Post Fronteras

Por Klaus Guzmán

Post Fronteras surge como una necesidad para entender las dinámicas culturales que se manejan en el presente, tras la globalización y las grandes migraciones que atraviesan barreras nacionales día a día. Todo empezó con una negación de visa en el consulado de España, donde inicialmente iba a ser la investigación de mi tesis de grado, este percance me ayudó a entender opciones de investigación. Tijuana por ser un paso fronterizo, además de ubicarlo como el territorio inicial para el proyecto de barrera fronteriza prometido por el presidente Trump en su campaña electoral para los Estados Unidos fue ideal para la investigación que quería realizar. Las mezclas culturales que se desarrollan en pasos fronterizos y cómo evolucionan las fronteras en la contemporaneidad a través del diálogo y el cruce de dicha frontera. Las siguientes fotos son producto de las vivencias, e investigación surgidas en Tijuana.

Mi primer contacto con la frontera después de un largo paso por Ciudad de México para tener contacto con este muro oxidado por la fuerza del océano pacífico, además de la constante vigilancia “gringa” desde cielo y tierra para mantener a raya los migrantes centroamericanos que constantemente llegan a la frontera, huyendo de la pobreza y la violencia que viven en sus naciones.

Nada como ir en un convertible con Perla y Chris buscando marihuana para el fin de semana.

Lograr encontrar personas que me explicaran como era la vida en Tijuana fue sin duda la mejor experiencia, personas que me adoptaron, que me ofrecieron la perspectiva de lo que era vivir en una ciudad fronteriza donde la ilegalidad y la economía migratoria van de la mano.

Mi estadía estaba ubicada entre la Segunda y Colón, a tres calles de la Frontera, donde había un sector que dividía la zona de tolerancia y el centro. En toda la frontera había casas de refugio para migrantes latinoamericanos, todos a la espera de un paso para EE. UU., país que los deportaba, pero no hacia sus países de origen sino a Tijuana. Sin papeles ni identificación, algunos llegaban del sur (centroamericanos especialmente de Guatemala, Salvador y Nicaragua), pero debido al alto costo para pasar, más una economía ilegal que se mueve a través de los coyotes, que a su vez sirven o pagan a los carteles de narcotráfico en el norte, los migrantes que no podían pasar, quedándose a merced de las problemáticas sociales y políticas de la frontera, permaneciendo y haciéndose casi residentes de Tijuana.

Mi primer paso a estados unidos estaba seguido por una larga fila de personas que tratan de pasar a Estados Unidos de manera legal, a veces la fila dura hasta 2 horas, otras veces simplemente no puedes pasar. Estaba nervioso, venía con mi visa, mi celular, unos cuantos dólares y una patineta que me prestó mi amigo Chris, una Powel Peralta, icono del skate punk de California.

Irónicamente fueron muy amables conmigo al pasar, creo que fue por mi color de piel, pues aunque no soy blanco blanco si paso por “Güero”, tampoco me juzgaron por ser colombiano, aunque el único que jodio fue un oficial que era “pocho”, El chiste se cuenta solo, latinos gringos jodiendo latinos.

Durante el ir y venir, el cruzar la frontera de un lado a otro siempre llegaba el momento de volver a Tijuana y con ello me encontraba con las personas latinas que trabajan viven de una economía migratoria, Trabajando en el lado gringo para volver a Tijuana ya que es imposible vivir con el salario de un trabajo, para vivir en San Diego tienes que tener dos o más trabajos. Creo que ese trayecto entre dos mundos muy distintos es lo que marca el sentimiento de migrante. El sueño Americano se cae.

Tatuaje hecho en prisión, a veces las circunstancias hacen que pagues el precio de pasar drogas de un lado al otro, una de las diversas formas en que la línea divisoria juega con la vida de buenas personas. Para ambos lados, la frontera es un negocio; tanto para los gringos como para los Mexicanos, un negocio que afecta a personas que me recibieron como un amigo, y que saben por experiencia propia lo duro que es el acto de cruzar.

Cementerio al lado de la frontera
Cementerio al lado de la frontera

Con la reciente oleada de caravanas migrantes centroamericanas que se dirigen a EE.UU. atravesando México, se van a establecer parámetros migratorios; cerrarán puertas, bloquearán pasos, pero en su trayecto dejaran diferentes alteraciones inmateriales como la cultura; música, expresiones orales y corporales, gastronomía, e identidades, que estarán presentes en las comunidades Norteamericanas (México y EE.UU.). Desarrollando procesos históricos que reorganizaran la forma de percibir la frontera, aquellos procesos históricos que se ven actualmente en países como Venezuela, Honduras, El Salvador, Marruecos, Nigeria, Turquía, Siria, Afganistán, Irak, Kosovo, y demás países que pasan por dificultades políticas, económicas y sociales. Desafiaron el sistema migratorio de fronteras físicas, que ya está fallando, aunque aumenten el presupuesto y las herramientas de seguridad, como los son muros, cámaras y demás herramientas para la contención de migrantes, no podrán parar el paso migratorio ilegal. Por ello la necesidad de reestructurar las políticas migratorias, así como el concepto de frontera.