Cuento Latinoamericado

Fotocomposición de Laura Delgado Montealegre
Fotocomposición de Laura Delgado Montealegre

Por Redacción Quira Medios

mayo, 2020

La producción narrativa latinoamericana ha tenido un proceso de madurez reflejado en la aceptación de un público lector y el evento editorial, que de forma natural, ha logrado entretejer redes de lectura trasnacional a lo largo de países latinoamericanos, a través de bibliotecas, diarios, suplementos culturales, librerías y planes lectores.

Alberto Fuguet, Pedro Juan Gutiérrez, Jorge Franco, Santiago Gamboa, Rodrigo Fresán y otros autores que visibilizaron un proceso de ruptura que fue reconocido como McOndo; una corriente literaria que se definió dentro de la influencia a la cultura pop y como reacción al Realismo mágico así como a la influencia de autores y obras europeas. A esta corriente latinoamericana, un poco más adelante le seguirían nombres  de autores como Efraim Medina, Guillermo Arriaga, Rodrigo Rey Rosa, Marcelo Birmajer y Octavio Escobar, entre otros latinoamericanos.

 

El estado de la narrativa latinoamericana contemporánea es bien nutrido. Han surgido autores como Rodrigo Halfon, de Guatemala; Valeria Luiselli, de México; Andrés Neuman, de Argentina; Andrés Mauricio Muñoz, de Colombia; Samanta Schweblin, de Argentina; Pilar Quintana, de Colombia; Gabriela Alemán, de Ecuador e Íos Fernández, de Colombia, entre una amplia lista. 

La diversidad de voces se ha aumentado a lo largo de todo el continente y el fenómeno editorial continúa, –tanto desde la independencia, como desde los sellos editoriales pertenecientes a los conglomerados–, visibilizando voces de la narrativa y sorprendentemente volviendo al género del cuento como una tendencia lectora que podría venir en aumento.

 

Las condiciones que se han generado debido al fenómeno de salud pública que todos conocemos han llevado a algunos inquietos por la lectura a conocer formas literarias ligadas a la brevedad, razón por la que es muy posible que el cuento continúe repuntando en su aceptación. 

Es este año, el año del cuento, para muchos de quienes le tienen entre sus formas preferidas.

Sebastián Basualdo y Jerónimo García Riaño, son dos autores latinoamericanos, –el primero argentino, el segundo colombiano–. Han venido trabajando el género breve hace muchos años. En varios circuitos literarios ya son bien conocidos. Muchos de los lectores hemos disfrutado novelas y libros de cuentos de estos dos autores latinoamericanos. Los dos tienen cuarenta y dos años, tienen además en común un gran reconocimiento por parte de los lectores; galardones y menciones en concursos internacionales han de referenciarse en su trabajo; varios de sus textos han aparecido en diarios de la Argentina y de Colombia, así como en revistas literarias y portales culturales de Latinoamerica y el mundo.

En Quira tenemos el gusto de presentarles dos cuentos inéditos de estos dos grandes autores latinoamericanos: Conversación frente al espejo de un bar, en “La intimidad del fracaso”, del autor argentino y Flores rojas mal pintadas, del autor colombiano.

No dejen de seguirles la pista a estos dos escritores, pronto tendrán noticias de ellos.

 

Acá, Jerónimo y Sebastián, para todos los lectores de Quira:


Sebastián Basualdo. Buenos Aires, Argentina (1978) Escritor y periodista.

Escribe para el suplemento Radar Libros de Página 12 y el suplemento literario de Télam.

Publicó su primer libro de cuentos, La mujer que me llora por dentro, a los veintiún años. En 2008 apareció la novela Cuando te vi caer, que fue finalista del premio Emecé.

Es director desde 2013 de la revista literaria "Los inutiles de siempre" y su participación en encuentros, Ferias del libro y Festivales literarios ha sido cada vez más citada. visitó Colombia en el 2019 en el marco del Festival de Las artes en Barranquilla donde presentó laedición colombiana de su libro: Cuando te vi caer, reeditado en 2018 por Editorial Babilonia.

Su próximo libro Todos los niños mienten está por ser publicado en Planeta-emece; varios de sus cuentos siguen traduciendose al inglés y otros idiomas.

 


"Ebriedad", pintura de Fausto Marcelo Ávila
"Ebriedad", pintura de Fausto Marcelo Ávila

Conversación frente al espejo de un bar,

en “La intimidad del fracaso”

de Sebastián Basualdo

Me llamo Lautaro Nogan. Suelen invitarme a fiestas porque soy buen bailarín. Bailo con todas, excepto con las solteras que me ignoran. Nunca me siento solo porque soy paranoico. Deberían prohibir los espejos en los bares. Ese hombre que está envejeciendo no soy yo. Mi primer robo fue a los cuatro años: quería un juguete imposible. Prefiero la amistad de mujeres mayores a mí. Las conversaciones entre hombres me aburren. No tengo casa propia...

(leer más)

Jerónimo García Riaño. Armenia, Quindío, Colombia (1978). Docente universitario y escritor. Algunos de sus cuentos han sido publicados en revistas literarias y periódicos de circulación nacional (El Tiempo, El Espectador, Magazín El Espectador, Revista Actual de Barranquilla, entre otros). Colaborador de la Revista Puesto de Combate, Revista digital Corónica, Revista digital Analecta Literaria de Argentina, y Revista El Comité 1973 de México. Ganador del primer Concurso Nacional de Cuento Breve, Revista Avatares 2011. Segundo puesto en el VII Concurso Nacional de Cuento La Cueva, 2018. Finalista del Premio Nacional de Novela Universidad de Antioquia y del Premio Nacional Ciudad de Bogotá, 2019, con la obra “El último baile de Andrés Molina” y “La noche de los forasteros”, respectivamente. Autor del libro de cuentos Corazón de araña negra (2017), y de la novela El día de los dos goles (2018).

 


Fotografía digital de Laura Delgado Montealegre
Fotografía digital de Laura Delgado Montealegre

Flores rojas mal pintadas

 

de Jerónimo García Riaño

Las nubes grises comienzan a esconder la luz del sol que cae en la mañana. Unos niños corren por el bosque y juegan a las escondidas. El niño al que le toca buscar, caza a sus presas una a una: va descubriendo a sus amigos mal camuflados detrás de los árboles y los delata en la meta a la que deben llegar. 

Solo falta uno por descubrir.

—¡No salga, Tomás, escóndase bien! ...

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