Nikolai Biberkopf

 

Pintor, dibujante e ilustrador empírico nacido en Bogotá. 

 

El proceso creativo de Nikolai depende de una constante y juiciosa investigación, así como de un ejercicio disciplinado de experimentación y producción plástica,  sobre todo durante  los últimos 8 años.

 

Su inquietud por la pintura comenzó en una actividad del colegio cuando tenía 8 años, en la que asistió por primera vez a una exposición y quedó impactado con la obra de Van Gogh. En ese momento sintió que quería ser pintor, pero su profesora de entonces le decía que no sabía dibujar.

 

Su interés  por el mundo creativo-visual transita aún entre diferentes expresiones artísticas principalmente las artes plásticas, visuales y gráficas. Después de 2 fallidos intentos como estudiante regular de pregrado, primero en la carrera de cine y televisión para la que no fue admitido y luego, por su gusto hacia la lectura en la carrera de literatura para la que se consideraba buen estudiante, pero para la que poco a poco fue perdiendo  motivación. Su experiencia de estudiante estaba lejos de cómo concebía la literatura. Las clases le aburrían y se dedicaba  a  dibujar  para pasar el tiempo. Luego de estos intentos como estudiante regular,  decidió  estudiar por cuenta propia temas relacionados principalmente con la pintura, teoría e historia del arte:  Consultando  libros, enciclopedias,  revistas, sin dejar de lado la lectura de novela, cuento, filosofía, psicoanálisis y de además revisar la producción de algunos  ilustradores contemporáneos con trayectoria como Zislaw Beksinski (Polaco), Aaron Horkey y Tegan White.

 

Como ilustrador y dibujante ha desarrollado un estilo propio.Lo enigmático, indefinido e indescriptible de la obra de H. P lovecraft lo ha influenciado. De la misma manera que el autor deja espacio para la imaginación del lector, él quiere lograr lo propio a través de sus desarrollos. Ha realizado algunas series temáticas a partir de los cuentos de Lovecraft. Siguiendo la línea de lo misterioso, enigmático,  de lo que parece desbordar los límites de la materialidad de las formas, tiene como referente a Sigmun Freud y otros psicoanalistas que abordan el tema  de los sueños; él se  da la libertad de imaginarios posibles, pero imposibles para la realidad visible. Intención que mantiene en sus producciones pictóricas en las que recrea el cuerpo, el paisaje, la arquitectura, la naturaleza. 

 

En cuanto al tema del paisaje,  ha observado en la obra de Caspar David Friedrich “los paisajes de la soledad” en los que los personajes no se muestran como parte de él,  sino como observadores perplejos envueltos en el misterio y la inconmensurable infinitud de la que participan.

 

Para Nikolai el dibujo ha sido un recurso técnico esencial en el abordaje y estudio de la obra de diferentes artistas y para el desarrollo su obra.  Resuelve a través del dibujo, volúmenes, pliegues, detalles de la anatomía humana y del cuerpo en movimiento; revisando artistas clásicos, del Gótico  y del renacimiento;  como Miguel Ángel, Tintoretto, Rogier Van der Weyden, Bellini y otros. 

 

Mirando la obra de artistas más recientes como Pollok, ha realizado ejercicios teniendo en cuenta la ejecución espontánea y pintar sin pincel. De esta experimentación ha logrado un manejo suelto e intuitivo del color  con un amplia posibilidad cromática y expresiva;  A veces,  a  manera de mancha, pero sin dejar de lado la línea, implementando técnicas mixtas, diversos recursos y herramientas como la espátula, dando una apariencia más matérica y densa, otras, usando la materia más liquida resolviendo la ejecución a manera de chorreones.

 

- [ “Empecé con el dibujo. Cuando me sentí más cómodo y seguro empecé a pintar”]

En su paso del dibujo a lo pictórico  la línea mantiene protagonismo en su obra  figurativa como en la abstracta. 

 

Su  lenguaje y expresión transita entre las artes plásticas y gráficas. De las artes visuales, la animación y el cine hay una influencia estética y/o de estilo, en su estrecha relación con la literatura. Gracias a esto último, su rol de ilustrador parece mantenerse en los desarrollos figurativos de sus dibujos y  pinturas.

 

En la pintura,  el dibujo e ilustración;  el universo de formas orgánicas de la anatomía humana y vegetal en las que parece no precisar  límites,  sino que configura  otro orden de formas lleno de detalles, pliegues, contorsiones casi imposibles,que parecen mantener  alguna conexión con la realidad o alejarse de ella en su amplio abanico de formas con las que recrea un universo diverso y a la vez desconocido,  adentrándose al mundo de lo surrealista. Manos como raíces emergen de la  superficie o se sostienen sobre ella como tentáculos que crecen, generando un paisaje. Cuerpos que parecen desvanecerse;  imposible no relacionar con el tratamiento de la figura humana en la obra de Bacon, otros que parecen emerger o fundirse en el espacio abierto o arquitectónico, o formas que funden naturalezas diversas, se  mimetizan o mutan en otra. Arquitecturas abiertas configurando espacios imposibles, escaleras, ventanas, grietas lugares a veces habitados por personajes diminutos presentes como sombras en los que a menudo no se logra precisar si vienen o van, y manchas coloridas generando atmósferas que llenan el espacio de sensaciones de pesadez o levedad,  con el manejo denso y matérico de empastes o variando el carácter de la pincelada con un barrido limpio o conservando a veces el rastro del pincel, pero manteniendo siempre una armonía cromática.

La personalidad y el carácter de la obra de Nikolai exponen un sentir profundo en total sintonía y coherencia con sus búsquedas. Es un joven artista, representante de las tendencias contemporáneas del arte bidimensional.