Huerta Ecoparque Ciudad Montes

"Sembrando vida y conocimiento desde Puente Aranda"

Por Édgar Rodríguez Cruz

Noviembre, 2025

 

 

Puente Aranda es una de las localidades urbano-industriales más emblemáticas de Bogotá. Está atravesada por grandes vías arteriales como la Avenida de las Américas, la Avenida 68, la Carrera 30 y la Calle 13, corredores que desde hace décadas definen un paisaje urbano de fábricas, talleres, bodegas y un incesante flujo de camiones y buses. Su motor económico ha sido la producción industrial y la oferta comercial a través de grandes plataformas, pero ese mismo impulso ha dejado un alto costo ambiental.

 

El aire de Puente Aranda figura entre los más contaminados de la ciudad; los niveles de ruido son elevados y las zonas verdes escasas. En medio de esta densidad gris, las áreas de parques con árboles y vegetación para el descanso y el encuentro comunitario son pocas. Sin embargo, entre avenidas y fábricas, sobrevive un lugar donde la vida se abre paso: el Ecoparque Ciudad Montes, un oasis verde de 63.700 metros cuadrados en medio de uno de los barrios más emblemáticos de la localidad.

 

Ubicado en la calle 10 Sur # 39-29, este parque distrital es un bosque urbano que alberga árboles, senderos de tierra, jardines y una joya ambiental: la Huerta Urbana del Ecoparque Ciudad Montes. Allí, entre el canto de los pájaros, aleteo de mariposas y el zumbido de abejas, la comunidad en colaboración con la Alcaldía local y entidades públicas como el Jardín Botánico, ha demostrado que es posible reconciliar la ciudad con la naturaleza y que la agricultura urbana puede florecer incluso en el corazón de una localidad industrial.

 

“Este lugar nos recuerda que la labor mancomunada, dirigida a proyectos de recuperación ambiental y aulas vivas ambientales, es necesaria para la ciudad y trae resultados muy positivos”, nos dice Diana Milena Chavarro con mirada resplandeciente y voz entusiasta, una de las huerteras que lidera el proyecto.

 

La Huerta Urbana del Ecoparque Ciudad Montes es mucho más que un área de cultivo: es un espacio educativo, comunitario y ecológico que utiliza técnicas de agricultura urbana y agroecología. Su propósito es claro: armonizar la ciudad con la biodiversidad y promover la producción local de alimentos, demostrando que el desarrollo urbano y la naturaleza pueden convivir.

 

El ecoparque cuenta con diversos espacios diseñados para ese fin. Sus camas de cultivo, blandas y duras, se extienden en distintas formas y alturas, adaptadas al terreno. Algunas están elevadas para facilitar el trabajo de personas mayores, mientras otras se integran directamente al suelo, permitiendo una relación más cercana con la tierra.

 

 

A un costado del Ecoparque se encuentra la Aula Viva Agroecológica, un lugar construido con materiales sostenibles donde se imparten talleres y clases abiertas a toda la comunidad. Allí se enseña desde cómo hacer compost con residuos orgánicos hasta cómo crear jardines para polinizadores que atraigan abejas, mariposas y colibríes.

 

“El objetivo es que la gente se apropie del conocimiento ambiental, que entienda la importancia de la agroecología para la vida”, comenta Ángela Berdugo, promotora ambiental que acompaña los procesos sociales del Ecoparque.

 

A un costado, el invernadero brilla con luz translúcida. Dentro, las bandejas de germinación guardan decenas de semillas que pronto serán hortalizas. El aire huele a humedad y esperanza.

 

Los jardines biodiversos complementan el paisaje con espacios de flores que funcionan como refugio para especies polinizadoras. Son una muestra tangible de cómo la belleza puede ser también una herramienta de conservación.

 

Pero la Huerta no agota en un proyecto ambiental. Es, sobre todo, un espacio de encuentro intercultural y comunitario, pues allí participan mujeres huerteras, población indígena, comunidades negras y afrodescendientes, habitantes de la localidad de Puente Aranda que han encontrado en el Ecoparque un lugar para compartir sus saberes ancestrales y fortalecer el tejido social.

 

Durante las jornadas de siembra, es común escuchar una mezcla de acentos, refranes y risas. Teniendo como fuente la sabiduría indígena, se enseña a los asistentes a preparar biopreparados naturales para proteger las plantas sin químicos. Como lo comentó las mayora Martha Jamioy de la nación Kamentsa “Nuestros abuelos siempre dijeron que el suelo hay que alimentarlo, no explotarlo”, justo ese tipo de enseñanzas son las que se comparten en el Ecoparque.

 

La sabiduría afrocolombiana del Pacífico, también está presente y latente en medio de la Huerta del Ecoparque, recordándonos la riqueza étnica de la localidad, como dice doña Maruja Rengifo, lideresa afro: “Puente Aranda somos todos, por eso los procesos interculturales son necesarios para fortalecer el tejido social de Puente Aranda”.

 

Esa diversidad de voces y conocimientos ha convertido la Huerta en un verdadero laboratorio de convivencia. Los proyectos de ciencia participativa y asistencia técnica comunitaria que se desarrollan allí permiten que los vecinos aprendan sobre plantas, compostaje, recuperación de suelos y conservación de especies. Al mismo tiempo, fortalecen el sentido de pertenencia por el territorio, el tejido social y el respeto por la naturaleza.

 

Sin duda, la Huerta Urbana del Ecoparque Ciudad Montes se ha convertido en un referente ambiental y educativo para toda Bogotá. Cada fin de semana, familias enteras se acercan al parque para participar en las jornadas de siembra, los recorridos guiados y las actividades de educación ambiental.

 

El espacio ha logrado algo que pocos proyectos consiguen: reconciliar a la ciudad con la tierra gracias a la labor mancomunada de la comunidad y el apoyo de la institucionalidad, como la Alcaldía Local. Resultado de esta labor mancomunada, en vez de ser un simple lugar de recreación, la Huerta Ecoparque funciona como un laboratorio de sostenibilidad urbana, donde se demuestra que la producción local de alimentos y la conservación ambiental pueden convivir incluso en los sectores más industrializados.

 

“El apoyo de institucional ha sido clave en la Huertas Ecoparque para el desarrollo del proyecto”, comenta Johana Cortés, una de las huerteras de la localidad.

 

La Huerta Urbana del Ecoparque Ciudad Montes es más que un espacio verde: es una escuela viva, un punto de encuentro y un símbolo de resistencia ecológica en una localidad que busca respirar.

 

Por eso, la invitación está abierta, acérquese al Ecoparque Ciudad Montes, participe en la ecoaula, en los procesos de formación en ecología, medio ambiente y agroecología, y disfrute de la oferta cultural para toda la familia.

 

En cada semilla sembrada hay una historia, en cada hoja una lección, y en cada jornada un recordatorio de que la tierra, incluso en medio del cemento, sigue teniendo la fuerza para florecer y transformar.

 


 

 

● Sembrando vida en Bogotá ●

HUERTA ECOPARQUE CIUDAD MONTES

"Participar de procesos que nos permita dejar huella en proyectos ambientalmente sostenibles". Diana Chavarro, integrante Colectivo Terrazas Verdes.

 

 

● Sembrando vida en Bogotá ●

HUERTA ECOPARQUE CIUDAD MONTES

"La participación  de comunidades indígenas y afro es lo que más me ha gustado". Johanna Cortés, Huertera.

"Aulas ambientales que permiten ver la educación ambiental como una oportunidad para la misma comunidad". Diana Chavarro, integrante Colectivo Terrazas Verdes.

 

 

● Sembrando vida en Bogotá ●

HUERTA ECOPARQUE CIUDAD MONTES

"Espacio de reencontrase con uno mismo, relajarse, respirar, bajarle a la carga y continuar con el cotidiano". Diana Chavarro, integrante Colectivo Terrazas Verdes.

 

 

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* Proyecto ganador de la Beca de Comunicación Comunitaria 2025 de la Secretaría de Cultura Recreación y Deporte 

 

 

Comentarios: 1
  • #1

    Johanna Calderón (martes, 18 noviembre 2025 09:50)

    Hola

    Quiero ingresar y visitar el ecoparque de Ciudad Montes.

    Muchas gracias