Recomendados para marzo

En Quira le apostamos a la literatura y al fomento a la lectura. Como lo mencionamos en la editorial pasada, citando al gran poeta Rubén Dario: “El libro es fuerza, es valor, es alimento; antorcha del pensamiento y manantial del amor". Esta sección mensual quiere invitar a nuestros lectores a encontrar en el mar de oportunidades de la lectura algunos libros para cada corazón. Mes a mes habrá nuevas reseñas y procuraremos, igualmente mostrar nuevos escritores y libros de todos los tiempos. No dejemos ese amigo entrañable que es el libro. Acá algunos de nuestros recomendados.



Búsqueda Incesante

de Felipe Agudelo Tenorio

 Por Andrés Borrero

La nueva novela de Felipe Agudelo Tenorio, te da 10 golpes en unos cuántos segundos, te deja knockout, hace que te persigan los poderosos, las ratas de la ciudad quienes son capaces de matar por una papeleta de bazuco; te despierta la valentía y quieres enfrentarlos a la salida de un bar podrido y mal oliente. Tu instinto investigador aparece y cada palabra que lees es una pista que te conduce a una calle infecta. Acá hay droga, alcohol, enanos, amariconados, travestis. Está el mismísimo “Yisus Kraist”, los asesinos, las putas, los deformes. Los habitantes del inframundo están ahí para destriparte o para darte, amor, mucho amor, ese amor que tal vez muchos solo pueden conseguir pagando, pero para Gotardo Reina, el personaje principal, este es un regalo.

La historia ocurre en la fría y lluviosa Bogotá, Aranza Torrenegra llega a la oficina lúgubre. En el centro de la habitación un escritorio y una silla, en la silla un típico detective. Aranza pide que Gotardo inicie la búsqueda de una persona; ella no menciona quién es, ni cuándo la vio por última vez, pero anuncia que es vital para ella. Él no se resiste a esta mujer cautivadora, inteligente, que fuma y guarda un secreto en sus ojos. El misterio del caso lo llama a aceptarlo y él, que es casi místico siente una fuerza que lo obliga a ello.

Bogotá es una distopía en este libro, una muy colombiana, no muy ambiciosa. En esta novela de ficción nuestra realidad sigue latente y hasta en una distopía resulta difícil dejarla de lado. La ciudad gris, llena de maleantes, transmilenio y metro. La única Bogotá planeada aparece en esta historia y aparece acompañada de: pobreza, corrupción política a niveles locales, institucionales y nacionales. La policía atrapa ladronzuelos, da golpes a  las estructuras que no son contundentes y la desaparición es pan de cada día en esta historia. Gotardo tiene su historia de amores, desamores, muerte, búsqueda y pérdida; al fin y al cabo es héroe y antihéroe.

La mujer es fundamental en esta búsqueda, la mujer madre, la mujer hermana, la mujer gata –la Señora Mu-  que es la confidente del personaje pero lo abandona cada tanto por sus vecinos. Está Simoneta, ese amor con quien el personaje quisiera pasar sus días, aunque también tiene carácter felino. Esta H que es la mano derecha de Gotardo, él sería un pobre manco autodestructivo sin ella, también está una oficial de la Policía Nacional, está Paty La Mandrágora, la mejor amiga de él, es travesti, valiente y solidaria. Las mujeres llenan el universo de esta novela.

Agudelo Tenorio es poeta y da pinceladas de poesía a esta historia, también es guionista y a medida que nos adentramos en la lectura nuestra cabeza es un Cinema que recrea todo. Al final del libro vale la pena guardar silencio y pensar en todo esto que se acaba de leer. 


Niños de la Ciudad Invisible

de Leandro Sabogal

Por Enrique Sánchez 

Asistir al término de la infancia tiene la misma connotación que presenciar la caída del crepúsculo: importan tanto los sucesos coligados al fin de la presunta edad feliz como la postura del que la recuerda. Es decir, es una experiencia evocativa absolutamente subjetiva, y más aún si la reminiscencia utiliza para sus fines la poesía.  El logro, para el poeta, es no caer en la multitud de referentes que se han realizado con el tema, sino abordar la cuestión desde una perspectiva novedosa y personal, la que tiene que empezar por no edulcorar una etapa de la vida que no solo es feliz, sino que también está llena de miedos.

Leandro Sabogal, cuyos tratos con la poesía son antiguos, sabe de esto. Por eso desde el principio une su poesía al desconcierto que la realidad le causa, a los trazos indescifrables que esta edad deja sobre el alma más fiera, y aún a los recuerdos de la violencia que con furia vivió Colombia hace unos años, pero cuyos muros colindan con los de la felicidad de la terca inocencia. Por eso en el libro hay juegos pero también balas, memorias de un tiempo sensato pero también la turbidez de la droga, y rodeándolo todo la geografía de las ciudades que a veces no resulta amable con su paisaje para quienes tratan de interpretarla desde la infancia. 

Y en medio de todos esos avatares, el poeta comparte con nosotros las dulces ceremonias del fin de la infancia, como las primeras aproximaciones sensuales, que no están exentas de los ramalazos con que las sacude la pobreza, esa vieja aguafiestas, tan presente en Latinoamérica. Leandro, con intuición sabia, no se desgasta tratando de endulzar una edad que, como dijimos, trae sorpresivos sinsabores. Con una versificación sencilla, de emotivo lirismo, nos propone distintas facetas de la edad de oro, que como espejos nos devuelven nuestras propias experiencias. Es que eso es lo valioso de la poesía: los textos deben servir no solo para conocer la interioridad del poeta sino para reflejarnos nosotros mismos en ellos, como maravillosos espejos.

Es en estas cumbres que su poesía construye un puente entre el género lírico y el juego infantil, que bajo su sensibilidad es una especie de prolongación intelectual de esas antiguas épocas. Nada más cierto: la poesía, como la infancia, nos devuelven al asombro, a la visión inmaculada con que nos acercamos a la realidad, como si ésta recién se inventara para nosotros. Pero esta otra aproximación, tal como lo señala en uno de sus poemas, se cumple desde un disfraz: es el que tiene que usar el poeta para poder procesar la nueva vida que le toca...

(Fragmento - Lectura completa en el libro)



El libro de las revelaciones

de Mario Mendoza

Por Yolima Cruz

En el año 2017 Mario Mendoza publicó El libro de las revelaciones, quizás uno de los libros más controversiales de su autoría. Esta obra nos adentra en una realidad distinta llena de situaciones, hechos y personajes inexplicables documentados a lo largo de la historia. El libro narra de forma detallada 88 historias divididas en seis capítulos en los que se hace referencia permanente a aquello que no es visible y que en algunas ocasiones no puede ser explicado por la ciencia. Los hechos paranormales sin duda alguna posibilitan la existencia de otra forma distinta a la que usualmente conocemos. “Pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido” (Robert Fisher).

Mendoza, nos invita a reflexionar sobre fenómenos misteriosos que se han contemplado en diferentes culturas y en un sinfín de lugares a partir del desarrollo de relatos sombríos en ocasiones comprobados. El capítulo inicial del relato “las puertas del cielo” recorre varios proyectos científicos sobre el futuro al que deberá enfrentarse la humanidad; experimentos químicos y biológicos con el único interés de ser usados como armas bélicas. Proyectos como MKNAOMI, JEDI y Pegasus, son algunos de los experimentos de mayor interés a nivel mundial, puesto que su trasfondo va más allá del simple hecho de descubrir nuevas formas de combatir, su objetivo es crear un control político sobre la población humana permeando la estabilidad y el pensamiento a partir de creencias e ideas plantadas.

 

El libro de las revelaciones, es una recopilación de anécdotas, investigaciones e historias que van más allá del hecho de contar, acá se abre la puerta hacia lo desconocido, pero también hacia la maldad que con la indiferencia resta todo tipo de importancia sin llegar a entender las consecuencias pavorosas que vienen detrás.

Esteparia

de Natalia Litvinova

Por Esteban Hincapié Barrera

Los poemas de Natalia Litvinova surcan la red como en una diáspora que entreteje latitudes y logra establecer interlocutores en las distintas geografías hispánicas de América y Europa.

La autora bielorrusa que arriba a Buenos Aires hacia 1996, nace en Gómel el 10 de septiembre de 1986. Meses antes el lamentable accidente de Chernóbil habría de cambiar el curso de la industria energética radioactiva. Un año antes, la Perestroika inició un proceso formal de restructuración económica en la URSS que daría fin a la guerra fría. De los archivos de la KGB se rescataron importantes documentos literarios e infinidad de autores que hasta ahora siguen saliendo a la luz pública, esperando llegar, a través de otras lenguas, a distintos buscadores y lectores. Se recordará la divulgación de uno de los poemas más emblemáticos de Osip Mandelstam, encarcelado en 1938 y mayor representante del movimiento acmeísta ruso, «Epigrama contra Stalin». A lo largo de las décadas este poema significó muchos cambios en esa esfera del mundo. «Vivimos sin sentir el país a nuestros pies» dice su primer verso.

Sus poemas buscan la belleza del pesimismo, el aprendizaje del alma a través de la sentencia que incide en los errores de los tiempos.

La niñez, relevante en toda una primera parte de su obra poética, se convierte a menudo en un retrato fugaz.

 

Una pulsión de gravedad revierte los  versos de Litvinova hacia imágenes vanguardistas. Sus poemas sugieren trazos simbolistas y muy seguramente el futurismo de Vladimir Maiakovsky (tanto en sus poemas como en sus trazos) o el constructivismo de Malevich le han brindado cierta plasticidad. En sus palabras persiste una búsqueda hacia lo moderno o lo contemporáneo; esta intención subyace en cada uno de sus poemas.



Mis historias favoritas de la Astronomía

de Germán Puerta Restrepo

Por Yuliana Saavedra

El Comunicador científico Germán Puerta Restrepo ha presentado su nuevo libro: Mis Historias Favoritas de la Astronomía, donde hace una selección de algunas historias y episodios que nos recuerdan la íntima y milenaria conexión que tenemos con los astros, y esa maravillosa facultad que tiene la astronomía para sorprendernos. Una lectura que disfrutará tanto el niño como el adulto. 

La Astronomía es la más fundamental de las ciencias y también la más antigua, y como el saber que nos permite conocer nuestro lugar en el Universo es una parte esencial de la cultura de la humanidad. A través de la historia la visión de la bóveda celeste también ha influenciado campos tan diversos como la matemática, la geometría, la música y las artes visuales. También la Astronomía ha sido la piedra angular del progreso tecnológico que nos ha permitido visitar la Luna, enviar sondas espaciales a los confines del Sistema Solar y desarrollar telescopios y radiotelescopios que escudriñan el cosmos. 

Por supuesto, esta extensa y rica historia está construida sobre otras mil pequeñas historias, las de los personajes y los eventos que la forjaron, repleta de curiosidades, hechos extraordinarios, asombrosos y divertidos, muchas veces fantásticos y exóticos, pero siempre ligados al afán del ser humano por entender el extraño y fabuloso universo que habitamos.


Alejandra, la poeta que murió

de su vestido azul

de Carlos Luis Torres Gutíerrez

Por Esteban Hincapié Barrera

Para Carlos Luis Torres, Alejandra, la poeta que murió de su vestido azul, no es una novela sobre Alejandra Pizarnik, es una novela sobre la historia transversal de un siglo. El siglo XX es el motivo para traer a la poeta argentina a una cita con los lectores contemporáneos. Es la historia de la marginalidad transcontinental que se nos ha heredado con el sello de la ausencia, el resentimiento y la carencia por el sentido de otredad. Pizarnik se nos revela en la novela de Torres, como una escritora con el sino de la muerte grabado en la palabra, como quien anuncia el destino de los acontecimientos a lo largo de las últimas décadas de su siglo. Pudiera ser que los encuentros con Onetti, Cortázar, Simone de Beauvoir, Sartre, Marguerite Durás, Octavio Paz… le trazaron a la escritora un destino vital con las letras.

La forma con que el autor aborda la nostalgia a través de los escenarios que fueron transformando la vida y obra de la poeta bonaerense, tiene el trazo profundo del espíritu de las ciudades que le trasformaron la existencia. El periplo sentimental y vital está plasmado en esta novela sobre la autora de origen ruso a quien su padre llamaba: Buma, flor. La juventud se convierte en una búsqueda, pero sin duda, también en una pérdida. La pulsión por la pregunta del ser que siempre evoca la muerte se convierte en una revelación a lo largo de las páginas que compone Torres Gutiérrez.

Esta novela se ha de convertir en una pieza fundamental para los lectores de Pizarnik, así como para los estudiosos de la literatura latinoamericana.

Corazón de araña negra

de Gerónimo García Riaño

Por Diana María Vega

Corazón de araña negra es el primer libro de cuentos de este escritor quindiano. Jerónimo tiene claro que en este género se gana, cómo dijo Julio Cortázar, por Knockout. Las historias de sus cuentos son las de personajes comunes, tipos y tipas que podríamos encontrarnos al darle una vuelta al barrio, o al abrir las páginas de un diario vespertino: una prostituta, un estudiante, una pareja en la busqueda del amor, o el desamor, un guerrillero, una mujer secuestrada… A través de ellos, Jerónimo nos recuerda que en cualquier momento, cualquier vida puede dar un giro que corte el aliento.

Poco a poco, en una narración detallada las historias de sus personajes se cruzan en un elemento ineludible para todo ser humano: el erotismo, que como melodía seductora pone en tensión sus sentidos y los del lector arrastrándolos a situaciones que sorprenden, como en todo buen cuento. El erotismo no es el eje en estas historias, sino un punto de giro común que tuerce la cotidianidad, en medio del orgasmo, de seres que se tropiezan, a veces de manera torpe, inesperada o incluso trágica.

Los cuentos de García Riaño provocan placer. Para el lector las historias se abren como ventanas mostrando instantes en la vida de personajes que podríamos encontrarnos en el ascensor o al otro lado del mostrador de la tienda de la esquina.


La conjura de los necios

de John Kennedy Tool

Por Juan Carlos Carvajal

La conjura de los necios es uno de aquellos casos en donde, la realidad superando la ficción, hace de la historia de su autor algo tan apasionante como su obra. Jhon Kennedy Toole, artífice de la conjura, ante la frustación de no poder hallar editor para publicar su novela, conecta una manguera al tubo de escape de su auto y encerrándose en él, se entrega a inhalar los vapores mortales. Tras la odisea de su madre por dar a conocer la obra de su hijo, el tiempo le daría a Kennedy Toole y a su conjura el reconocimiento debido, que vendría incuso en la forma de un premio Pullitzer en 1981.

La conjura cuenta la historia de Ignatius Reilly, una suerte de Quijote moderno en New Orleans, gordo, altanero, grosero y petulante, quien tiene las ínfulas de ser un escritor revelación. No obstante, el “genio” se ve obligado a salir a trabajar para ayudar a su madre, con la que aún vive.

Escrita con humor ácido, pero sutil, la novela intercala con destreza la narración de las aventuras de nuestro peculiar “chico trabajador”, con sus monólogos, diarios, e imprescindibles reflexiones, no menos descabelladas e hilarantes, citando a Boecio, y otros textos clásicos, en la búsqueda del gordinflón por la “geometría” y “buen gusto”, tan ausente en las calles de su ciudad, la misma ciudad que terminaría levantando, en la realidad, una estatua de bronce de Ignatius Reilly, para rendir homenaje al escritor genial que supo retratarla como ningún otro lo ha hecho. 



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