Nueve poetas latinoamericanas
"Por el camino de la casa grande"
Leer en Casa recomienda
Por Yirama Castaño y Romina Funes
Marzo, 2026
Poesía Latinoamericana para Habitar la Casa Grande
Con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora este 8 de marzo, el proyecto Leer en Casa, liderado por las poetas Yirama Castaño y Romina Funes, honra la potencia de la palabra de las mujeres, a través de la recomendación de nueve autoras latinoamericanas contemporáneas. “Estas poetas integran el potente coro de voces que durante estos tres años hemos tenido el privilegio de escuchar y reunir alrededor del fuego de la poesía en seis países de nuestra América: Cuba, Argentina, Colombia, Perú, Chile y Bolivia. Sus versos, al igual que los de todxs los poetas que han aceptado nuestra invitación, se han convertido en una ofrenda de reciprocidad hacia los territorios recorridos”.
Más que un proyecto, Leer en Casa es un trayecto vital y nómade, que entiende la poesía como un acto de paz y un ritual para construir comunidad, llevando la palabra directamente al centro del hogar. En este viaje por la Casa Grande, que ya ha habitado 43 casas, el proyecto ha logrado estrechar lazos con autorxs fundamentales y descubrir voces profundas e inéditas. El proyecto Leer En Casa continúa expandiéndose con la creación de la editorial Leer en Casa editoras, autogestiva e independiente, una audioteca para preservar la oralidad y la próxima realización de un Festival de Poesía Nómade que tendrá su primera versión en la ciudad de Buenos Aires los días 27, 28 y 29 de marzo del corriente año.
Dayrelis Carrasco Rojas
Bañes, Holguín, Cuba, 1984
Integró el taller Roque Dalton. Premio de Poesía Juan Marínelo. Miembro de la Asociación Hermano Saiz en la sección de Literatura
Aguas albañales corren por la acera
y calle abajo.
Hedor a contraluz borrando el paso
aquí golpeas: diafragma comprimido desde dentro.
Saca tus brazos por mis ojos, tu país sin versos.
Ventanas de lágrimas espesas
asómate a mi boca, paladea.
Quédate mejor punzando hacia el ombligo
que te escurre disuelto.
Babea en los pezones de mis pechos desinflados
globos de otra fiesta.
Ahora observa
toda esta densa espuma
casi niebla adherida a la sangre.
Pudiera ser mi amor, no es
los jugos extraídos por tu lengua
No es: la raíz del pelo invirtiendo el cráneo.
No es: esas raras mariposas del duodeno.
No es: el aire comprimido que rebota simpático.
No es: la escala de grises con que te embelleces
dentro de mis vulvaridades.
Mi amor es este zócalo total.
Cierro los ojos.
Muerdo mis labios presurosa.
Aguas albañales corren por la acera.
Aún.
Con olor a muérdago respíranos.
Embárrate el latir
con que soy fragancia.
Cuelga en mis caderas la mochila
acomoda al muchacho.
Corro el riesgo de parirte
esta vez
sobre el paisaje.
Maria Julia Magistratti
Azul, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1976
Libros publicados: Alasitas (Editorial Honorarte, Buenos Aires, 2004), Ea (Ediciones El Mono Armado, Buenos Aires, 2007), El Hueso de la sombra (Ediciones Ruinas Circulares, Buenos Aires, 2011), Pueblo (La Gran Nilson, Buenos Aires, 2016) y Ea (2da edición La Gran Nilson, Buenos Aires, 2023).
Rabia
Yo tenía una rabia.
Cultivaba como flores una rabia.
Es domingo a veces en el pasado.
En la hora de la catequesis, habla el párroco de gris
con una lengua blanca en el cogote, atragantada.
El Monte de Sinaí queda más lejos que los toboganes
de los que nunca hubiéramos querido bajar.
Filisteos, sacramento, corintios, profetas,
palabras sin sentido mientras la hostia se pega en el paladar.
Aliento a hostia nos quedaba como materia de silencio
y nada más.
Hasta que abrían la heladería de enfrente de la iglesia
que era como el cielo prometido.
Del otro lado de los vitrales, en las vías,
cada tanto asomaba un croto, nos hacía señales de luces con un espejo,
y era el hombre del nuevo testamento, dispuesto a una siesta de barro.
Una voluntad de huida tenía mi rabia. Y masticaba con mis dientes hinojos robados de los jardines.
Más allá, del otro lado del tejido, los toros atropellados por las moscas,
inmóviles como el mundo.
Y yo siempre estaba casi a punto de romperme la nariz contra una pared
para demostrar que no existen las paredes.
María Patricia Vengoechea
Barranquilla, Colombia, 1989
Poeta, abogada y profesional en lingüística y literatura. Ganadora de la beca Meira Delmar en 2023, con la que publicó su primer libro, Árboles.
La balsa
Hice una balsa
con los huesos
de mis pies
y luego puse
mi espíritu en ella.
Flota sobre
la contradicción.
La balsa es frágil
y el caudal fuerte.
Así que algunos días
me inundo de paradojas.
Cuando la balsa
se rompa
volveré a ser
el río.
Karo Castro
Santiago de Chile, 1982
Poeta, escritora, artista visual autodidacta, Gestora cultural. Realiza su trabajo mediante intervenciones fotografía, collage y performance.Ha publicado Vertebral, libro objeto, (Editorial Pez espiral 2025), Polifonía de una carrera( Traza Ediciones 2024) Mujer Gallina ( Editorial Pez Espiral 2021, Ediciones Balmaceda, 2016).
Me das de comer
todo lo que pueda entrar en la boca
-cucharadas de piedra en la garganta-
mi madre me enseñó a triturar lentejas
-como letras en el calendario-
la mentira cruza tu frente
-este alimento nutrirá la memoria de la carne-
intuyo el hambre sobre la mesa
el plato se enfría
la madre entrega el pecho maduro
- leche que mantiene mi naturaleza pervertida-
he de aprender a masticar cualquier cosa
-menos el miedo-
Verónica Delgadillo
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 1977
Libros publicados: Las tejas de Job (2013), Ausencia del árbol (2018), 37 armónicos para una fuga (2020), Invasión de los muros (2025), Las estancias (2025).
Rutina de fuga
“… y si me quedan piernas
gatearé hasta mi cuna.”
—Susana Thénon
Puso en orden la estantería.
Bañó al perro,
dio de comer al gato,
regó el ficus,
y se fue.
Buscaba un lugar
donde el tiempo no pudiera
tocar lo olvidado.
Se fue desnuda.
¿Y quién no lo está,
cuando se va?
Lina Huang
Bogotá, 1988
Poeta, editora y traductora. Docente con estudios en literatura y periodismo. Ha escrito cuento, poesía y reseñas de libros, así como artículos sobre autores de poesía y de ficción.
Soles giratorios
Y cuando me derrumbe sobre mis manos de hielo
me hablarás de otro paraíso
de las flores cobalto y los osos peinándose en los témpanos
Buscaré tu mirada
Y ella divagará sin luz ni sombra
Rotas, las cabezas de los muñecos habrán de invocarme
Dirán: abismo ruidoso abismo de tiempo
abismo
y el agua amarga saldrá de mis labios
con peces envenenados
mientras el violín cantará la recurrencia de los días
y de una memoria
que tiembla
sin presente ni futuro
Cuántas veces me has enterrado con la máscara ritual
“Era necesario” dices
y, aun así
prefiero este eterno cantar en el útero
los cristales amarillos del girasol en las mañanas frías
y cargar flores rojas alrededor de los pezones
antes que acudir
una y otra vez
a mi propio funeral
Doris Moromisato Miasato
Chambala, Perú, 1962
Poeta, narradora, cronista y gestora cultural. Ha publicado: Morada donde la luna perdió su palidez (1988), Chambala era un camino (1999), Diario de la mujer es ponja (2004) y Paisaje terrestre (2007); también 2 libros de crónicas: Okinawa. Un siglo en el Perú (2006) y Crónicas de mujeres nikkei (2019).
Quiero morir como Virginia Woolf
Quiero morir como Virginia Woolf
vacía de palabras avanzar por el río
cual pesado argumento las piedras en los bolsillos.
Pero el Rímac no tiene agua
y sus bacterias y restos fecales harían el trabajo
antes que inundados mis pulmones
desapareciera flotando del paisaje.
Quiero arder como Clarice Lispector
pero me espanta fumar en la cama.
La nicotina impregnada en las cortinas
es más repulsiva que la onerosa vida que tributo.
Morir de amor como Teresa de Avignon
lamiendo el esputo de quien dice que me ama.
Santa ascender a los cielos.
Pero no tengo dios
ni tengo ganas de creer en uno.
Hundirme en la desesperación como Alejandra Pizarnik.
Quebrarme al parir como Mary Wollstonecraft, la abuela
de Frankenstein.
Pero yo soy yo
y debo cumplir mi papel de ciudadana tercermundista
rodeada de fariseos, reclamando justiprecio,
mi guión de mujer esponja
sin río, sin fuego, sin nietos, sin paraíso
Susana Slednew
Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1958
Poeta, docente y tallerista. Libros publicados: Los bordes del azar (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2017); Lavar la vida (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2018); Mapa oscuro (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2019); Porcelana rota (Fondo Editorial Pampeano, 2020); Poéticas del movimiento (Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2022); Gramática del viento (El Suri Porfiado, Buenos Aires, 2024); María (elandamio ediciones, San Juan, Argentina, 2026).
Mi apellido
trae aquel viento del lodo siberiano
y me devuelve al viento.
Yo regreso a esa casa
cada vez que el viento aspira,
toda vez que el lodo cede y cruza la enormidad
para besarme en su letra,
las bocas
en las que fuera nombrado sobre el mapa.
Sopla el partir, jadea.
Algo exhala en su escultura, la letra,
como si soplara delante de un caballo
errado en latitudes.
Algo murmura y en su andar lo dice.
Secretos trae para mí:
hija del viento, dá,
heredera de un soplo,
ták.
Yanelis Encinosa
Bejucal, Mayabeque, Cuba, 1983
Licenciada en Letras. Ha publicado Del diario de Eva y otras prehistorias (Ediciones Unión, 2008, premio David de la UNEAC 2007); (Des)equilibrios y una cuerda para asirse, (EDP University, San Juan, Puerto Rico, 2015 y Cristálida Ediciones, Québec, Canadá, 2022).
Milagro cotidiano
I
A Vallejo
Dios más bien es el instinto:
La suavidad de la caída,
La mansedumbre del recibimiento.
Israel Domínguez
La vida
esta vida
nervios en tensión
andar en puntas sobre el arrecife
sin arena al fondo
el aire áspero de costa en la mejilla
soñar la leve brisa de la playa
mientras otra bofetada de sal corroe la roca
desde la barca el olor a pescado asado en la orilla
las redes con abundancia de peces de alta mar
me lanzo a brazadas
hacia el que espera con el Pez cocido para ofrecer
Dios es el Pan al hombro
al horno sin quemarse
la mansedumbre
en la caída
de mi rodilla
sobre
el diente
perro
Claudio Ferrari (viernes, 20 marzo 2026 19:23)
Me encantaron todos y cada uno de los poemas; más allá de que me hayan encantado a mí, es evidente su valor ideológico, comunitario y sobre todo poético. Gracias.
Mayo (martes, 17 marzo 2026 13:53)
Todas voces poderosas � puro fuego y poesía para este andar! Larga vida a Romi, Yirama y a LEER EN CASA ��
Vero (martes, 17 marzo 2026 06:55)
Qué hermoso coro de voces....
ana maria guerrero (domingo, 15 marzo 2026 21:38)
Muy buen trabajo ,es un estilo que le da mucha riqueza a esa,selección muy lograda de poetisas.
Todas son muy buenas, pero me gusta en especial la barranquillera, por el suave manejo que le da a las simbólicos palabras
Rocío Gutiérrez (domingo, 15 marzo 2026 21:33)
Me gustó mucho la poeta barranquillera. Maria Patricia Vengoechea. Demuestra que en poesía "menos es más".
José M Santiesteban (sábado, 14 marzo 2026 23:01)
Sin dudas mi favorita, Dayrelis Carrasco Rojas,