LECTURAS EN LA NUBE

Elisa Mújica, un caso excepcional

 Por Rocío Gutiérrez

Abril, 2026

 

 

La literatura colombiana de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, adolece de la presencia de escritoras. Pocas mujeres tuvieron la posibilidad de publicar sus libros antes de los años 50, haciendo que cada uno de sus escritos sea excepcional en un campo tanto de lectores como de editores en el que difícilmente se podía ser mujer y escritora. Uno de esos personajes excepcionales fue Elisa Mújica.

 

Esta narradora nació en Bucaramanga Santander en 1918 y murió en Bogotá en el año 2003. Fue escritora y sería también lo que se denomina hoy una difusora de la cultura, en particular por las múltiples actividades que realizó a lo largo de su vida: fue bibliotecaria, miembro de la academia de la lengua, trabajó en la radio, para la diplomacia de Colombia, fue funcionaria en algunos gobiernos. 

 

Elisa ocupa uno de los principales lugares en la narrativa colombiana y como otras escritoras de su época, alcanzó reconocimiento por su capacidad de poner en juego la vida de las mujeres en el mundo rural, frente a un imaginario de un habitar las grandes ciudades. De fondo ella habla de la familia, la infancia y la comprensión del cuerpo, asuntos que van a ser puestos en tensión en sus obras. El tratamiento que daba a los temas y el volumen de sus publicaciones nos permite pensar en el largo camino que atravesó para lograr publicar sus obras, al tiempo que asumió roles y trabajos reservados para los hombres.

 

 

Sus novelas Los dos tiempos, 1949, Catalina, 1963 y Bogotá de las nubes, 1984, condensan su visón de mundo sobre Colombia y el momento histórico por el que atravesaba el país. Algunos de sus ensayos fueron El Indio en América: síntesis de obras americanas sobre el problema indígena, 1948, La aventura demorada: ensayo sobre santa Teresa de Jesús, 1964. Las altas torres del humo: raíces del cuento popular en Colombia, 1985. En el campo de la literatura infantil podemos referir La Expedición Botánica contada a los niños, 1978, Bestiario, 1980, Cuentos para niños de La Candelaria, 1997. Escribió también una multiplicidad de cuentos y un diario.

 

Si bien existen artículos y trabajos investigativos sobre la obra de esta escritora, las ediciones de su obra se tornan hoy cada vez más escasas. Se puede afirmar que las ediciones más recientes obedecen a un creciente interés por la lectura de autoras colombianas, ubicándolas en el campo de la perspectiva de género. Hay también un premio de literatura que homenajea su nombre y su obra.

 

En su novela Catalina, premio Esso de 1963 señalamos acá los temas que se han identificado como recurrentes en su obra. La vida de las mujeres en el campo, el quiebre de la imagen de la vida campesina idealizada y exótica y las infancias sin infancia. En perspectiva histórica y sociológica, esta novela señala los efectos de las diferentes guerras civiles por las que atravesó Colombia a finales del siglo XIX y principios del XX. Los conflictos por la tierra y las grandes distancias entre una clase terrateniente y aristócrata frente a la rudeza del mundo popular y trabajador de los campesinos. De fondo, la Iglesia, la familia, los ejércitos van a poner en tensión la obra y la búsqueda de autonomía de los personajes femeninos.

 

 

Esta novela se puede leer en clave de la literatura que en Latinoamérica remarcó la antinomia civilización/barbarie. El relato muestra la secuencialidad de la violencia vinculada al paternalismo, y desplaza la narración de la familia y su vínculo con la tierra, hacia las vivencias de las mujeres y sus emociones en la imagen de las guerras que acontecen en el país. Catalina, es un personaje disruptivo por su sensibilidad ante el arte, rechazada por su actitud ante el cuerpo, por sus sueños y una generosidad y alto vuelo en medio de la avaricia y la ambición, efecto de las guerras. Otros de sus personajes darán cuenta de un arquetipo femenino de la mujer que espera o de la malvada devoradora.

 

En la novela se menciona el nombre de Carlota Braeme, Carolina Invernizio, María del Pilar Sinués escritoras europeas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, que se caracterizaron por una actitud contestaria e independiente para su tiempo. En un estudio comparado, podríamos buscar las relaciones de Elisa Mújica con la obra de estas escritoras y encontrar temas comunes relacionados con la influencia y determinación de los lugares en las maneras de comprender el mundo.

 

En otra perspectiva la obra ensayística de Elisa Mújica emparenta la literatura con la antropología. Es el caso del ensayo introductorio del Libro, Las altas torres del Humo, publicado por Procultura en 1985. El ensayo hace parte de un trabajo de recopilación de cuentos populares en la región occidental de Boyacá, narrados por Margarita Parra. Este ensayo procura encontrar el origen de los cuentos populares en la región. Hace referencia a las picardías de Tío conejo, el tigre o el caimán, animales que hacen parte de nuestros bestiarios campesinos. También analiza la presencia de ciertos arquetipos femeninos en estas narraciones y que tienen su origen en relatos europeos y orientales, pero que resultan en un sincretismo literario muy particular que se condensa en los modos de narrar y en el contexto donde se narra. 

 

 

En este ensayo llama la atención el trabajo que realiza la escritora para reunir los relatos y darles forma en la escritura literaria. La autora quiso mantener las formas orales con las fórmulas de la oralidad que nos define Walter Ong, en el clásico Oralidad y Escritura. Podemos señalar aspectos como lo situacional, por hablar de circunstancias humanas concretas y conservador en la lógica de mantener la memoria colectiva, sin que los relatos pierdan la emoción de la narración hablada. En este, como en otros ensayos, Elisa da cuenta de una gran capacidad para relacionar aspectos de la teoría literaria con la realidad y la vivencia cotidiana de la literatura en asuntos como los juegos del lenguaje, la memoria colectiva y los juegos de sentido, aspectos que para Mújica van más allá del carácter ingenuo que se ha procurado dar a los cuentos populares.

 

Como en las novelas es común que la narración de sus cuentos empiece con un personaje femenino. Así mismo podemos encontrar los vínculos entre el país y Europa, en diversas perspectivas. En algunos de ellos se centra en situaciones y personajes de la historia del país, en especial de Santander, de Boyacá y de Bogotá, ciudad que es también protagonista y da contexto a algunos de sus personajes. De aquí se derivan un grupo de escritos cuyo tema es la infancia.

 

En este sentido y para finalizar este escrito, podemos afirmar que los cuentos para niños de Elisa Mújica, no son solamente un reconocimiento a la infancia. En su obra y por la forma de narrar, los niños, niñas son actores sociales. Sus escritos invitan a que los niños y las niñas puedan formar el carácter crítico y colaborativo para generar las ideas que rompan con las estructuras muy rígidas de sus tiempos, lo transformen y conduzcan al progreso. De otro lado, las reflexiones sobre el género en su obra, permiten entender la situación de la niñez y la juventud como un asunto que no está determinado por la naturaleza, sino por la cultura.

 

Autoras como Elisa Mújica se hacen fundamentales para ampliar el mundo literario de nuestros jóvenes. Ella en su obra dio un lugar privilegiado a las mujeres, habla de nuestra violencia histórica y de lo difícil de ser mujer o niñas en el contexto de las guerras. En el drama nacional, en la violencia en la que hemos estado inmersos, en el mundo campesino más parecido a la realidad feudal, Elisa Mújica se ubica en umbral en el que algo debe cambiar en la vida de las comunidades. Su lectura nos narra los momentos de cambio, pero también de incertidumbre.