LA ESENCIA DEL CINE MODERNO

Ekaterina Lazarova

ekaterinalaz@abv.bg

 

Posterior a la segunda Guerra mundial, primordialmente en Europa y Japón, surgió en el cine una corriente vanguardista que rompió con los cánones del cine clásico, ubicando al “Director” como mediador entre el mundo real y el mundo posible. Esta nueva identidad cinematográfica recibió el nombre de “Cine de Autor” encausando el movimiento que sentaría las bases del Cine Moderno en el mundo entero.

 

Entre las décadas de los 50 y 60 el Cine Clásico, entendido como aquel cine norteamericano realizado entre 1912 con la fundación de Hollywood y 1955 aproximadamente, sustentado en el sistema de los grandes estudios, el cine de género, y el “Star System”, con un estilo de narración escapista, historias de ensueño en donde los protagonistas alcanzaban sus objetos deseados como la fortuna, el amor y el éxito al final del film, entró en crisis. Con esto no se quiere decir que su estilo novelesco haya desaparecido, todo lo contrario, lo que ocurrió fue el surgimiento de la modernidad con estilo y sellos propios paralelo al clásico “Happy End” hollywoodense.

 

 Las razones por las que el Cine Clásico entró en crisis tienen que ver primero con el brusco cambio cultural de finales de los años cincuenta; la sociedad moralista es reemplazada por generaciones nuevas de pensamiento más libre que desean ver algo diferente. La segunda causa de crisis fue económica, pues los grandes estudios de Hollywood tuvieron una caída financiera por la entrada de la televisión a los hogares, el ciudadano norteamericano común prefería quedarse viendo televisión en casa. Cuando el Cine Clásico declina en Norteamérica, el Cine Moderno nace en Europa, cabe señalar que este tiene unos predecesores que pueden considerarse modernos y que desarrollaron su cine en Hollywood.

 

Técnicamente, el Cine Moderno surge con los nuevos cines principalmente en Europa, Estados Unidos y Japón entre 1945 y 1975, movimientos cinematográficos como el Neorrealismo Italiano (1945-1952) con directores como Roberto Rossellini, Vittorio de Sica y Luchino Visconte; la Nouvelle Vague Francesa (1958-1962) con Francois Truffaut, Jean Luc Goddard, Claude Chabrol y Eric Rhomer; el Free Cinema Inglés (1958-1965) con Karl Reisz y Tony Richardson, el Nuovo Cine Italiano (1955-1975) con Federico Fellini, Michelangelo Antonioni, Pier Paolo Passolini y Bernardo Bertolucci; en Norteamerica con el New American Cinema (1959- 1970) con directores como John Cassavetes; Jonas Mekas o Andy Warhol; y en Japón con toda la obra de Akira Kurosawa (1950 – 1970).

 

Los Nuevos Cines, rompiendo las estructuras narrativas e ideológicas del Cine Clásico Hollywoodense, ya no quieren mostrar un cine de ensueño, escapista, sino realidades más objetivas como la penumbra de posguerra, la alienación contemporánea, la falta de comunicación y las fallas del Estado. Así, el Cine Moderno surge bajo dos lemas estéticos e ideológicos: primero, mostrar la realidad del ser humano, su condición de sujeto insatisfecho pues no siempre alcanza el objeto de deseo como el amor, la fortuna o el éxito tal como lo mostraba el Cine Clásico. Segundo, el Cine de Autor, aunque este existió desde el comienzo del cine, la conceptualización y la política que lo promueven aparecen de una forma evidente en el Cine Moderno, ahora se caracteriza por la validación del director como autor único del film, él es quien debe expresar su arte siendo la cabeza creativa del film y mostrando su visión del mundo, no como en el Cine Clásico donde el Director era considerado un técnico más a la orden de las ideas del productor, siempre en función de las “Estrellas”, “Star System”.  Sin embargo, se debe resaltar que hubo grandes directores –autores en el cine clásico que lograron imponerse creativamente, tal es el caso de los emblemáticos Alfred Hitchcock y Orson Welles.

 

Los temas más comunes del Cine Moderno están ligados a la exploración de la psicología humana, las realidades del sujeto, la infancia, la crisis de la institución familiar, el cuestionamiento al matrimonio, la infidelidad, la homosexualidad, la caída de la figura paterna.  En el contexto sociológico, hay una ruptura y debate ideológico y ético con los grandes discursos tanto políticos, religiosos y morales; como se formaron en un ambiente de posguerra, la desolación, pobreza y pesimismo son recurrentes, desde ahí el cuestionamiento a las instituciones. Filosóficamente, el tema más destacado es el existencialismo que soporta la “Libre Elección” del individuo, las personas son libres de escoger su camino aceptando el riesgo que esto conlleva, creando situaciones de confrontación con la imposibilidad de encontrar una justificación a las elecciones que hacen. Por ejemplo, Vittorio de Sica, (Neorrealismo Italiano), plantea la dura realidad de la Italia de posguerra en su película Ladrón de Bicicletas, “en medio de la pobreza de Roma, un hombre sin recursos a quien le roban su medio de trabajo, su bicicleta, debe robar otra bicicleta para subsistir”.

 

En este momento es obligatorio abrir un paréntesis y traer a colación al maestro Ingmar Bergman. Bergman no perteneció a ningún movimiento especifico de los Nuevos Cines, pero fue contemporáneo a ellos, el conflicto existencial en sus películas es muy moderno entablando un debate sobre la condición humana, cuestionando la religión, pero asumiendo al final una posición moralista de “culpa y castigo” para aquellos personajes que optaron por una vida alejada de Dios. El cine de Bergman plantea un miedo a la muerte y al más allá. “si no hay un Dios, el más allá no existe”, es un vacío que le aterra, y “si lo hay”, sólo espera un castigo por no seguir los preceptos divinos. Las tramas y preocupaciones psicológicas de sus obras denotan la atmosfera de la posguerra y las crisis de viejos paradigmas en el marco de cambios sociales, principalmente al interior de la familia europea.

 

En lo referente a la técnica, el manejo de la cámara y el montaje, en el cine clásico se favoreció el sensacionalismo de la acción narrativa, mientras en el Cine Moderno estos tienen una tendencia muy realista, muestran la vida y los conflictos internos de los personajes, por este motivo se apela mucho a los exteriores, al uso de planos secuencia y profundidad de campo, además de montaje invisible y puesta en escena natural. En este sentido, el Cine Moderno le debe su esencia a Akira Kurosawa, de él aprendió la importancia de tener tanto una buena historia como una buena manera de contarla. Kurosawa desarrolló en la década de los cincuenta una técnica cinematográfica propia que consistía en emplear lentes de teleobjetivo que le ayudaban a aplanar el encuadre, era partidario de alejar las cámaras de los actores para conseguir unas mejores interpretaciones, empleaba varias cámaras que grabaran al mismo tiempo y así obtener un mismo plano desde distintos ángulos; otros de sus recursos era la inclusión de los elementos meteorológicos (lluvia, nieve o calor) como un personaje más, y la utilización de bandas sonoras muy sencillas reducidas a un simple instrumento para generar atmosferas y dramatismo.

 

En el Nuevo Cine de Hollywood (de 1975 a la actualidad) hay un reflejo del Cine Moderno, aunque no de sus características estructurales y estéticas. Los nuevos directores fueron la primera generación de cineastas que se formaron en las universidades estudiando no sólo a los clásicos sino también los autores de los Nuevos Cines. Esta influencia no les impidió encajar en la industria cinematográfica Hollywoodense respondiendo a las exigencias del mercado del espectáculo y el entretenimiento. Es decir, supieron combinar las dos cosas, hacer un cine de autor que a la vez llegará a las grandes masas salvaguardando los valores individuales de la modernidad representados por el “estilo de vida americano”. Francis Ford Coppola, Martin Scorsese, Steven Spilberg, Clint Eastwood, Oliver Stone, Ridley Scott, Brian de Palma, Robert Altman, y el independiente Woody Allen premian o castigan al individuo protagonista de acuerdo con su posición moral, es decir, los cuestionamientos morales están sobre la mesa en sus películas.

 

Ya para finalizar, a manera de conclusión, se debe resaltar que desde el surgimiento del Cine Moderno a la actualidad sigue siendo válida la valoración del director como único autor de una película, expresando su personal visión del mundo, obsesiones y fantasías, estableciendo un sello estilístico propio en cada una de las áreas que hacen parte de la estructuración de su lenguaje cinematográfico; las preocupaciones existencialistas están a la orden del día denotando la confrontación del individuo con el sistema, pero bajo premisas moralizantes. Estas características del Cine Moderno han marcado el trasegar y desarrollo del Cine como Expresión Artística, por supuesto reconociendo la ligera y excesiva generalización de esta argumentación dada la enorme afluencia de nuevas y nuevos realizadores en el mundo entero, herederos directa o indirectamente de los jóvenes vanguardistas de las décadas de los 50 y 60, quienes muy probablemente marcarán nuevos caminos, corrientes, técnicas y tendencias en el mágico mundo del séptimo arte.

 



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