Psicología de la comunicación

"Ideología, reconocimiento y deseo"

Por Vladimir Carrillo Rozo

Abril, 2026

 

 

Intro

 

En una época en que las pantallas median nuestros deseos y un imperio del algoritmo parece conocer mejor que nosotros y nosotras mismas aquello que anhelamos, la psicología de la comunicación (social, comunitaria… política) se convierte en un saber estratégico y urgente, la diferencia entre ejercer o no la soberanía interpretativa que nos prometen las conquistas sociales y culturales modernas.

 

Persuadir es muy importante, pero comprender cómo los mensajes se incrustan en la carga simbólica y filtros emocionales del sujeto político contemporáneo, cómo activan dialécticas de reconocimiento y deseo y cómo chocan o engranan con el nuevo Superyó neoliberal que ordena gozar sin límites… esa es la diferencia.

 

Nos referiremos a la arquitectura profunda del mensaje de alto impacto psicológico y por qué estudiar la praxis comunicativa desde el Psicoanálisis y la tradición del pensamiento crítico vendrá a formar la herramienta y competencia decisiva para transformar el lazo social en tiempos de hiperestimulación, consumo, terror psicológico y crisis de sentido.

 

¿Qué habría pasado si Thomas Anderson (el futuro Neo en Matrix) hubiera elegido la píldora azul en lugar de la roja? ¿Es que no había forma de objetivar el proyecto de la emancipación sin esa fantasía un poco obscena en la que un acto con peso cognitivo demoledor elimina las ficciones simbólicas que reglan la realidad (por tanto, perdiendo a la realidad misma) (Žižek)? ¿Y todo para despertar a la “verdad”, totalmente psiquiátrica, de una materialidad dura sin filtros emocionales… simbólicos?

 

Porque una realidad desprovista de ideología (a la postre, la auténtica función de la Matrix), no es más que una relación de inmediatez con la sustantividad que nos condenará a la psicoterapia, la medicación y en múltiples casos a un cuarto acolchado con correas inmovilizantes en la cama del paciente (y recordemos que vivimos tiempos de normalización de la locura).

 

El señor Anderson, pobre infeliz sin ayuda de un buen psicoanalista, elige salir de la ficción ideológica, sencillamente porque no pudo tener presente que una transformación del relato, el deseo y las dialécticas del reconocimiento al interior de la propia simulación digital terminaría por transformar a la mismísima Matrix (pero así son las cosas con las hermanas Wachowski). Es decir, que la reformulación del clásico problema de la emancipación no puede ocurrir en otros lugares que la psique y las ficciones ideológicas colectivas (incluso si son digitales). Y que tales tramas son emotivas y están íntimamente ligadas a las pugnas dadas al interior de las fronteras de la psicología de la comunicación (toda ella de carácter político-ideológico).

 

Y es ahí donde comienzan a pasar cosas interesantes en el mundo de las expresiones culturales y los dispositivos comunicacionales donde están inmersos los grupos humanos. Veríamos, por ejemplo, a un James Cameron contando finales distintos para el desastre del Titanic, donde Jack y Rose fundan un tercer estado de las cosas sociales al llegar a costas americanas… han logrado destruir el iceberg que amenazaba al barco que ni los dioses podrían hundir. La saga de Star Wars, finalmente, nos revelaría que “la fuerza” nunca ha sido otra cosa que una cuestión e impulso psicopolítico, por momentos metáfora de la lucha de clases y de la psicoanalítica muerte del principio de autoridad. 

 

Un mensaje de alto impacto psicológico

 

A propósito de lo anterior, ¿qué entiende la psicología de la comunicación política por mensaje de alto impacto emocional? Básicamente, aquel capaz de producir fluctuaciones anímicas y cambios sutiles en la percepción de quien escucha y observa. ¿Con qué fin? Para detonar comportamientos de naturaleza política (es decir, que movilizan y eventualmente transforman criterios de elección, decisión y acción). Este tipo de mensaje jamás opera al azar o de manera intuitiva, sino que se construye a partir de una investigación profunda sobre los sistemas de creencias y bagajes culturales de una audiencia X. 

 

En las metodologías sobre psicología de la comunicación realmente avanzadas, la indagación sobre sistemas de creencias y bagajes culturales permite diseñar relatos que navegan en el campo semántico de quienes escuchan. En otras palabras, comprender el mapa simbólico de la audiencia permite articular las palabras e imágenes que engranan más eficientemente con su estructura psicológica.

 

Lograr lo anterior es posible a través de distintos enfoques, el nuestro es ensamblar modelos clásicos de análisis de datos, topografía del aparato psíquico, pensamiento crítico, dialéctica del reconocimiento y el deseo más pensamiento lógico matemático. El mensaje de alto impacto remueve emociones y buscará incrustarse en los contenidos simbólicos e inconscientes. Recordemos que un solo discurso que agite símbolos identitarios ya puede desestabilizar la percepción crítica del receptor.

 

Ahora bien, como se extrae de distintas experiencias investigativas y experimentos formativos, si las ideas políticas resultan codificadas para moverse en claves emocionales, mediante “ingenierías del lenguaje” que remueven los símbolos identitarios, es totalmente posible recrear una especie de neblina sobre el pensamiento crítico y soberanía interpretativa.

 

Entre las consecuencias de lo anterior tendríamos cierta tendencia a no cuestionar por qué los objetos y relaciones sociales son de una forma y no de otra. De ahí el actual estatus estratégico de la psicología de la comunicación política, social y comunitaria. Buscamos investigar cómo estructurar relatos que alteren (en términos psicológicos) la impresión de realidad que inoculan en las colectividades humanas aquellas crónicas y normativas hegemónicas sobre, por ejemplo, cómo se elige y debe ejercerse el poder o sobre cómo debe producirse riqueza y cultura. 

 

En lo anterior, hablamos de edificar narrativas que entrelazan nuevos objetos del deseo, aquellos que provocan descargas de placer psíquico cuando resultan integrados en nuestras propias cargas simbólicas. 

 

Carga simbólica, filtro emocional y objeto del deseo

 

 

Toda comunicación de impacto busca incrustarse en la arquitectura subjetiva de la audiencia. La psicología de la comunicación investiga cómo hacer que el receptor integre el mensaje, es decir, el objeto del deseo que codifica, a su propia carga simbólica y los subsistemas que la componen. 

 

Carga simbólica - CS y filtro emocional son teorizaciones que se desprenden del pensamiento psicoanalítico y aluden a los psico-constructos que median la relación que tenemos con la realidad, a través de los cuales asumimos una lectura más o menos crítica.

 

La CS filtra e interpreta la información enviada por los procesos cognoscitivos superiores. Cada sujeto trae consigo un sistema de símbolos significativos (la carga simbólica implantada por la cultura y mediante adopción) y una sensibilidad afectiva particular. Tales subsistemas son los que impedirían que elijamos la píldora roja si estuviéramos en el lugar del señor Anderson en Matrix. El mensaje de impacto psicológico llega a esa CS, es allí donde se desencadenan fluctuaciones anímicas como respuesta emocional al mensaje, influenciando la cognición superior en procesos como la percepción, el lenguaje o la memoria.

 

La comunicación de impacto psicológico estudia nuestra arquitectura simbólica para introducir un nuevo “objeto del deseo” en la estructura subjetiva, una perspectiva psicoanalítica permite conservar lineamientos críticos y comprometidos con la soberanía interpretativa del sujeto.

 

Ingenierías aplicadas al Superyó del capitalismo

 

Existe otra poderosa razón para apostar por una psicología de la comunicación apoyada en el Psicoanálisis y la tradición del pensamiento crítico: la necesidad de responder científicamente a fenómenos que desde las culturas corporativas y las normativas hegemónicas vuelven a atentar contra las libertades del sujeto de este siglo, por ejemplo, en fenómenos de trascendencia psicopolítica como la desublimación represiva o esa suerte de ingeniería comunicativa aplicada a las instancias de la subjetividad. 

 

Nombremos uno de los grandes dilemas de este debate: el trabajo terapéutico se ha industrializado-virtualizado (y la psicología de la comunicación puede verse también como labor terapéutica tomando partido por algo). La proliferación de “tecnologías” dedicadas al estado anímico, con objeto de adaptarnos por la fuerza al modo de vida de la crisis permanente, la posverdad y la mentira emotiva, la realidad como simulacro digital y la imposibilidad de grandes relatos sobre la transformación social, la incertidumbre política y ambiental, etc., nos ha acercado a un estadio nuevo de lo que un día llamamos ideología, falsa conciencia y alienación. La sofisticación adquirida por los dispositivos que impiden una toma de contacto clara con la materialidad es estremecedora.

 

No hay una ciencia tan directamente involucrada en estos dramas como la Psicología. Estamos ante cierto auge de lo que algunos autores denominaron como el pretendido fin del sujeto psicológico. La textura última de esa materialidad experimentada por el individuo entendido como “normal” se hace cada vez más lisa, más simple, más desprovista de reflexiones axiológicas. Sí, hay pocas ciencias con tanta responsabilidad política en el estado actual de la sociedad como la Psicología.    

 

Existe una ciencia psicológica fuerte, con amplia presencia en los relatos hegemónicos, donde cabe de todo: un cazador con gusto por la muerte a sangre fría y la tortura de animales hace pasar su desviación por deporte o valor cultural. En otra punta del tablero vemos la extensión de un individualismo que raya en lo patológico, donde las “tecnologías” de la autoexploración y la mejora personal han radicalizado la condición de mercancía autoconsciente que ya Marx advirtió. Pero es que en otra esquina nos topamos con los que han elevado el miedo psicológico a una especie de filtro a través del cual leen los hechos, son quienes no se comprometen y deciden quedarse en el centro, la nada instrumental. 

 

¿Qué proponen los que piensan que pueden ir por la Tierra disparando y tomando lo que quieran? ¿Qué proponen los militantes de la ansiedad, el sectarismo y el narcisismo en tiempos de cultura y locura corporativa? ¿Qué buscan los que, con pensada habilidad, no se comprometen con nada y le temen a su propia sombra?

 

Señores y señoras, proponen la abolición del sujeto psicológico, proponen la desublimación del Ello y la supresión del Yo descrito clásicamente por el Psicoanálisis (este último responsable de realizar un esfuerzo de coherencia narrativa que nos mantenga en una situación cultural). La pretensión, ahora totalmente pos-neoliberal, de convertir al Ello en el Yo es una cuestión ya conocida por las ciencias sociales: el paso de la sublimación represiva, en términos del aparato psíquico y la psique social, a la desublimación represiva, propia del ascenso de los fascismos, pero hecha pura sofisticación en la sociedad de consumo reciente, acompaña el aplastamiento del individuo soberano por parte de lo masivo-social (recordemos en esto a Adorno). La desublimación represiva puede prescindir del Yo autónomo (donde vive el esfuerzo mediador y reflexivo que nos convierte en civilizados), encarcelándolo en el inconsciente, automatizándolo (recordemos en esto a Marcuse). 

 

El comportamiento propio del Ello (regresivo, compulsivo y automático) no nos libera del orden histórico y sus restricciones; porque la represión social y cultural ya gobierna en el reino de las pulsiones. Donde creemos ver la sádica risa infantil del Ello no hay otra cosa que el Superyó como conjunto de mandatos de goce. Recordemos en esto a Žižek: la situación tradicional del sujeto burgués liberal que reprime sus impulsos inconscientes por medio de la “Ley” interna cambia, dominarse a sí mismo ya no se lleva, ahora sólo escucha un grito apagado: ¡Goza!

 

La abolición del sujeto psicológico está conectada con una vieja aspiración del capitalismo en sus facetas más radicales, la supresión de la propia acción política autónoma. Es cuando las masas, el pueblo, es arrastrado por el relato a un estado donde el Ello canta una juguetona nana cuyo candor pide sangre para lograr su obsceno divertimento (no olvidemos la facilidad con que la base social puede elegir opciones políticas ultra y hacer del fascismo una realidad institucional actual). 

 

La Psicología (y la psicología de la comunicación) debe recordarse a sí misma una cierta fidelidad al espíritu de la dialéctica; porque dentro de sus amplísimas fronteras todavía puede vivirse en una tradición iluminista, revertir la ruptura que convirtió al liberalismo en traición y al marxismo en novela sobre un futuro distópico. 

 

Seamos claros: no podemos defendernos de las ingenierías aplicadas al Superyó del capitalismo sin una praxis investigativa y formativa en psicología de la comunicación que incorpore las preocupaciones centrales del pensamiento crítico y un Psicoanálisis que actúa del lado del sujeto que busca librarse de la condición de síntoma permanente, goce sin freno consumista y pretende refundar el viejo problema de la emancipación mediante la conquista de dosis aceptables de soberanía sobre los procesos subjetivos.  

 

EL TALLER EN PSICOLOGÍA DE LA COMUNICACIÓN COMUNITARIA, SOCIAL… POLÍTICA

 

 

Frente a este panorama, el Taller en psicología de la comunicación comunitaria, social… política, que se impartirá en Bogotá durante el mes de mayo del 2026 (presencial y online), propone abordar las dinámicas antes descritas con el mayor rigor científico. Bajo el amparo académico de la Universidad de la Tierra y la Memoria "Orlando Fals Borda", el Centro de Investigación y Formación - CIF y la Fundación Sociocultural Quira, este taller constituye una indagación avanzada e innovadora en las metodologías de la psicología de la comunicación (aquellas que se utilizan para ganar elecciones, crear corrientes de opinión e influenciar en la marcha del aparato social) para fortalecer los procesos comunitarios y socioculturales. 

 

 

Comentarios: 5
  • #5

    Alejandra Cebrelli (sábado, 28 marzo 2026 08:51)

    Soy analista del discurso y semióloga de la cultura con una mirada deudora de las teorías de la comunicación y la decolonialidd. Me interesa mucho ver la problemática de la deshumanización y del tecnofeudalismo (por tomar algunas categorías) desde esta perspectiva.

  • #4

    Miguel Antonio Ramirez Mesa (jueves, 26 marzo 2026 15:25)

    Me interesa conocer más a fondo el temario de éste taller.

  • #3

    Emilio Cortés Aguirre (jueves, 26 marzo 2026 13:43)

    Agradezco la información sobre el taller. Gracias

  • #2

    Carmen Belen (viernes, 13 marzo 2026 11:53)

    Gracias por favor enviar informacion del taller.

  • #1

    Isabel Velasquez (viernes, 13 marzo 2026 10:28)

    Agradezco información [email protected]