De la Gran Chupcuá nace Z-huba

Por Marcela Medina

Junio, 2021

 

 

La ley de origen de la comunidad indígena muysca dice que nacimos del agua, que provenimos de la Gran Chupcuá de Muequeta, que hoy es el área de la sabana de Bogotá y el altiplano cundiboyacense.

 

Cuando se juntaron Chiminigagua y Bague, la fuerza de origen masculina y femenina, se dispersaron chispas que pintaron todo el universo y de una bocanada de fuego brotaron siete aves negras. Bastó con una chispa emitida por una de estas aves para que fuera originado el planeta tierra, creándose primero el agua o xie en la Gran Chupcuá formándose también las siete lagunas de la cosmogonía muysca; de las aguas emergieron los espíritus de origen convertidos en Bochica y Bachué quienes dieron inicio a la vida humana en la tierra. “Bachué se ve con un bebé en las manos saliendo de la laguna”.

 

En la cosmovisión muysca “La mujer o Bachué está en la capacidad de formar a un hombre en todas sus dimensiones: pensamiento, sentimiento y quehacer, ella trasmite la sabiduría ancestral. Bochica, es el padre masculino, se dice que cuando el hombre es adulto y maduro está en la posibilidad de ser un creador. Cuando estos dos seres se unen crean al pueblo muysca.  Ellos después vuelven a ser espíritus y entran al agua, se dice que toman forma de serpiente y desaparecen en el agua” comenta, Henry Lorenzana comunero muysca del cabildo de Suba.  

 

Durante los días de la invasión española en el siglo XVI las costumbres arraigadas de las comunidades indígenas fueron prohibidas so pena de muerte. Por eso, gran parte de la cultura del pueblo muysca en Muequeta que abarca la sabana de Bogotá y el altiplano cundiboyacense, se ha perdido la tradición en torno al tejido, la gastronomía típica, las prendas étnicas identitarias, la lengua. Especialmente el sincretismo que se dio entre la cultura española y el pueblo muysca generó una transformación del pensamiento original, que buscabala sabiduría y la armonía a través de la medicina con plantas, la siembra, el tejido y los círculos de la palabra. 

 

 

Z-huba, mi semilla, semilla del sol o mi rostro, en muysca

 

 

La historia no contada en las clases de geografía y de historia es que Antonio Diaz Cardozo, mariscal de campo de Gonzalo Jiménez De Quesada, y a quien se le adjudicó ser el fundador de Z-huba o Suba en realidad fue un villano que usurpó el territorio y expropió de sus terrenos a la población de Usaquén y Engativá. En Suba doblegó al pueblo muysca para ser serviles de sus necesidades. Una vez Cardozo obtuvo los títulos de propiedad de Z-huba comenzó con el cobro de tributo al pueblo muysca con alimentos, tejidos, mantas de algodón y trabajos manuales.

 

Z-huba era territorio indígena muysca, lleno de lugares de agua sagrados, que han sido fragmentados del mapa desde el año 1538 cuando los conquistadores españoles llegaron a despojar tierras con sus haciendas y de paso a someter a los indígenas con nuevas creencias religiosas y serviles formas de trabajo.

 

Para la corona española la prioridad era la conquista de nuevos territorios y la acumulación de terrenos y no proteger los espacios de agua. La ambición por el oro, una visión de expansión urbanística, agricultura expansiva y nuevas lógicas de consumo bovino con prácticas de pastoreo, obligaron a implementar la técnica de relleno de humedales o chupcuás; debido a esas decisiones del pasado que privilegiaron la propiedad privada y no el bien común existen problemas del equilibrio ambiental en la ciudad. 

 

Por otro lado, es importante aclarar que para el pueblo muyscan o son humedales (en plural) y en lengua castellana, dice Lorenzana “Para nosotros no es plural, no son humedales, era un Gran Humedal, donde se asienta el pueblo muysca, cuando Bochica con un bastón de mando separa las aguas y las montañas para que brote el agua, ahí se considera que se forma el río Bogotá, donde también salen las 7 lagunas sagradas ubicadas por la línea de la cordillera, así es como queda la sabana abierta para que se pueda formar el pueblo entre el padre y la madre”. 

 

Con el tiempo ese gran Humedal se fue fragmentando y ya no existe una conexión entre los humedales de Córdoba, Tibabuyes, Conejera, El Conejito, Chorrillos, Guaymaral y Torca, que hacían parte del gran Humedal, ubicados bajo las colinas de Z-huba.

 

Para los años 50 los barrios de la localidad tenían la tendencia a seguir rellenando humedales, manejo promovido por el gobierno de Suba, hubo muchos predios ilegales y cientos de barrios dentro del área del humedal. El desarrollo urbanístico ha sido el principal enemigo de estos espacios de vida, que se han convertido en el basurero de la comunidad en general, el escenario de robos, violaciones y microtráfico de sustancias alucinógenas. 

 

No obstante, en 1991 con la nueva Constitución Política los humedales dejaron de ser la porquería que nadie quiere ver y se empezó a ver la necesidad de recuperar los humedales por su gran importancia biológica y funciones ecológicas para el beneficio de las comunidades aledañas, y sobre todo su flora y fauna que ocupa estos espacios naturales. Por eso se conformó un grupo de ecologistas y ambientalistas y se acordó que esos espacios se debían resguardar, basados en la nueva visión del mundo, con tratados internacionales y la política ambiental.

 

De acuerdo con los estudios biológicos los humedades deberían tener una zona de mitigación y declararle la ronda hidráulica, basada en unos estudios históricos de la cota máxima de inundación y sobre esa máxima histórica determinar 30 metros de ronda hidráulica, es decir, todavía se considera área inundable, y además se debe manejarla ZMPA(Zona de Manejo y Preservación Ambiental) inundable afuera del Humedal y tener en cuenta que el enmallado también es área de protección del Humedal.

 

Sin embargo, eso en la práctica no se cumple, ya que los gobiernos de turno se valen de toda clase de artimañas para modificar las leyes, con el fin de hacer sus mega proyectos sobre los ecosistemas y los humedales, los cuales son espacios muy codiciados por los constructores, por lo mismo es que se crean tantos jarillones o diques que son límites hídricos para que no se desborde el río y proteger a las comunidades que se asentaron dentro o cerca del Humedal, esto es importante porque evita que cuando este la temporada invernal se inunde en los barrios cercanos. Los jarillones son como una medida de contención que hacen los arquitectos para que convivan el cemento y la madre naturaleza. Esto hace que se pierda el concepto del Gran Humedal y que irremediablemente llevará al colapso y, finalmente, romperá el equilibrio ambiental. 

 

 

 

 

Actualmente, existen 15 Humedales reconocidos por la Secretaría de Ambiente en Bogotá, 5 están en Suba y son de categoría de protección Ramsar. Esta protección internacional llegó a Colombia en el año 1978 y ahora protege las áreas de humedales en diferentes zonas del país. El 6 de agosto de 2018 se incorporan 11Humedales urbanos de los 15 a la categoría Ramsar, reconocidos con protección internacional Ramsar.

 

Según la veeduría ambiental ciudadana en Bogotá se han identificado 53 áreas adicionales de humedal no reconocidas por el distrito, sin decretos de consolidación como área de humedal, sin reconocimiento y garante de derechos. No obstante, la comunidad aledaña a estas áreas ha identificado estas zonas con características propias de un humedal y en la medida de sus posibilidades los protegen y defienden.  

 

 

Por último, los humedales son ecosistemas con gran diversidad de flora y fauna. Allí se encuentran cerca de 15 especies de plantas acuáticas, 65 plantas terrestres donde se resalta el Botoncillo, Barbasco Rosa, Raque, Arrayán, Tomatillos etc.

 

En micro fauna existe una riqueza de especies del reino de hongos y el reino del microbiota, en el suelo es rico en especies que no vemos pero que son importantes para que subexistan las demás especies de la macro fauna dentro del Humedal. 

 

En macro fauna se han registrado: 9 especies de mamíferos como la musaraña, Zarigüeyas, Curíes, Comadrejas, murciélagos Chiroptera Cavia Porcellus, ardillas, anfibios, reptiles, la culebra sabanera y una multitud de especies de aves. Este hábitat es reconocido porque acoge a la tingua bogotana de pico naranja, un ave en vía de extinción.

 

Y cada año para época de invierno los humedales albergan a miles de aves que vuelan durante varios días desde Norteamérica, Canadá y Estados Unidos y al Sur desde Argentina llegan huyendo del frío invernal, y muchas se quedan a vivir, es por eso que es muy común ver patos canadienses nadando por los espejos de agua de los Humedales capitalinos.