Homero Tabares
“El magnetismo inagotable de un cometa”
Por Édgar Rodríguez Cruz
Junio 6 de 2026
Un lucero errante cruza el cielo
Buscando quizá la estrella lejana
Que vaya a darle con su brillo
El consuelo
Perdido en la inmensidad
Desde época temprana
“Homero Tabares”
El viernes 5 de junio de 2026, con la Luna menguante dominando con su luz la mitad de la noche y la conjunción entre Venus y Júpiter anunciando el amanecer, el cometa Homero (como apropiadamente lo llamó el trovador y poeta Zal), regresó al origen sublime de su existencia.
José Homero Tabares López, proviniendo de algún lugar cósmico inimaginable, nació hace 82 años en las montañas de Tolima, para luego establecerse en Bogotá en su juventud y fundar el Bar “Chibcha” Homero, uno de los espacios más significativos de la poesía colombiana.
Durante sus 48 años de existencia, por “Donde Homero” han pasado y confluyen grandes personalidades de la literatura, el teatro, la academia, el pensamiento crítico y las artes del país, convirtiendo sus mesas en atriles y testigos de la historia nacional, sus paredes en galería, su atmósfera en inspiración, y a Homero como un oráculo de cuanta aventura creativa se pueda imaginar, haciendo del bar un lugar de culto, especialmente para poetas y otr@s transgresor@s.
En consecuente acción cuántica, nuestro muy querido Homero Tabares finaliza su tránsito por la Tierra para fundirse con el pulso primordial del universo y continuar siendo luz. Desde ahora, Homerito es parte de todo y de tod@s, está presente en la memoria de la ciudad, en esa calle de La Candelaria de la que fue vecino durante casi medio siglo, en las conversaciones místicas inolvidables, en los versos que retumban en el “Bar Chibcha Homero” en busca de poetas exorcistas que le den voz para ser pronunciados.
Hoy Homerito está presente en nuestra profunda admiración por su vitalidad, reflejada en el brillo inconfundible de sus ojos y en la voz de quien, incansable, siempre encontraba un nuevo giro para nombrar el mundo, en la mezcla particular y contradictoria de su humor sarcástico y empático, en su sonrisa de un joven de 81 años que se burla de la vida sin dejar de abrazarla, en su análisis crítico y frentero de anarquista que jamás temió a las estratagemas tenebrosas del poder.
Ese maravilloso Chibcha loco melómano de memoria prodigiosa, nos deja el refugio de sus “Lunes de poesía”, aquel espacio donde tantos encontramos una manera de resistir al desarraigo de una ciudad hostil incapaz de una sonrisa ingenua, el espacio cuántico que a muchos nos salvó de la fuga en salto al vacío gracias a poder gritar con un poema, la tradición absurda y fabulosa de iniciar la monotonía de la cotidianidad semanal con un poema.
Hoy, liberto y libertario, cuando el cometa Homero retorna a la inmensidad de donde vino, sólo resta agradecer. Agradecer cada verso, cada conversación, cada risa, cada desacuerdo luminoso, cada abrazo, cada acto de generosidad silenciosa, sobre todo, la posibilidad de encontrarnos y cruzarnos en ese su refugio y hoguera de desvaríos, a las múltiples y bellos seres humanos que siempre lo rodeaban y caían a su guarida a traídos por el magnetismo inagotable del cometa Homero.
Prendamos un fuego por Homero, una lucecita tan siquiera; una llama pequeña que acompañe su travesía, iluminando, como un fósforo encendido en la inmensidad del cosmos, su retorno al origen después de experimentar gota a gota, giro a giro, la naturaleza cuántica de cada cuentico, de cada palabra, de cada verso.
¡Gracias hermano!
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Ps. En este final Homero necesita de nuestro apoyo para la gestión adecuada de sus honrar fúnebres, por lo que apelamos a la solidaridad y afecto de quienes lo conocimos.
Pueden hacer sus aportes y comunicarse con el poeta Julián Barajas, quien, solidariamente, está liderando la gestión y trámites para dar cumplimiento a la voluntad de Homero de ser cremado, esparcir sus cenizas en la montaña y dar continuidad a su legado, especialmente, los Lunes de Poesía.
¡De antemano, mil gracias!
Datos y contacto:
Julián Barajas
Cel / nequi 315 275 1475