Foto: Monkee
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¿EL TEATRO COMO CULTURA POP, UNA VÍA PARA LA SUPERVIVENCIA DEL TEATRO COLOMBIANO? 

Por Erika Valeska

 

     Caminar las calles de Nueva York, observar los murales, la composición visual, el juego de colores de los árboles decadentes en el otoño, ladrillos artificiales, escaleras de incendio, pavimento sin huecos, construcciones, vapor saliente de alcantarillas o “manhole”, evoca recuerdos de imágenes que nos ha marcado el cine. Estar en la ciudad del Taxi Driver, del King Kong es indudablemente uno de los sex appeal de la ciudad que nos captura como artistas del mundo. 

 

     Una de las respuestas frecuentes que los artistas colombianos dan para sustentar la decisión de enfrentar experiencias en la ciudad de New York, ciudad Cosmopolita capital del mundo es: “Quería un mejor futuro como artista”.

 

     ¿Qué implica tener un mejor futuro?: ¿Buen estudio? ¿mejores campos de acción? ¿mejores condiciones para la creación? ¿Reúne New York estos componentes para ser una de las ciudades más cotizada para los artistas? 

 

     En conversaciones con Gabriel Torres, joven y talentoso actor colombiano, ex alumno de Casa E, estudiante actual en The New School of Performing Arts, menciona:

 

Aquí me decía la maestra Laura Censabella - quieres que tu obra venda? quieres que el público la vea o quieres que el público no la vea?- En Colombia se crea, la gran mayoría de veces, desde lo que sucede en el contexto, se crea porque hay una necesidad de decir algo, algo al mundo, en New York se crea porque hay que vender, porque es una ciudad muy costosa y hay que entretener a la gente para pagar la renta

 

     Por otro lado, en nuestro país las artes, las agrupaciones artísticas, las salas de teatro independientes están en vía de extinción, las políticas estatales protegen la producción artística y cultural de un pequeño grupo de creadores, adicional a esto, cada que llega un gobierno de turno, lastimosamente tiene la potestad de reducir o incrementar no sólo el presupuesto para las artes si no también la manera de entregar dicho presupuesto. 

 

     Como artistas, como creadores colombianos debemos pensar nuestro trabajo con una mayor proyección, apostarle al marketing y publicidad del que tanto huimos; sin embargo pienso que hacer del teatro independiente cultura pop, entendiendo esta como “cultura popular, masiva”, sería como volver a Frankie ha Muerto en los Bakcstreet Boys.

 

     Tener la oportunidad de conocer trabajos teatrales que se realizan en esta cautivadora ciudad me permite tener certeza de la seriedad y potencialidad de los que se desarrollan en Colombia, pero esperar a que la cultura en nuestro país deje a un lado la estratificación y se destaquen los artistas por mérito propio, por su excelente trabajo y no por pertenecer a círculos o mafias culturales sería como esperar a que Godot llegue. 

 

     En efecto, poder vivir la experiencia de acercarme al arte y la cultura neoyorkina me permite estar en una constante comparación de lo que acontece en Colombia, pero finalmente en  mi cabeza retunda constantemente la pregunta: ¿Creer en la oportunidad de descentralizar los productos artísticos, poner las creaciones en otras ventanas y buscar apoyos económicos o donaciones como lo hacen algunos grupos de teatros en New York, sería una vía para la supervivencia del teatro colombiano independiente?