La lectura desde antes de nacer

Por Samarys Polo

Julio, 2021

 

 

Cuando me preguntan que desde cuándo se puede empezar la lectura en la infancia, respondo: “desde la barriga”. Y algunas personas me dan una mirada de extrañeza, porque evidentemente, un feto no puede leer, ni desde el vientre de la madre, ni varios años después de nacido. 

 

Sin embargo, la gestante puede perfectamente tener momentos de lectura en voz alta, que el pequeño en formación disfrutará aproximadamente desde el primer trimestre de gestación, pues es en esta etapa que el aparato auditivo se termina de desarrollar. 

 

Inicialmente, el feto percibe los sonidos internos del cuerpo de su madre, como los producidos por los intestinos o los latidos cardiacos. Poco a poco, se van filtrando otros sonidos como la voz de la madre, la de las demás personas que mantienen contacto cotidiano con esta y otros sonidos externos.

 

En este punto, la voz de la madre se hace muy familiar, es un instrumento de comunicación y de transmisión que facilita la creación del lazo afectivo entre la madre y su futuro bebé. Además, estudios han probado la incidencia de unos minutos de lectura en los niveles de estrés de las personas, lo que puede conducir a una estabilización de la tensión arterial y a un estado de bienestar generalizado.

 

Desde esta etapa prenatal la lectura de poemas rimados, los juegos de palabras y otras composiciones ricas en ritmo y musicalidad son una buena elección. Cabe anotar que en el mercado editorial se encuentra una cierta variedad de libros infantiles con las características citadas.

 

Un ejemplo de mi autoría es el siguiente poema:

 

Canción de cuna*

Dos tortuguitas en un manantial

retozan, sonríen 

y van a nadar

pasean en nubes 

de pan y coral,

se mecen en sueños 

que pueden cantar 

tonadas de cuna

color de luna

amarillo intenso 

y un beso al final.

 

* Polo Avendaño, Samarys . Triqui trueque Cajita de ensueño

Editorial Panamericana. 2001. P. 9

 

 

En la misma medida, los poemas, las nanas y otras canciones infantiles propias del folclor popular estimulan la audición y logran establecer un puente entre el feto y el ambiente que le rodea. 

 

Este es un ejemplo de poemas y nanas del folclor colombiano:

 

Mi madre es una rosa,

mi padre es un clavel,

y yo soy un capullito 

que acaba de nacer.

 

Papá José pasó por aquí 

con una canasta llenita de ají.

Papá José tiene dos vacas, 

una en Sevilla y otra en Cataca.

 

En resumen, para la madre gestante, un instante de lectura en voz alta constituye una de las posibilidades para tejer los lazos afectivos con el ser que lleva en su vientre y permite dar a los dos bienestar.