Complejo de humedales el Tunjo

"Un territorio que continua en disputa"

Por Rubén Santa*

Febrero, 2026

 

 

Durante 25 años la comunidad Muysca del Tunjo – Centro Experimental Juvenil CEJ hemos tejido una relación espiritual, física y comunitaria como parte de nuestra vida con el Complejo de Humedales el Tunjo, el cual hace parte de la convención internacional RAMSAR, el cual es un soporte jurídico y legal que tienen los humedales internacionalmente y acogido Nacionalmente, ya que cuenta con 88 hectáreas y 7 ojos o espejos de agua. Pero esto no es gratis, esto se debe a  la restauración, conservación y constante defensa que hacemos, donde hemos sembrado más de 6.000 árboles nativos, convirtiéndolo en un lugar seguro para aproximadamente 120 especies de aves las cuales se han avistado, y siendo en un territorio donde prospera la vida de especies endémicas y migratorias.

 

Esto, a causa de que lo hemos reconocido como un ser sagrado, una autoridad biológica que mantiene equilibrada la vida como comunidad de agua, debido a que la regula en la zona media del río Tunjuelo, en donde se conectan estratégicamente entre la Avenida Boyacá y la Autopista Sur, lo que ayuda a controlar inundaciones en las áreas bajas de la localidad de Tunjuelito y Ciudad Bolívar.

 

 

En esta misma medida, desde el Centro Experimental Juvenil – CEJ, nuestro proceso comunitario, educativo y comunicativo, empleamos a la pedagogía popular y ancestral, alternativa y crítica; los usos, costumbres, las culturas, las artes y los saberes propios y académicos para resignificar lo identitario, defender el territorio y retomar la identidad territorial, sanando y restaurando la violencia causada a toda forma de vida, la cual llega históricamente con la imposición de ciudad.

 

Estrategias que se han consolidado de manera autónoma, autogestionada y sin recursos públicos, sino en cooperación con otros pueblos indígenas, organizaciones sociales, colectivos de base comunitaria, universidades, instituciones educativas; sentando unas bases como proceso emancipador con ideales políticos críticos que resisten a las dinámicas opresivas de las instituciones distritales con las que no negociamos el abuso del agua y la tierra, y que por tanto, también nos vuelve una piedra de tropiezo para los planes de ordenamiento territorial que, bajo su lógica colonial, buscan alterar el orden la madre, europeizando el territorio y estandarizándolo para lograr sus ambiciones capitalistas. 

 

Todo lo anterior ha hecho que en los últimos años las instituciones distritales como el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público DADEP y demás instituciones de control-poder como la Policía, atenten contra nuestra comunidad con vejámenes de todo tipo, violencias, físicas y simbólicas, intentos de despojo, incendios de nuestra casa ceremonial y desposesión, así como una notable marginación en la participación ciudadana para decidir temas relacionados con el territorio y el agua, y en donde el pasado 25 de noviembre, en la última audiencia pública se obtuvo un fallo a favor del DADEP, adelantando sentencias para despojarnos de nuestro sitio sagrado.

 

 

Por tanto, nos hemos dado a la pela para hacer presión con plantones, tomas culturales, campamentos de resistencias, eventos académicos, encuentros de palabras y ceremonias espirituales en compañía y apoyo de hermanos y hermanas de otros pueblos indígenas, logrando convocar al DADEP y generar compromisos para crear alternativas que permitan la permanencia de la comunidad en este territorio.

 

Por otro lado, en cuanto al proceso policivo, quienes se encargaron de poner la querella contra nosotros, hemos solicitado revisarla y retirarla, basado en el logro obtenido desde del fallo de la tutela en la pasada audiencia pública AP-20, en donde se reconoció nuestra condición como Sujeto Especial de Derechos Constitucionales, en donde la Defensoría del Pueblo mencionó dos veces en dos reuniones y sobre todo en esta última audiencia, que la administración está obligada a atender nuestra particularidad y que en esa misma medida, se busque cómo garantizar los derechos y buscar los instrumentos viables y eficaces para viabilizar la permanencia en nuestra casa sagrada, permitiéndonos continuar con nuestras ceremonias, usos y costumbres en relación recíproca con el humedal, que por derecho, a causa de nuestro cuido y defensa incansable, nos corresponde y exigimos permanecer.

 

No obstante, esta lucha no termina, y por tanto, solicitamos a las gentes de todo los territorios, las comunidades, las organizaciones sociales, medios comunicativos, comunidades académicas y todos y todas aquellas personas movidas por la vida y la soberanía de los pueblos, que sigan acompañándonos en esta lucha, que se adhieran a acompañarnos desde cualquier acción para hacer contingencia en la defensa de la dignidad del territorio y sus espíritus de agua, aves, árboles y toda manifestación de vida.

 

LA LUCHA POR LA SOBERANÍA Y LA DIGNIDAD DEL TERRITORIO CONTINÚA

NO AL DESALOJO DEL CEJ

 

 

 

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* Rubén Santa, educador y comunicador comunero, acompaña y lidera procesos de educación popular por la defensa de los territorios y la vida. Entre estos, el del Centro Experimental Juvenil de la comunidad Muyska del Tunjo.

 

 

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