LECTURAS EN LA NUBE

Jorge Gaitán Durán 

Mito un proyecto editorial contra la violencia

Por Rocío Gutiérrez

Febrero, 2026

 

“Es evidente que vivimos un momento de fiebre literaria.  La cultura colombiana paralizada durante casi cinco años, emerge ahora enriquecida. La tragedia del hombre colombiano ha tocado al intelectual, y lo ha obligado a inclinarse sobre los más vivos problemas de nuestro tiempo.  A través de nuestro drama nacional hemos debido atender al gran drama del mundo”

Jorge Gaitán Durán, 1955.

 

 

En el panorama de la literatura colombiana Jorge Gaitán Durán ha sido reconocido por su obra poética y su importancia como editor de la revista Mito.  Sin embargo, sus aportes a la crítica de arte son prácticamente desconocidos, así como las traducciones que realizó de autores en lengua francesa, que en su mayoría fueron publicadas en la revista. Hizo parte y financió la editorial Antares, desde donde se publicaron los cuadernos de Mito y alentó y apoyó en términos editoriales, creativos y financieros sus publicaciones. Estos asuntos serán fundamentales en su comprensión de la cultura y su propuesta editorial.  De hecho, un ensayo y traducción de Sade, de las primeras al español, le valieron la censura a la revista en la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla, lo que da cuenta de las tensiones entre la idea de lo que se debía publicar y el impacto político de una publicación.  

  

Su papel como editor será crucial para entender el lugar social de una publicación pues más allá de haber creado una empresa editorial, Gaitán Durán soñó con impulsar mediante la cultura una nueva idea de nación que ayudase a superar la crisis de la violencia.   En las entrevistas y reflexiones publicadas en la gran prensa nacional, en particular en el diario el Espectador, el poeta y editor, cifró su idea de la libertad y conciencia crítica, en un país sometido entonces al dictado de las armas y la sangre.   

 

Señalamos algunos aspectos de su biografía para dar contexto y lugar a su obra. Gaitán Durán nació en Pamplona en 1924.  Sus estudios de primaria y bachillerato los realizó en la ciudad de Cúcuta. 1940 fue el año en que se trasladó a Bogotá para estudiar ingeniería en la Universidad Nacional, compartiendo un apartamento en el centro de la ciudad con Eduardo Ramírez Villamizar y Arturo Laguado. Aquí se relacionó con otros intelectuales migrados a la Bogotá de la época, algunos de ellos posteriormente participaron en sus proyectos editoriales. Un año después, abandonó los estudios de ingeniería y entró a la facultad de derecho de la Universidad Javeriana. Desde 1944 se pueden encontrar colaboraciones en la prensa y en revistas nacionales, en estas primeras publicaciones se le reconoció como poeta y crítico de cine.  En 1946 publicó su primer libro de poesía, Insistencia en la tristeza. 

 

 Concluyó los estudios de derecho en 1947. En ese año la revista Indias publicó una nota suya sobre crítica de arte y el poema Prometeo.  Al año siguiente participó en la revuelta del 9 de abril, en la toma de la Radio Nacional, junto a Jorge Zalamea lo que le acarreó la persecución por parte del Servicio de Inteligencia Colombiana; protegido por su familia y liberado, huyó a Europa, viaje que será crucial en su visión sobre el país y formación intelectual.  Este periplo le permitió el intercambio de ideas con quienes posteriormente le secundarían en la edición de Mito: Hernando Valencia Goelkel, Pedro Gómez Valderrama, Rafael Gutiérrez Girardot y Pedro Cote Lamus, junto a algunos escritores latinoamericanos como Octavio Paz.  Hizo parte del Movimiento Revolucionario Liberal, disidencia del partido liberal cuya postura fue de oposición al Frente Nacional. Tuvo una hija de su primer matrimonio.   El 22 de junio, proveniente de París el avión en el que viajaba se estrelló en la isla de Guadalupe.  Sus restos fueron enterrados en el Cementerio Municipal de Cúcuta. Algunas de sus obras son Insistencia en la tristeza 1946, Asombro 1951, El libertino 1954, Amantes 1959, Si mañana despierto 1961, Los Hampones 1961, Diario, entre otros.  Destaca la publicación del ensayo político La revolución Invisible. 

 

Acerca de la relación con su tiempo afirmó:

 

“Yo tenía quince años en 1940. Durante los cinco años que siguieron fuimos lo que la guerra quiso.  No alcanzamos a ponernos el uniforme, pero la propaganda modeló nuestra imagen del mundo.  No volvimos del frente cojos o ciegos, pero en tan decisiva etapa de la formación de un hombre, nuestro horizonte ético y estético se redujo a libros, películas, conversaciones, conferencias, lecciones, cuyo objetivo era la victoria.  Necesariamente nuestras concepciones de la sociedad, de la literatura, o del amor resultaron esquemáticas, convencionales, sentimentales.  

 

En esta y otras reflexiones se puede entrever que para Gaitán la cultura es una elaboración colectiva, propia de un momento y que se manifiesta en el lenguaje y las maneras, las imágenes, el ocio en relación con la riqueza, la familia, la literatura, la educación, la lectura y la escritura, antes que en el sentido condicionado que se le daba para designar el texto escrito y las artes.  Con todo ello, esta perspectiva se pone en tensión con la realidad de la violencia. 

 

Veremos entonces que la revista Mito va a contener toda su experiencia, conocimiento, sensibilidad artística y sobre todo una definición de cultura atada a la imagen del futuro del país.  La revista Temps Modernes de Jean Paul Sartre, inspiró a los creadores de Mito, para realizar su proyecto editorial.  Jorge Gaitán Durán conocía la lengua francesa y su literatura, pues además de los años que vivió en Europa, la mayor parte de esta estancia fue en París donde tomó cursos de crítica de cine. 

 

Entre los meses de abril y mayo de 1955, fue presentada al público la revista. Mito nació en un momento particular, en el que, como publicación periódica, nos permite visualizar un panorama histórico desde la mirada de los escritores e intelectuales del país. A diferencia de otras revistas de la época, ésta proporciona una información crítica con respecto a los escritores, artistas, las mujeres, y el reconocimiento a actores de la sociedad que hasta el momento no habían tenido espacios de publicación.    

 

Desde el primer número, sus editores se interesaron de manera exclusiva por la calidad de lo que se escribía y por dar a conocer nuevos documentos que enriquecieran y modificaran la vida cultural colombiana. Se trataba de divulgar autores con miradas complejas de la realidad, con intereses diferentes frente al arte y la política. Con ello necesariamente dieron un vuelco a la tradición de lo que se concebía como literatura, arte, cine, con historiadores independientes y una naciente propuesta en sociología. En la revista se publicaron escritos de autores que sin saberlo iniciaban una nueva etapa en la literatura colombiana como fueron Álvaro Mutis, Gabriel García Márquez y Rogelio Echavarría.  Es innegable su incidencia en el medio artístico colombiano, donde se da una modificación en la concepción del arte con críticas como las de Marta Traba y su impulso a pintores como Alejandro Obregón y Eduardo Ramírez Villamizar, o los análisis sociológicos de Orlando Fals Borda, algunos debates en los que participó Camilo Torres Restrepo, reflexiones filosóficas y traducciones de Rafael Gutiérrez Girardot entre muchas referencias significativos para nuestra historia cultural. Acá es importante recordar que las traducciones de filósofos europeos hechas para la revista trajeron una idea más clara de lo moderno.    

 

  Gaitán Durán en Mito condensó y divulgó la idea de que la cultura era el medio para superar los problemas de la nación.  En el caso de la literatura, como en la pintura, los editores vieron que se gestaba un movimiento que sería capaz de superar el regionalismo y el “descripcionismo”, asuntos considerados innecesarios para alcanzar una verdadera expresión universal. Era evidente su confianza en la evolución de las formas artísticas para la transformación y en la lectura para alcanzarlo. Su mirada confió en las posibilidades del arte como un principio transformador de la condición humana y de la situación social.  

 

Los hampones, ópera en tres actos por Jorge Gaitán Durán. 

Ediciones de la revista

 

 

Mito N. 5.  Diciembre de 1955, enero de 1956 

 

 

El Espectador, Agosto de 1955

 

 

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