camilo Ferrans en la Ferrans Band teniendo como escenario recurrente el Cafe Gaitán.

 

Unos años después, Durier formará junto con Erny Becerra, Augusto Martelo y Fernando Latorre la banda jurásica “La Leyenda” interpretando de manera magistral los temas de las grandes bandas de rock inglesas y norteamericanas y algunos propios. La Leyenda llevaría el rock clásico a los reconocidos bares capitalinos como Crabs, Hard Rock café y Mokusla.

 

 

En el 2007 da comienzo a su proyecto final de la mano de su compañera Rocío Obregón, quien actuaría como productora y compositora junto con Mauricio Martínez Calderón y Hernando Becerra, en un ambicioso proyecto que pretendía retomar las antiguas canciones de Durier, grabadas de manera casera, volverlas a grabar profesionalmente, con algunos cambios en las letras y lanzarlas al mercado. De este intento truncado por la muerte repentina del trovador sobreviven su canción insigne "To Be With You", "Messenger", "Iluminación" y "Shangai".

 

El 15 de Agosto de 2008 en el palacio de Los Deportes durante el concierto "Los 60 de los 60" organizado por el gran Flipper Arturo Astudillo, luego de haberse presentado envuelto en humo de colores y acompañado de los aplausos de sus fans, el poeta de "Solo en la Noche" y "Gracias por tu amistad", que llevó su música por América, sufre un infarto cerebral y muere una semana después.

 

Aquellos que lo conocimos y amamos hasta el final nos quedamos con su esencia en el alma pudiendo sólo decir:

 

"Gracias por tu amistad

Se que cuando llegaste tu

el sol brilló mas

Hoy te extraño mucho mas

Yo nunca seré igual

Gracias por tu amistad".

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1/ Articulo originalmente publicado en: ER La Escena Rock. Cultura Independiente. No 01 / 2012

 

* Sobre la autora

ROCIO OBREGON RUBIANO, cursa sus estudios en el colegio Refous de Bogotá. Viaja a San Francisco, California, donde estudia literatura especializándose en los autores franceses, fotografía, teatro y sicología mientras mantienen un estrecho contacto con el mundo del rock and roll de California. A su regreso trabaja en cine, televisión y publicidad como Productora para producciones nacionales e internacionales. Actualmente trabaja como traductora para películas de televisión en varias empresas de Doblaje. Ha escrito tres libros de poesía “Largo viaje en la noche”, “Navegando tormentas” “De frente a la oscuridad”. guiones para cine y un libro para niños. Publica en diferentes revistas, periódicos y otros medios. En su tiempo libre promueve su proyecto Poesía y Rock.

Contacto: 

obregonrocio30@yahoo.com

 

 

 

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Fotos: Archivo personal Hernando Becerra Tirado, Tania Moreno Ceballos y Rocio Obregón Rubiano

 

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"To be with you"

"Stormy monday"

"No destruyas mi corazón"


"El vuelo del Cóndor"

"Solo en la noche"

"Gracias por tu amistad"




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