Los poetas de WPM Colombia apoyan el Festival Internacional de Poesía de Medellín
Colombia, octubre de 2025
El Movimiento Poético Mundial (WPM Colombia), nacido en el corazón del Festival Internacional de Poesía de Medellín, expresa su plena solidaridad y apoyo irrestricto ante las amenazas de desfinanciamiento impulsadas por el Concejo de Medellín contra este patrimonio espiritual y cultural de la humanidad.
El Festival Internacional de Poesía de Medellín no es sólo un evento. Es una escuela de sensibilidad y conciencia, una siembra de esperanza en una ciudad que alguna vez fue emblema del miedo. Desde 1991, su existencia ha demostrado que la palabra puede ser una forma de justicia, un refugio frente a la desesperanza y una pedagogía para la vida. A través de la poesía, Medellín aprendió a hablar de nuevo con el alma.
Durante más de tres décadas, el Festival ha convocado a más de 2.000 poetas de 197 naciones, tejiendo un puente de fraternidad y pensamiento crítico que ha unido continentes y generaciones. Bajo la dirección del poeta Fernando Rendón y de la revista Prometeo, ha cultivado una obra que desborda los escenarios: un trabajo social, educativo y espiritual que ha transformado la relación entre la poesía y la comunidad.
El Festival, por ello, tiene unos frentes de acción que sustentan la poesía como transformación de sociedades: El Proyecto Gulliver ha llevado la poesía a escuelas públicas, barrios, casas de cultura y territorios rurales, formando nuevas generaciones de lectores, soñadores y pensadores. Las Escuelas de Poesía, los talleres y conversatorios abren espacios donde la palabra se convierte en instrumento de libertad y pensamiento crítico. Y las ediciones del Festival, traducidas y curadas con esmero, constituyen un archivo poético universal: una memoria viva de la humanidad que habla desde Medellín al mundo.
El Movimiento Poético Mundial (WPM), nacido del mismo espíritu del Festival, amplía esta labor a escala planetaria. Reúne a miles de poetas y más de 1.300 festivales y organizaciones culturales en alrededor de 150 países, tejiendo un puente global de cooperación, esperanza y palabra viva. Desde cada continente impulsa acciones simultáneas por la paz, la justicia social, la diversidad cultural y la defensa de la Tierra, demostrando que la poesía no solo se escribe: también se organiza, se comparte y transforma comunidades.
La palabra bajo amenaza: cuando el silencio pretende gobernar
Hoy, la amenaza tiene nombre y rostro. El concejal Andrés Tobón, del partido político del alcalde Federico Gutiérrez, adelanta en el Concejo Municipal de Medellín un proyecto para derogar el Acuerdo 40 de 1997, norma que protege y garantiza una partida anual indispensable para la existencia del Festival.
Su iniciativa desconoce una historia que no pertenece a un partido, sino a un pueblo. Ignora los 35 años de una labor cultural que enfrentó la guerra del Cartel de Medellín y la extrema violencia que cobró 45.000 vidas en los años noventa, cuando la ciudad era señalada en la prensa mundial como la capital del narcotráfico.
Este trabajo ha sido reconocido dentro y fuera del país: tres condecoraciones del Concejo de Medellín (dos Medallas Juan del Corral y una Porfirio Barba-Jacob), la Medalla a la Valentía otorgada por la Alcaldía en 2019, la Orden del Congreso de la República en el grado de Comendador y el Right Livelihood Award (Premio Nobel Alternativo de la Paz), entregado en el Parlamento de Suecia en 2006, “por afirmar los valores humanos de la belleza, la creatividad y la libertad de expresión, y por su trabajo con la comunidad frente al miedo y la violencia”.
Derogar el Acuerdo 40 de 1997 sería una herida profunda contra el espíritu cultural mismo de Medellín. Fue reconocido como patrimonio artístico y cultural de la nación en el año 2009 y en la Ley 1185 de 2008 se expresa que el Patrimonio Cultural de la Nación, una vez incluido y/o reconocido en las listas de patrimonio, debe ser protegido por las instituciones correspondientes, así que derogar un acuerdo donde se le reconoce al Festival, es anticonstitucional. Vulneraría un patrimonio cultural y espiritual protegido por la Ley 1291 de 2009 y desconocería derechos ciudadanos esenciales: el acceso a la cultura, la libertad de creación artística y la participación democrática en los procesos culturales.
Defender el presupuesto del Festival no es un trámite contable. Es defender la libertad de expresión poética, la posibilidad de seguir soñando como comunidad. Intentar silenciarlo sería un acto de censura simbólica, una negación del alma colectiva que la poesía ha despertado. Porque este Festival no representa solo a una institución: es el símbolo de una humanidad que eligió la palabra sobre la violencia.
Llamado a la conciencia y la acción
La cultura es un derecho, no un privilegio. Los más de 200 poetas aliados al Movimiento Poético Mundial – WPM Colombia expresamos públicamente nuestro apoyo a este bien común, esencia viva de Medellín ante el mundo. Es necesario que se preserve el Acuerdo 40 y se garantice la inclusión del Festival Internacional de Poesía de Medellín en el Plan de Desarrollo Municipal. Es preservar un fuego encendido que, desde hace más de tres décadas, ilumina la conciencia humana.
Comité coordinador Movimiento Poético Mundial – WPM Colombia:
Mónica Lucía Suárez Beltrán, Saúl Gómez Mantilla, Andrés Uribe Botero, Liliana Marentes, Ronald Cano, Jorge Valbuena, Carolina Cárdenas, Francy Liliana Díaz, Darío Sánchez Carballo, Albeiro Montoya Guiral, Manuela Salinas, Daniel Montoya