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Jaime López de Mesa
Causas y consecuencias de la actual crisis griega.
RAÍCES HISTÓRICAS Y CONSECUENCIAS POLÍTI
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RAÍCES HISTÓRICAS Y CONSECUENCIAS POLÍTICAS DE LA CRISIS GRIEGA

2009 - 2015

 Jaime O. López de Mesa C.[1]

 

[1] Economista, Magister en Economía, Magister de Ciencia Política y candidato a Doctor en Historia.

Docente-investigador universitario. 


Introducción

 

La crisis económica en Grecia se ha constituido en un elemento catalizador de la crisis general de Europa. De hecho, ha removido el debate sobre el tipo de relaciones que deben constituir el corazón de la Unión Europea. Las “ayudas” otorgadas a Grecia por las autoridades europeas lejos de ayudar a superar la crisis económica la ha profundizado hasta el punto que se ha convertido en una crisis de carácter político y social que toca los nervios no sólo del aparato institucional griego, sino que ha afectado el sistema nervioso central de la Unión Europea. Este trabajo se propone explicar las raíces históricas de esa crisis para tratar de presentar las actuales y potenciales consecuencias políticas de la misma tanto para Grecia como para la Unión Europea en general.

 

En la primera sección, de naturaleza económica, se presentará una descripción de las características de la crisis y del manejo que se le ha dado. A continuación, en la segunda parte se analizarán las raíces históricas de dicha crisis. Finalmente, en la tercera sección, con un talante político, se reflexionará sobre las consecuencias sociales y políticas que ya se han evidenciado y las potenciales que la crisis puede tener sobre Grecia y la Unión Europea.

1.      La Crisis: Características y Manejo

 

En 1981 Grecia adelantó reformas para poder cumplir los requisitos exigidos para ser miembro de la Unión Europea. Estos requisitos suponen políticas económicas de carácter ortodoxo para combatir la inflación, que demandan bastante austeridad por parte del gasto público. Adicionalmente, estas políticas exigieron un conjunto de transformaciones estructurales que incluyen la disminución del tamaño del Estado, reformas tributarias favorables al capital, flexibilización laboral, entre otras.

 

La puesta en marcha de estas políticas generó un creciente déficit fiscal, es decir, el Estado fue incapaz de obtener los ingresos suficientes para sostenerse, en particular debido a la disminución de los ingresos provenientes de la tributación y de la eliminación de los aranceles. Para poder solventar dicho déficit se adelantaron en forma continua programas de endeudamiento con base en la emisión de bonos griegos, negociados en el mercado financiero europeo y adquiridos principalmente por inversionistas de la banca, lo que significa que el déficit fiscal griego, en última instancia, se financió con recursos de la banca privada europea, en particular la alemana y la francesa.

Esto condujo a un creciente endeudamiento. El proceso continuó con el primer ministro Mitsotakis entre 1990 y 1994 y con el primer ministro Simits hasta el 2004. De esta forma la deuda fue creciendo.

 

A partir de 2004 el primer ministro Karamanlis adelantó una reforma tributaria para disminuir, de nuevo, los impuestos sobre el capital en un 10%; y con la llegada en 2009 del primer ministro Papandreou la profundización de estas políticas, así la deuda llegó a representar el 142% del Producto Interno Bruto -PIB- y el déficit fiscal al 16% del PIB.

 

La crisis hipotecaria de 2008, originada en los Estados Unidos y que atravesó toda Europa, llegó a Grecia con mucha fuerza y se tradujo en una crisis bancaria que condujo a un nuevo incremento de la deuda debido a que el gobierno griego adelantó rescates bancarios para evitar la quiebra total del sector financiero. En esta ocasión el endeudamiento se cristalizó a través de la compra de activos, préstamos de Tesorería y en general ayudas crediticias al sector financiero apalancadas con endeudamiento público. El comportamiento del PIB que indicia la severa crisis que azota a Grecia se observa en la Gráfica 1 elaborada con base en cifras del Banco Mundial:



Con fecha de corte de julio del 2015, como lo señaló el Banco Central Europeo, la participación de la banca alemana llegó al 70% y la francesa a cerca del 22% en el apalancamiento financiero de la crisis griega, a través de la compra de bonos avalados por la denominada Troika, un grupo de decisión formado por la Comisión Europea (CE) bajo la dirección de Jean-Claude Juncker, el Banco Central Europeo (BCE) en cabeza de Mario Draghi y el Fondo Monetario Internacional (FMI), grupo encargado de definir las condiciones de la “ayuda” a Grecia. En la Gráfica 2 se observa que la mayoría de los prestamistas de Grecia son europeos cuyo dinero se canalizaron a través del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera -FEEF-, mecanismo creado en mayo del 2010 justamente para preservar la estabilidad financiera de la Unión Europea. Dicho fondo se constituye en la práctica en el mayor acreedor de Grecia puesto que es a través de él que los bancos centrales canalizaron los recursos para los “memorandos de entendimiento” entre la Troika y Grecia y es el encargado de desembolsar los recursos que se le otorgan a Grecia en el marco de los acuerdos. La participación del Fondo Monetario Internacional en este proceso prestatario, también con corte al mes de julio de 2015 era tan sólo el 8% del total (El Espectador, ¿Cuánto debe Grecia y a quién? 10 de julio de 2005?

Los recursos acordados se dirigieron al salvamento de la banca griega, lo que significa que el grueso de los paquetes adeudados por Grecia, lo recibieron en la banca iban a la banca. En efecto, después de Inglaterra, Grecia ocupa el segundo lugar en rescates bancarios en relación con el tamaño de su economía, en lo que va corrido de este siglo. Esta estrategia constituye uno de los elementos más críticos del manejo de la crisis, pues no dejó acervos para la reactivación de la economía griega lo cual redundó en la profundización de la crisis misma en lugar de su solución, pues los recursos no fluyeron al aparato productivo, lo que impidió la recuperación del empleo y en una merma en la tributación, la cual a su vez redundó en un nuevo crecimiento del déficit fiscal y en la necesidad de mayor endeudamiento. Como lo señalan Gottiniaux et. al. del CADTM -Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo-:

Con respecto a las ayudas directas a los bancos, Reino Unido presenta la cifra más elevada en valor absoluto (más de 80.000 euros), seguido por Alemania (65.700 millones). De todas maneras, Irlanda es de lejos el Estado para quien el rescate de los bancos representa una carga mayor debido al tamaño de su economía, puesto que fue casi del 40 % de su PIB. Le sigue Grecia con el 19 % del PIB, Chipre con el 10 %, Bélgica y España con cerca del 6 %

(Gottiniaux et al, 2015: 71).

 

Este hecho se constituirá en un elemento central, al punto que el Nobel de economía Joseph Stiglitz afirma que:

 

“«¿se trata de un rescate a Grecia o a los bancos alemanes?» Es exactamente la pregunta a la que me enfrenté cuando estaba en el Banco Mundial y fuimos "al rescate" de México, Corea, Tailandia o Indonesia. No, no estábamos salvando a esos países, sino a los bancos occidentales. Y puesto que no quisimos llamarle "el rescate de los bancos occidentales", decidimos que se trataba de un rescate a esos países. Y es lo que está pasando ahora: estamos rescatando a los bancos alemanes, por lo que debería llamarse así

(Diario El País: 2 de julio de 2011).



De hecho esto fue reconocido por un alto directivo del FMI “«dieron dinero para salvar a los bancos alemanes y franceses, no a Grecia»", ha afirmado Paulo Nogueira Batista, representante de Brasil ante la junta directiva del FMI durante una entrevista concedida a la televisión privada griega Alpha TV” (RT TV Sepa más, 6 marzo 2015).

  

De esta forma la crisis se intensificó a partir de 2009 cuando el déficit fiscal llegó a ser el 12,7% del PIB, es decir más de nueve puntos por encima del máximo permitido por la Unión Europea. Lo cual se tradujo en una recalificación de los bonos griegos a la baja. Todo esto generó un proceso en cadena que condujo a mayor crecimiento del déficit y de la deuda, a una reducción del PIB y a la caída del índice de la Bolsa de Atenas, lo cual, en conjunto, produjo una caída de los bancos griegos. Esto, a su vez, redundó en una corrida de los inversionistas. Durante este periodo las políticas del primer ministro Papandreou condujeron a que la deuda pública representara en el año 2010 el 142% del PIB y el déficit fiscal llegará al 15.4% PIB según lo reportó el Banco Central Europeo. 


Un resultado obvio de este proceso, concomitante con las estrategias adelantadas por los gobiernos griegos, fue la creciente deuda externa de Grecia. En efecto, dicha deuda pasó de ser el 94% del PIB en 1996, a representar el 172% del PIB en el año 2015. Pero el crecimiento más acelerado se dio justamente en el marco de la crisis del 2008, y particularmente con la aplicación de las políticas adoptadas siguiendo los acuerdos registrados en los memorandos de entendimiento que firmaron los gobiernos griegos desde el 2009 con la denominada Troika. Como se observa en la Gráfica 3, el crecimiento del Producto Interno Bruto es casi ridículo frente crecimiento de la deuda adquirida por Grecia.

Otra consecuencia que se retroalimenta en un círculo vicioso es el creciente déficit fiscal, que como se mencionó, se fue incrementando debido a la crisis económica a la quiebra de muchas empresas, a la corrida de los capitales por fuera del país, a la disminución de la inversión extranjera y a las reformas tributarias favorables al capital y recargar el sostenimiento del Estado en los hombros de la clase media y baja en un momento en que dichas clases perdieron sus empleos y su capacidad de ahorro. El comportamiento de ese déficit fiscal se observa en la Gráfica 4. Obsérvese cómo a partir del 2008 el déficit fiscal creció aceleradamente, y aunque Los planes de austeridad lograron detener temporalmente el incremento del déficit que se redujo en 2010, dando un respiro a la caída de la economía, dicha disminución llevó el déficit fiscal a cerca del 10% del PIB, de todas formas muy por encima del mínimo del 2006 de 6,2% del PIB, antes de la crisis.



De acuerdo con Costas Douzinas, en total Grecia ha vivido tres fases en la aplicación de las medidas de austeridad. En un primer momento dichos planes consistieron en recortes a los salarios y a las pensiones de los empleados públicos hasta de un 50% y una reducción del empleo público estimada en 150.000 empleos.

 

En el segundo programa de austeridad impuesto en el 2009, las políticas se dirigieron hacia el sector privado y se disminuyó en un 32% el salario mínimo, se abolió la negociación colectiva y los demás sistemas de protección social que habían sido característicos de Grecia durante décadas. Simultáneamente se incrementaron los impuestos directos e indirectos, las tarifas de los transportes públicos y los peajes, a la vez que se elevó el gravamen sobre la propiedad, exigido a través de la factura del servicio de electricidad y comenzó un vasto programa de privatización de las empresas públicas que incluyó puertos, aeropuertos e incluso islas. El resultado es que en sólo cinco años la economía se contrajo en 24% (Douzinas 2015: 26).

 

Estos planes de austeridad buscaban, en última instancia, acceder a planes de rescate de mano de los socios europeos. En efecto, el primer rescate financiero internacional que recibió Grecia se aprobó en mayo del 2010, dirigido particularmente a salvar la banca, que en el caso griego es el turismo, es decir un servicio que depende de la demanda internacional, la cual debido a la crisis financiera internacional mostraba una fuerte depresión. Esto significaba que la reactivación de la economía griega dependía no sólo de factores internos, por ejemplo dirigir inversiones a sectores productivos diferentes al turismo, sino del entorno internacional que determina el comportamiento del turismo. Además, el apoyo financiero del primer rescate estuvo condicionado al despido de 15.000 empleados del sector público, a la reducción del 25% del salario mínimo, a un amplio proceso de privatización de empresas estatales y, como se anotó, a una reforma tributaria favorable al capital.

No obstante, como se ha señalado, no dio los resultados esperados debido a que estos rescates se dirigieron al sector bancario, es decir al sector especulativo de la economía y no a reactivar el sector productivo, el sector real de la economía. La historia de los programas de ajuste es bien conocida, por su propia naturaleza son recesivos, pues la producción masiva de empleo conduce a un mayor desempleo e implica una caída de la demanda interna y en consecuencia una disminución del proceso productivo, quiebra de empresas, lo que conduce a su vez a un desplome de la tributación y la recaudación fiscal. Por ejemplo, en un estudio realizado por un grupo de organizaciones griegas, liderado por Hellenic Confederation of Professionals, Craftsmen & Merchants (GSEVEE) y publicado en septiembre de 2014 encontró que entre los años 2010 y 2013 quebraron en Grecia alrededor de 214.618 pequeñas y medianas empresas (GSEVEE, 2014: 15).

 

La tercera fase, como lo señala Douzinas, puesta en marcha en 2012, bajo el supuesto de que la frugalidad genera estabilidad y da inicio de la recuperación, se incrementaron más políticas de austeridad, reduciendo aún más el gasto público y el sector estatal, hasta el punto que la tasa de desempleo llegó a ser del 27.5% en su punto máximo en 2013, con 1,3 millones de desempleados, como resultado miles de hogares quedaron insolventes y se generó una oleada de embargos hipotecarios, sumados a la disminución en extenso de los servicios de salud, que sólo llegaron a cubrir a una tercera parte de la población, hasta el punto que “los hospitales no pueden funcionar por no disponer de las medicinas más básicas, las escuelas no disponen de libros de texto ni petróleo para calefacción, los comedores populares no han dejado de proliferar, con 2 millones de personas viviendo por debajo del umbral de la pobreza” (Douzinas, 2012: 28). A estas alturas la situación económica había alcanzado características catastróficas.

 

En esta situación en marzo de 2012 se formalizó el segundo rescate por parte de la Troika, luego de que los acreedores habían aprobado una reducción “voluntaria” de la deuda en un 50%. Pero nuevamente el ciclo se repitió, más despidos que generan de nuevo una reducción del ingreso de las familias, con éste una reducción continua de la demanda, etcétera. En la Tabla 1 se sintetizan las consecuencias del manejo dado a la crisis desde 2009 y la forma como ha afectado el desempeño económico de Grecia. 



 

2008

2014

Evolución en %

Primer semestre

Primer semestre

 

 

 

 

Indicadores económicos en millones de euros (precios corrientes

 

PIB

54.296

41.272

-24,0%

Consumo de los hogares

42.245

32.640

-22,7%

Remuneración de los asalariados

18.468

11.885

- 35,6%

Inversión

12.626

5.114

- 59,5%

Construcción de viviendas

5.044

679

- 86,5%

 

 

 

 

Población activa (mayor de 15 años) El miles de personas

 

 

 

 

Población activa total

4.986

4.826

- 3,2%

 

 

 

(es decir - 160.000)

Personas activas con empleo

4.567

3.484

- 23,7%

 

 

 

(es decir - 1.083.000)

Personas en paro

419

1.342

+ 220,0%

 

 

 

(es decir + 923.000)

% de desempleo

8,4%

27,8%

+231,0%

 

 

 

 

Fuente: M. G. Deprettaki con base en cifras del Instituto Nacional de Estadísticas de Grecia (ELSTAT). La tabla está tomada de un artículo publicado en el diario EFSYN, el 2 de julio de 2014 y citada en Gottiniaux et al, 2015: 74


Como se observa en el PIB del país disminuyó casi una cuarta parte entre el año 2008 y el 2014; esto conllevó a un crecimiento del desempleo que pasó del 8,4% en 2008 al 27,8% en 2014, es decir un incremento del desempleo del 19,4%, casi una quinta parte de la población en edad de trabajar. Esto significó que se incrementara en un 220% el número de personas en paro, con lo cual el consumo de los hogares disminuyó en ese mismo periodo un 22,7% en concomitancia con la caída de los salarios en un 35,6%, lo que en última instancia implica una dramático deterioro de la calidad de vida en el país con una de Europa y de la cultura occidental.

 

Nótese, Gráfica 5, respecto al desempleo que las cifras de antes de la crisis nunca habían presentado niveles tan altos, de hecho desde el 2012 la tasa de desempleo es superior al doble de la de 1999, más aún, hasta el 2008 y durante toda la década de los años 2000 dicha tasa mostró una tendencia a disminuir en forma sistemática y pasó del 11,2% en el año 2000 al 7,8% en 2008. A partir de dicho año la escalada del desempleo se mantuvo constante pero no homogénea, de hecho entre el 2011 en el 2012 se presentó un aumento en 6,6% de dicha tasa, partiendo del 17,9% y llegando al 24,5% respectivamente.

Empero, con lo acontecido en 2015 se debe agregar una cuarta fase a las tres estudiadas por Douzinas. Con la llegada en enero del presente año al poder de Alexis Tsipras líder del partido de izquierda Syriza, con un mandato mayoritario del pueblo griego fundamentado en sus promesas de no más austeridad, congelamiento de los procesos de privatización y de despidos en el sector público, y de reactivación de la economía, se inició una nueva etapa de intentos de renegociación de la deuda griega, con miras a lograr un margen que le permitiera al nuevo gobierno generar recursos para la reactivación del sector real de la economía. Ello significaba en la práctica una profunda reestructuración de la deuda, que requeriría de alguna forma una condonación de parte de ella.

 

En febrero pasado luego de negociaciones dirigidas por el Ministro de Finanzas del nuevo gobierno, Yanis Varoufakis, Grecia ganó cuatro meses, que constituyó la práctica un corto periodo de gracia bajo unas severas condiciones., Entre ellas una mayor austeridad del gasto público, profundizar la lucha contra el contrabando de combustible tabaco, con el objetivo de cumplir con los plazos acordados desde el segundo memorándum.

 

A partir de abril el número dos del ministerio de Asuntos Exteriores, Euclides Tsakalotos reemplazo en las negociaciones con la Troika al ministro Varoufakis quien había mostrado un carácter fuerte ya había tenido roces con varios de los miembros negociadores por parte de Europa, particularmente con el del Eurogrupo Jeroen Dijsselbloem, originados por la posición radical del euro grupo a una reestructuración de la deuda griega o declaración de mora en algunos de los pagos a los acreedores por parte de Grecia. De hecho fueron bastante agrias negociaciones cuyo telón de fondo tenía dos componentes, la posición dominante de Alemania en el proceso fundamentada en una visión neoliberal, y el bloqueo a un gobierno de izquierdas que amenazaba con un efecto dominó en el sur de Europa y en el cual veían un gran peligro las derechas dominantes en la Europa del tratado de Maastricht.



El 21 de junio Grecia presentó a última hora, antes de la eurocumbre del día siguiente, su enésima oferta, con una propuesta de reducir aún más las presiones e incrementar impuestos a la canasta familiar incluyendo alimentos básicos, en el marco de una creciente tensión en la relación con el Eurogrupo, aupado por el deterioro político y social en el país heleno, al que se sumó la fuga de capitales calculada en más de 4000 millones de euros en la última semana de junio. Esta situación conduciría a una temida política de control de capitales. En esta nueva propuesta Grecia cedió a varias de las exigencias de la Troika.

 

Sin embargo las negociaciones fracasaron y se generó una ruptura que se cristalizó en la decisión de los ministros de finanzas de la eurozona, tomada el 27 de junio, de no renovar el programa de extensión de rescate para Grecia que finalizaba el 30 de dicho mes. La reacción del gobierno griego fue convocar a un referéndum para el 5 de julio en el que los griegos debían decidir sobre si aceptaban o no la oferta de “ayuda” que constituiría un nuevo acuerdo con el Eurogrupo o Troika.

El 29 de junio el gobierno griego puso en marcha medidas extraordinarias consistentes en el cierre de los bancos griegos, limitando el retiro a 60 € diarios por persona. El “corralito”.

 

En el referéndum, con una votación superior al 60 % el pueblo griego apoyó masivamente al primer ministro Alexis Tsipras, a pesar de la campaña negra adelantada por líderes de la Unión Europea, entre ellos el presidente del Banco Central Europeo y en especial la canciller alemana Angela Merkel, que trataron de poner al pueblo griego contra la pared y convertir al referéndum en un plebiscito sobre la continuación o no de Grecia como miembro de la eurozona, lo que por supuesto no estaba en juego pero, a sabiendas de lo caro que resulta para los griegos su pertenencia europea, se buscó socavar la legitimidad del primer ministro y derrotarlo en las urnas. El resultado fue exactamente el contrario.

Aunque en principio esto se consideró un éxito político de gran envergadura y un apoyo sin precedentes para un gobernante griego, los desarrollos posteriores marcaron un derrotero que condujo a los griegos de la euforia de la victoria del no a la resignación de una capitulación, pues el primer ministro Tsipras luego de obtener este aval procedió a nuevas negociaciones al cabo de las cuales aceptó las imposiciones de sus acreedores, con un leve respiro para una mínima inversión en las cadenas productivas griegas, en un proceso de travestismo político inusitado.

 

La siguiente jugada del primer ministro fue presentar su renuncia el 20 de agosto y convocar a elecciones anticipadas de las cuales hablaremos más adelante. El argumento central fue la pérdida de apoyo en el Congreso que le generó mayor inestabilidad política debido a las condiciones que él aceptó para el tercer plan de rescate y las condiciones impuestas por los acreedores, lo cual originó una división interna de su partido de izquierda radical Syriza y perdió la mayoría parlamentaria.

 

Con la victoria de Tsipras en las elecciones anticipadas del 20 de septiembre se inicia una nueva etapa marcada por el desencanto frente a las ilusiones puestas por quienes habían elegido en enero a la izquierda radical como el nuevo partido en el poder, y de desesperanza ante el sentimiento de impotencia con ocasión del triunfo, en última instancia, de los acreedores, es decir de la política neoliberal que se imponía a Grecia por encima de su democracia.

 

Así pues, la crisis y el manejo que se le ha dado, ha permitido dar oxígeno al sector bancario griego aunque manteniéndolo en cuidados intensivos y recuperar el capital colocado por la banca privada europea en la deuda pública griega. Sin embargo, no ha servido para sacar a Grecia de su crisis, ni mucho menos para paliar las duras condiciones sociales que se le impusieron con los programas de ajuste y los rescates. Por el contrario, la situación social ha empeorado debido a las condiciones forzadas para poner en marcha “los rescates” de la Troika en las fases que se han descrito. Esto ha generado consecuencias políticas y sociales de gran calado.



1.      Raíces históricas de la crisis

 

Como se ha mencionado, la crisis que asoló al sistema capitalista a nivel mundial que se inició a en el 2007 en Estados Unidos, es una de las causas evidentes de la crisis griega. No obstante, para hacer un análisis juicioso de cómo se llegó a semejante situación, es menester una visión de más largo plazo que permita dilucidar las verdaderas causas estructurales, para de esta forma, poder identificar las profundas consecuencias en el orden político y la situación social tanto de Grecia como de Europa. Para lograr este objetivo se propone identificar las causas de la crisis en dos niveles. De una parte, las más remotas pero que evidentemente sembraron las bases de dicha estructurales de dicha crisis, son las causas mediatas. De otra parte, están las causas inmediatas, las directamente relacionadas con la situación reciente.

 

Causas mediatas

·         Vinculación de Grecia a la Comunidad Europea

 

En 1981 Grecia se adscribe a la Comunidad Europea, para lo cual tuvo que adelantar una serie de reformas que le permitieran cumplir con los requisitos exigidos. Esto significa que al no ser miembro fundador, el Estado griego tuvo que aceptar las condiciones que se le impusieron desde un principio. Condiciones que tenían que ver con los intereses de los países que sí habían sido socios fundadores y que plasmaron su visión en la reglamentación creada para los nuevos socios. Particularmente Alemania y Francia, y en menor grado Inglaterra, lograron introducir variables favorables a sus intereses, pero que en la práctica chocaban con los de otros estados que, como Grecia, entraban posteriormente a ser miembros de la entonces comunidad Europea. Esas reformas tenían que ver con una reestructuración tributaria acorde a los condicionamientos diseñados por el Banco Central Europeo; con las características del proceso, para entonces ya avanzado, de eliminación de las barreras comerciales, lo que supuso para Grecia un esfuerzo tributario y social en tanto significó un choque para diversos sectores industriales, por ejemplo, los famosos astilleros que habían constituido un elemento importante de la economía griega.

Ya en 1990 era creciente el endeudamiento que llegó a su pico más alto en 1994 durante la administración del primer ministro Simits. Proceso que siguió su curso hasta el año 2004 cuando el primer ministro Karamanlis adelantó una nueva reforma tributaria la cual redujo en un 10% los impuestos al capital, sustituyéndolos por impuestos indirectos de carácter regresivo. Esto fue originando progresivamente un déficit fiscal estructural que fue financiado con deuda, la cual inicia un proceso continuo de crecimiento.


·         Tratado de Maastricht: el Modelo Neoliberal Europeo

 Con la introducción del Tratado de la Unión Europea, más conocido como el Tratado de Maastricht, firmado en febrero de 1992 y en vigencia desde noviembre de 1993, se abre un nuevo capítulo para el proceso de integración, ahora denominado Unión Europea, que en lo económico significó la introducción del modelo neoliberal en las políticas de integración europeas. En dicho tratado se establecen una serie de condiciones económicas sine qua non para ser miembro de la Unión. Dichas condiciones se resumen así: tasa media de inflación, observada un año antes del examen, que no supere en más del 1,5% la de los tres estados miembros, como máximo, con el mejor comportamiento en materia de estabilidad de precios; el déficit público no superará el 3% del PIB; la deuda pública no superará el 60% del PIB; un año antes del examen, el tipo medio de interés nominal a largo plazo no superará en más de un 2% el de los tres estados miembros, como máximo, con un mejor comportamiento en materia de estabilidad de precios. Estas condiciones implican un enorme esfuerzo para todos los países europeos, sobre todo para las economías más pequeñas, entre ellas la griega.

 

Si bien prácticamente ningún Estado ha logrado cumplir a cabalidad algunas de dichas condiciones, en particular el tope del 3% del déficit público como proporción del PIB, los sacrificios para tratar de alcanzarlos fueron máximos en los primeros años de introducción del tratado y supusieron para Grecia un creciente endeudamiento, en particular durante el gobierno del primer ministro Mitsotakis entre 1990 y 1994, como ya se mencionó.



·         Tratado de Amsterdam en 1997

 

En el Tratado de Amsterdam en 1997, que modificó el tratado de Maastricht, se introdujeron regímenes que reforzaron la tendencia en las políticas económicas ortodoxas. El nuevo objetivo propuesto era el de alcanzar "un alto nivel de empleo sin debilitar la competitividad de la Unión Europea", es decir, bajo el supuesto de un empeño en la lucha contra el desempleo y el subempleo, se empezaron aplicar políticas de flexibilización laboral que condujeron a una reducción del salario real, a la precarización del empleo y al crecimiento del empleo informal. Con de estas políticas, al agravarse la crisis en el 2012, el resultado fue que el desempleo juvenil alcanzó el 60%.

 

·         El Tratado de Lisboa

 

Finalmente, con El Tratado de Lisboa en 2007, según reza el documento oficial, “se refuerza el papel desempeñado por la Comisión en la política económica de la Unión Europea (UE). Esta adquiere sobre todo un mayor poder de vigilancia para garantizar que los Estados miembros cumplen los requisitos europeos”, es decir, que observen los preceptos neoliberales trazados en los dos anteriores tratados mencionados.

 

Esto acentuó, como se ha demostrado con los resultados griegos, el endeudamiento público, la  precarización laboral y el desempleo. Todo ad portas de la gran crisis de 2008, de la cual no ha podido salir.

   

·         Juegos Olímpicos de 2004

 

Finalmente dentro de las causas mediatas están los Juegos Olímpicos de 2004. La altísima erogación para poder desarrollarlos, costaron 9.000 millones de euros, constituye uno de los elementos que acentuó el déficit presupuestal griego y, con él, la crisis estructural. Al final del proceso el costo fue el doble del presupuestado originalmente, sin incluir los grandes proyectos de infraestructura terminados a último momento. Además hay que incluir el costo de la seguridad que superó los 1,000 millones de euros.

 

En conjunto los Juegos Olímpicos generaron un incremento en la deuda tal, que el déficit fiscal pasó del 3,7% del PIB en 2002 al 7,5% en 2004, pasando de 182.000 a 201.000 millones de euros, sin obtener ninguna utilidad en la realización de los mismos.

Causas inmediatas

·         La crisis hipotecaria 2008

La primera causa inmediata de la crisis griega fue la crisis de 2008, la cual ya se ha descrito en detalle en la primera sección de este ensayo.

 ·         La Economía Sumergida

En el marco de los acuerdos desarrollados entre la Troika y Grecia en 2013, el FMI señaló que la “escasa eficiencia de la recaudación en Grecia” es en parte consecuencia de la “gran economía informal” imperante en el país. A lo que, agregó, se sumaba la enorme evasión fiscal con lo que la economía sumergida constituía un serio riesgo para el equilibrio económico de Grecia. Para ese año un estudio del Fondo Monetario Internacional citado en los acuerdos de la Troika estimó la economía informal entre el 30 y el 35% del PIB.

 ·         Maquillaje de los datos macroeconómicos

Un elemento especialmente sensible que condujo al descalabro económico y social de Grecia fue el fraude en las cifras estadísticas que aportaba el gobierno griego a la Unión Europea en el marco de los acuerdos comunitarios. Por ejemplo, en abril del 2008 informó que el déficit público era de 5,0% del PIB, pero al revisarlo fue corregido al 7,75%, dando cuenta de un error del 50%. Igualmente, el gobierno griego comprometió en sus informes un déficit del 6% para 2009, resultando ser en realidad del 12,75% del PIB cuando la Troika revisó los informes, es decir presentaba un margen de error de más del 100%.

 

Esto condujo a una mayor inseguridad entre los inversionistas, a la pérdida de confianza en las autoridades económicas griegas y a un empeoramiento en la calificación del riesgo país, con lo cual se encareció aún más la posibilidad de endeudarse para salir de la crisis.

  ·         Corrupción

La corrupción constituye también una de las causas inmediatas y más severas de la crisis. Por ejemplo, con base en estudios desarrollados por Transparencia Internacional, en 2013 el 70% de la población estimó que era un serio problema para el país; el 39% que se había incrementado mucho en los dos años anteriores; el 47% estimaba que el gobierno era dirigido por un número reducido de grandes entidades que actúan en su propio interés; y el 46 % que el gobierno era muy inefectivo en la lucha contra la corrupción (Transparency International 2015).



1.      Las consecuencias sociales y políticas

Esta situación económica condujo a una crisis social y política de grandes proporciones, cuyas consecuencias están aún en marcha.

 

Una consecuencia social es el incremento de la pobreza y el riesgo de caer en ella. Según Eurostat, mientras en el 2011 el porcentaje de personas en riesgo de pobreza o exclusión social, por el grado de urbanización en zonas densamente pobladas, fue en promedio para Europa del 23,3%, el de Grecia llegó al 30,4%, en comparación mientras el promedio permaneció estable para Europa en el año 2014 dicho riesgo alcanzó el 35,2% en Grecia, como se observa en la Gráfica 6.

La situación es aún más grave, según artículo publicado en el diario El Mundo de España titulado “El número de niños griegos en la pobreza aumenta de 104.000 a 597.000 en un año”, señala declaraciones de Lambros Kanellopoulos presidente de UNICEF en Grecia en las cuales denunció que “597.000 niños viven por debajo del umbral de la pobreza, 493.000 más que hace un año”, de los cuales 331 y no atienden las necesidades básicas nutricionales satisfechas.


Otros indicadores sociales la tasa de desempleo de la juventud, Gráfica 7 ilustra la crítica situación social que se generó con la crisis y los programas de “rescate”. En ella se observa que todo el rango de la población en edad de trabajar fue víctima de la crisis, pues en todos los rangos el desempleo aumentó ostensiblemente a partir del 2009, sin embargo son los jóvenes incluidos los rangos entre los 15 y los 29 años tienen más al ministro afectada su posibilidad de empleo, pasando en 

cerca del 75% en el año 2002. El rango entre 20:24 años pasó del momento, yo empleo en el 2008 en el cual sólo hubo un 19,8% de desempleo en 51% en el 2014 con un pico cercano al 58% en el 2002.


Esta realidad condujo a que en el año 2014 más de la mitad de los hogares dependían de la pensión como fuente de ingreso, situación de por si grave, que lo es aún más si se tiene en cuenta que para entonces se había reducido en más del 50% la pensión a los griegos.

 

También generó un incremento en el riesgo de pobreza para amplias capas de la población, definido como “el riesgo de pobreza o exclusión social, abreviado como Arope, se refiere a la situación de las personas, ya sea en riesgo de pobreza, o severamente materialmente privados o que viven en un hogar con una intensidad de trabajo muy baja. La tasa Arope, la proporción de la población total que se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social” (Eurostat).

 

Como se observa en la Gráfica 8. Allí se denota que dicho riesgo se incrementó en casi 12 puntos entre el 2002 en el 2013 y que en este último año Grecia era de lejos el país con el mayor riesgo en toda la Unión Europea superior en más de 10 puntos a Latvia al segundo país con mayor riesgo de pobreza y a más de 40 puntos de diferencia con Noruega el país con el menor riesgo; a una distancia de 24 puntos respecto a lado Unión Europea ampliada a 28 socios y a 26 puntos de los países de la zona euro. Esto convierte a Grecia en el país con mayores dificultades en la lucha contra la pobreza.



Toda esta situación redunda en condiciones de mayor tensión social que afectan a las personas, problemática que repercuten en las condiciones de salud física y mental de los griegos y que se refleja, entre otros factores, en el número de suicidios que pasó de ser alrededor de 340 en el año 2007 a más de 500 en el año 2012, un incremento del 68%, paralelo al crecimiento del desempleo como se observa en la Gráfica 9.

 

En síntesis de múltiples las consecuencias de carácter social que afectan a la nación helénica, pero como lo ha demostrado la historia, más tarde o más temprano las crisis económicas y sociales se traducen en crisis políticas.

Consecuencias en la arena política

 

La movilización ciudadana es una de las características en las transformaciones de la arena política en este período crítico. Además de las múltiples marchas y manifestaciones masivas, han sido numerosas las huelgas del sector público y las huelgas generales en forma multitudinaria se ha realizado desde el inicio de la crisis en particular desde la puesta en marcha de los programas de ajuste. Así, por ejemplo, en el año 2010 se realizaron ocho huelgas generales; en 2011 siete huelgas generales, tres de ellas de 48 horas y la realizada el 19 de octubre convocó a más de 120.000 personas en Atenas; en 2012 se adelantaron numerosas manifestaciones y cinco huelgas que paralizaron totalmente al país, entre ellas una huelga general por la decisión de cerrar la televisión pública griega ERT. En 2013 se realizaron cinco huelgas y en el año 2014 se realizaron más de ocho huelgas, entre ellas la de no de julio en protesta por el despido de 11.000 empleados públicos. En lo que va corrido del año 2015 a pesar de las transformaciones políticas con el ascenso del gobierno de izquierda radical al poder, se han desarrollado al menos cinco huelgas generales, en el marco de numerosas manifestaciones de corte político con ocasión de las dos elecciones realizadas, la de enero para escoger un nuevo gobierno, y la del 5 de julio para votar por el referéndum.

 

Un efecto directo de la sin salida en que entró la economía griega y el deterioro social a que esta condujo es que los partidos tradicionales entraron en una aguda crisis, generando un vacío político que ha sido paulatinamente copado por el ascenso de movimientos de izquierda. A mediados de 2012 fue elegido Antonis Samaras, un socialista que no obstante continuó profundizando las políticas neoliberales y que no terminaría su mandato en 2016 según lo ordenado por la constitución.



 El crecimiento de la izquierda griega se refleja en el auge de la Coalición de la Izquierda Radical conocida como Syriza. A pesar de que tan sólo en su primer congreso en julio de 2013, se convirtió en un partido político, llegó al poder en febrero de 2015.

Como se observa en los resultados electorales, este partido de izquierda ha tenido una meteórica trayectoria, pasando de 3,3% de los votos para el parlamento griego en 2004 al 36,4% en el 2015 y obtener la mayoría para lograr nombrar el primer ministro griego.

 

Su plataforma se basó en una serie de propuestas radicalmente opuestas a los acuerdos europeos. En síntesis, su líder, Alexis Tsipras, por el primer ministro, planteó la siguiente:

Es decir se planteó una posición opuesta a las políticas neoliberales de la Unión Europea, buscando la recuperación de las políticas sociales por parte del Estado. Esto generó una reacción muy fuerte en el seno de la Unión Europea. Por ejemplo, Der Spiegel, el principal semanario conservador alemán, lanzó públicamente la advertencia, que atribuyó a Merkel y a su ministro  de economía Schäuble, de que la victoria de Syriza y su propuesta de renegociar la deuda, implicaría su salida del euro, a pesar de estar respaldado democráticamente por el pueblo griego.

 

Sin embargo, en marzo de 2015, el parlamento griego aprobó la ley contra la pobreza, en un claro desafío a la Troika, esto generó una serie de luces y dificultades en los procesos de renegociación de la deuda griega.

Y he aquí otra de las consecuencias políticas de la situación. El ascenso de Syriza se hizo en el marco de una fuerte resistencia social contra las medidas de austeridad. Por ejemplo entre los años 2010 y 2011 se produjeron más de 25 huelgas en promedio por día, junto con ocupaciones de ministerios, resistencia civil al pago de los nuevos impuestos a la propiedad y a las nuevas tasas de transportes y peajes (Douzinas 2012: 28). Es decir, con una amplia desobediencia civil, inédita durante décadas en la isla. Esto obligó al gobierno de Papandreu a dimitir en el mes de junio y luego en forma definitiva en el mes de noviembre de 2011.

 

Otra consecuencia es el despertar político de la ciudadanía simbolizado particularmente con numerosas reuniones en las plazas públicas, cuyo proceso se condensa en la ocupación espontánea de la plaza Syntagma es el centro de la capital el 25 de mayo de 2011, ocupación que tuvo liderazgos claros en los cuales Syriza jugó un papel fundamental. Estas reuniones fueron multitudinarias, permitiendo la participación directa de los ciudadanos en estricto orden de inscripción, superando las diferencias de clase, de edades, de género y de origen, pues allí se reunían mayores y jóvenes, desempleados y clase media, griegos y extranjeros.

 

Como lo destaca un filósofo griego, “Tras Syntagma, el sistema de poder imperante tocó a su fin. Sólo faltaba el empujón final. El 6 de mayo y el 17 de junio la multitud de las plazas se convirtió  en  un  solo pueblo y votó masivamente a la izquierda. La democracia directa adquirió su homónimo parlamentario” (Douzinas 2012: 30). Se refería a las elecciones del 2012 en las cuales Syriza logró 52 escaños del parlamento, el 51% de crecimiento con respecto a las elecciones anteriores.

 

En conjunto, otra de las consecuencias políticas, es la creación de una coalición de izquierda que permitió su ascenso a la más alta dirección, se trata de un gobierno de coalición, fruto de las luchas sociales y de los intereses en común que encontraron fuerzas que antaño eran distantes. Todas estas movilizaciones obligaron a adelantar los comicios generales que se realizaron en enero del 2015. En las cuales logra la mayoría parlamentaria Syriza, como ya se mencionó, logrando nombrar como primer ministro Alexis Tsipras. Sin embargo, luego de varios meses de tensión en las negociaciones con el eurogrupo y de ganar el referéndum de julio, en el marco de la división del su partido cristalizada en la renuncia de 53 dirigentes del 



partido de gobierno en agosto, como también se dijo, Tsipras denunció obligando al parlamento a llamar a elecciones adelantadas y que se realizaron el 20 de septiembre, en las que nuevamente ganó un Tsipras debilitado y una imagen deteriorada tanto en el exterior como en su país, logrando, sin embargo, una mayor estabilidad de gobierno pues con la división de su partido se libró de problemas de inestabilidad al interior de su gabinete, pero teniendo que recurrir a una alianza con un partido de derechas.


Este proceso de transición en el que siempre has asume de nuevo el poder está marcado por la capitulación de su lucha contra el modelo neoliberal y contra los programas de ajuste, cediendo, en última instancia a las exigencias de los acreedores y desconociendo las decisiones de las urnas que le había mandado un aval de legitimidad contra dichas políticas.

 

Esta situación marcará la historia de Grecia que pasó de la ilusión de un cambio a la desilusión de una capitulación, que se ha justificado con el argumento de que no había más opciones o Grecia se hundía en la debacle económica -como si ya no lo estuviera-, o pagaba el costo de continuar en la Unión Europea, aunque ese costo beneficie a unos cuantos banqueros y perjudique a la mayoría de los griegos.

 

En el plano Europeo son diversas las consecuencias de la situación griega

 

En diversos países de Europa como en Dinamarca, Suecia y Alemania ha aumentado el descontento porque piensan que sus ciudadanos están transfiriendo millones de euros a las economías más pobres del sur europeo en particular a Grecia. Descontento que nace sobre todo porque ellos pagan, según les ha hecho creer la creciente derecha radical, más impuestos y se jubilan más viejos que los griegos.

 

Según Uwe Walz director alemán del Instituto de Finanzas de la Universidad Goethe las  consecuencias de lo que está ocurriendo en las economías en crisis del sur de Europa, cuyo símbolo es el caso griego se verán en el mediano plazo, afirma que "en el norte de Europa hay muchos partidos anti-Unión Europea". Y agregó que en Suecia y Dinamarca hay malestar porque constantemente tienen que girarles millones de euros a algunos países que no tienen cómo financiar sus déficits” (Canosa 2011).

Como se ve la solidaridad europea se resquebraja.

De otra parte, Grecia ha creado una comisión para exigir el dinero prestado a Alemania tras la ocupación nazi. Emplazará a Alemania a la devolución del préstamo obligatorio y las reparaciones de guerra que se acordaron al final de la Segunda Guerra Mundial, y que al sentir de Grecia, no se han hecho realidad. Se trató de un préstamo forzoso que hizo Grecia bajo la ocupación militar nazi de 476 millones de reichsmark que nunca fueron devueltos y cuyo valor actual ascendería a entre 7.000 y 11.000 millones de euros, el cual generó un déficit fiscal que heredó el país desde entonces. Esta actitud griega constituye un foco de roces con el gobierno alemán pues éste considera que dicha deuda ya está saldada. Grecia sostiene que los acuerdos de 1990 y 1994 a propósito de la reunificación alemana, en los cuales, según Alemania se acordó la terminación de dicho compromiso, fueron realizados por los aliados de la Segunda Guerra Mundial a sus espaldas y sin su opinión, por lo que el país heleno estima que aún le deben dichos recursos.

 

Se trata de una reacción griega a la negativa radical del gobierno alemán para renegociar la deuda griega una vez subió al poder el gobierno de izquierdas encabezado por el primer ministro Tsipras. Se ha interpretado que se trata de un castigo a un gobierno de izquierda y a un pueblo que ha decidido democráticamente dicha tendencia.

 

Así entonces, las consecuencias políticas de la crisis griega han tomado rumbos insospechados.

 

Como ya se mencionó, diferentes autoridades europeas, y algunos gobiernos, han reaccionado fuertemente contra las políticas sociales propuestas por el nuevo gobierno griego, que estiman, van encontraría de los acuerdos que el Estado griego asumió para las políticas del rescate. Este elemento ha sido especialmente sensible, en particular por el talante del ministro de finanzas del primer mandato de Tsipras, Yanis Varoufakis, quien ha entró golpeando fuerte y siendo radicalmente crítico frente al modelo económico europeo, de hecho el primer ministro Tsipras se vio obligado a relevarlo como líder del equipo que renegociaba las ayudas comunitarias.

 

En su momento esto constituyó no simplemente una fisura en las relaciones comunitarias, sino un quiebre que amenazó con resquebrajar las frágiles relaciones de Grecia con las directivas europeas.



Otra consecuencia, quizá la de mayor alcance, es que se puso sobre el tapete la discusión sobre la pertinencia de las políticas ortodoxas de la Unión Europea. Poner en entredicho esas políticas no es una novedad, sin embargo, generalmente esas críticas se han originado en instancias académicas o espacios y partidos políticos con muy poca influencia y muy poca presencia del Parlamento Europeo. Al hacerlo el nuevo gobierno griego y al tomar decisiones en dirección contraria a las políticas ortodoxas neoliberales de la Unión, planteó un punto de quiebre en la discusión sobre la pertinencia para el desarrollo de dicho modelo y sobre el futuro del mismo.

 

Otro resultado inesperado fueron los acercamientos que el gobierno griego adelantó con Rusia y China. De hecho, pusieron en marcha algunos estudios para acuerdos comerciales que incluyen el paso por el país heleno del gasoducto Turk Stream Grecia, que conduciría hidrocarburos desde Rusia al viejo continente, lo cual “garantizará la demanda europea del combustible y permitirá al país convertirse en uno de los principales centros de distribución de la energía en el continente, así como ayudar a atraer significantes inversiones a la economía griega” afirmó el presidente Putin en rueda de prensa celebrada a propósito de su encuentro con el primer ministro griego el pasado 8 de mayo (Sputnik Mundo, 8 de mayo de 2015).

 

Esta situación, sumada a la aceptación de Putin de estudiar la posibilidad de levantar, solo a Grecia, las sanciones rusas a las exportaciones agropecuarias provenientes de Europa, que fueron diseñadas como respuesta a las sanciones europeas impuestas a Rusia por el contencioso de Ucrania y al hecho de que Putin ofreció su apoyo para que el grupo de los BRICS, del cual Rusia es miembro fundador, lo apoye financieramente a través de su recientemente creado banco de financiamiento al desarrollo, constituyeron un reto para la Unión Europea y para los Estados Unidos.

 

Además, la posibilidad de que las transacciones comerciales que se pudieran realizar en adelante entre Grecia y Rusia sean denominadas en rublos y no en euros, constituye un hecho de gran importancia simbólica, pues implicaría un cierto grito de independencia de la Unión Europea por parte de Grecia.

Conclusiones

Este breve repaso de la crisis griega, y en particular de las consecuencias políticas que hasta ahora ha evidenciado, permite, a manera de conclusiones, adelantar algunas de las previsiones que a corto y mediano plazo se pueden plantear como consecuencias en diferentes planos.

 

·         Lo que está en juego para Grecia

En cierta forma están en juego el futuro de Grecia, pues con la capitulación de Tsipras ante la Troika, a pesar del aval de legitimidad que recibió en las urnas en el referéndum con un 65% de aprobación por parte del pueblo griego, este se ha visto traicionado por dicha capitulación, generando un desaliento político, de legitimidad de las instituciones, y una apatía ciudadana que contrasta con las fuertes movilizaciones durante los años anteriores.

 

Lo que está en juego en Grecia es su futuro económico, sus posibilidades de desarrollo y el sostenimiento de su democracia. En efecto, Grecia estuvo al borde de la declaratoria de impago de su deuda, lo que habría significado declararse en quiebra, lo cual generaría enormes costos para el pueblo griego pues se cerrarían todas las fuentes de liquidez y su futuro sería incierto. Este riesgo, a pesar de los últimos acuerdos, sigue latente, pues como lo reiterado la directora del FMI, la única posibilidad real de solucionar la problemática griega es reestructurando su deuda, opción a la que se ha opuesto la canciller alemana Angela Merkel.

 

Por supuesto está en juego el desarrollo de Grecia, la situación actual lo único que permite es tener unos pocos recursos para ir pagando las deudas y compromisos adquiridos pero no para reactivar la economía y mucho menos para ver la luz al final del túnel de la oscura crisis económica en que está hundida.

 

Si bien es cierto que hay mucha responsabilidad por parte de los anteriores gobiernos griegos en la actual situación, tal como se mostró en la primera sección, también es cierto que los acreedores tienen responsabilidad pues se empeñaron en colocar una gran cantidad de recursos financieros sin dar un espacio para la recuperación económica misma, preocupándose tan



sólo por el retorno del capital más sus intereses, es decir, centrándose en la política meramente financiera y no en la orientada al desarrollo.

 

·         Lo que está en juego para la Unión Europea

 

Como se ha mencionado, el problema griego trasciende sus fronteras y dice relación con la estructura misma de la Unión Europea y, sobre todo, está colocando a la Unión en un dilema, continuar con su modelo económico neoliberal o volver a sus raíces comunitarias de solidaridad. En este orden de ideas, está en juego mucho más que una simple política de financiamiento, se están cuestionando las bases mismas del modelo de integración económica comunitaria. Y eso pone en riesgo el andamiaje construido, particularmente desde el Tratado de Maastricht.

 

Se trata entonces de una crisis que por ser abandonada a los intereses financieros ha conducido a una crisis del orden social y político en un país cuna de occidente, y que hoy por hoy trasciende sus fronteras, poniendo a la Unión Europea en una situación en la cual sus propios enemigos internos -la xenofobia, el euroescepticismo, las derechas radicales y la incapacidad de la Unión de construir una política exterior propias- se retroalimentan y crecen generando aún más vulnerabilidad e inestabilidad política al interior del viejo continente.

 

También está en juego la imagen de Europa como unión solidaria, pues la oposición radical de la canciller alemana y de los dirigentes europeos en general, con la defensa de un modelo de corte neoliberal y a todas luces antisocial, sumada a las divisiones entre países de la Unión Europea respecto a la política griega, como se señaló en páginas anteriores, ha deteriorado el estatus unitario de la unión y ha conducido a abrir fisuras políticas y sociales que ponen en riesgo la frágil unidad en momentos en que el grave problema de la migración conduce a mayores grietas entre los miembros de la eurozona.

Sin embargo, el pueblo griego sabrá defender sus principios.



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Bibliografía


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·         Canosa, Tomás (2001)   La crisis de Grecia e Italia ya tiene consecuencias políticas en la UE. Berlín Clarin.com

http://www.ieco.clarin.com/economia/economica-Grecia-Italia-politico-UE_0_544745679.html

·         Diario La Tercera (2014) Manifestantes griegos reclaman a Alemania indemnizaciones por los crímenes nazis en la Segunda Guerra Mundial. AFP – 08 de junio

http://www.latercera.com/noticia/mundo/2014/06/678-581585-9-manifestantes-griegos-reclaman-a-alemania-indemnizaciones-por-los-crimenes-nazis.shtml

  •   Douzinas, Costas (2015) Grecia y el futuro de Europa. Publicado por: Sin Permiso. Edición electrónica http://www.sinpermiso.info/

·         El Mundo (2013) El número de niños griegos en la pobreza aumenta de 104.000 a 597.000 en un año.  22 de 05. http://www.elmundo.es/elmundo/2013/05/22/economia/1369249763.html)

·         GSEVEE ’14 The development of SME’s in Greece. Policy document. Hellenic Confederation of Professionals, Craftsmen & Merchants -GSEVEE-. Tavros, Greece.

·         El Espectador, ¿Cuánto debe Grecia y a quién? 10 de julio de 2005

http://www.elespectador.com/noticias/economia/cuanto-debe-grecia-y-quien-articulo-571685

·         Kolesidis, Yannis (2015) El Parlamento griego aprueba la ley contra la pobreza con apoyo de los partidos del Gobierno anterior. RTVE.es - Agencia EFE. 18 de marzo.

http://www.rtve.es/noticias/20150318/parlamento-griego-aprueba-ley-del-gobierno-contra-crisis-humanitaria-del-pais/1118260.shtml

 

·         Stiglitz, Joseph "La Unión Europea no está rescatando a Grecia, sino a los bancos

alemanes" entrevista al Diario El País de España, 2 de Julio de 2011. Recuperado en:

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·         Sputnik Mundo (2015) Putin: Turk Stream transformaría a Grecia en un centro distribuidor de energía .Recuperado el 8 de mayo en

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·         Tsipras, Alexis et al (2014) Grecia y Syriza. Publicado por: Sin Permiso. Edición electrónica  http://www.sinpermiso.info/

·         Varoufakis, Yanis (2014) ¡Aplastar a los griegos! El plan de rescate griego a la luz de las revelaciones de Geithner. Publicado por: Sin Permiso. Edición electrónica

 http://www.sinpermiso.info/

 

Fuentes Estadísticas

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http://www.datosmacro.com/ipc-paises/grecia

·         Unión Europea Página Oficial:

http://europa.eu/about-eu/facts-figures/economy/index_es.htm

·         Eurostat Página Oficial Estadísticas de la Unión Europea: http://ec.europa.eu/eurostat

http://www.lne.es/noticias-hoy/acreedores-grecia/img/europa-exposicion-a-grecia.jpg