Magia: in memoriam del cine en Colombia

Por Gisselle Tc

Febrero, 2026

 

 

Se celebra el día mundial del cine al parecer los primeros días de febrero, reconociendo su impacto cultural en la historia de la humanidad, y el papel como testigo visual de su evolución, pero también de su involución.

 

El cine se concibe, para un qué, y un por qué. Y aún creo, que solo hemos descifrado el qué. Es como una especie de sino maldito, el no lograr descifrar su esencia, el fin para el que fue creado, y si es que eso, tiene algún sentido. Y es que autores, directores, guionistas, camarógrafos, fotógrafos, músicos, técnicos en iluminación, productores, directores, actores en un mundo de creadores han marcado la historia de la humanidad para bien o para mal.

 

Invenciones que le dieron sentido a la imagen: juegos ópticos, la cámara obscura, la llegada del tren a la estación proyectada por primera vez como una gran hazaña de la humanidad, y nos vimos allí, nos descubrimos como seres humanos, ahí, en esa sala abarrotada de gente asustada porque pensaban que el tren se saldría de la pantalla salieron despavoridos pero volvieron a ver qué tanto el ser humano cambiaba según el tiempo, según las épocas; se crearon movimientos artísticos en todo el mundo que reclamaban su autoría por ser los primeros en registrar esa transformación y ponerla frente a una pantalla.

 

Mundos mágicos se descubrieron con una cámara, maravillas del mundo vistas a través de la pantalla, poemas que se hicieron imágenes en movimiento, y hoy, celebramos este encuentro fantástico. Hoy, sigue siendo mágico proyectar en medio del río en una pared, como diría Almodóvar, “el cine de mi infancia huele a pis”.

 

Las siguientes no son las mejores películas del cine colombiano, es subjetivo hacerlo, como tampoco lo son por sus directores. Y sin embargo, te quiero, decía Sabina. Y sí. Recopilamos algunas producciones con alguna relevancia para el desarrollo del cine colombiano. No son todas las que están y tampoco todas las que son.

 

Películas Colombianas

 

 

Nuestra voz de tierra, memoria y futuro

Dirección: Marta Rodríguez y Jorge Silva, 1981

 

Directores: Marta Rodríguez. Bogotana. Pionera del cine documental en Colombia. Fue directora de la Fundación Cine Documental. Y Jorge Silva, fotógrafo y cineasta, documentalista realizó Chircales considerado un clásico del cine Nuevo de América Latina.

 

Por su compromiso con los indígenas en una fuerte relación dialéctica entre documentación y fantasía, la Federación de prensa cinematográfica otorgó en el 82 el premio en el Foro del Cine Joven de Berlín, y la Organización Católica Internacional de Cine le dio el suyo por un valiente intento por superar la explotación en el Tercer Mundo y una defensa de la justicia social.

 

Es una película indígena y nace de un trabajo comprometido a lo largo de cinco años en colaboración con la comunidad indígena de Coconuco y el CRIC (Consejo Regional Indígena del Cauca).

 

Normalmente se habla de Cine marginal, y básicamente se encasilla a un cine muy pobre, descuidado, sin embargo, Marta y Jorge sus directores tuvieron condiciones técnicas buenas en producción. La banda sonora es consonante con el relato, por el trabajo musical de Jorge López.

 

Cómo dato curioso en el Foro de Cine Joven, fue transmitida por la segunda cadena alemana de televisión (ZDF).

 

 

Pura sangre

Dirección: Luis Ospina, 1983

 

Es la historia de un anciano millonario propietario de ingenios azucareros, que necesita para vivir transfusiones de sangre de personas jóvenes y de su mismo sexo. Su hijo un tecnócrata sin escrúpulos, contrata los servicios de dos hombres de una enfermera. Este trío como si se tratase de cualquier trabajo, realiza una macabra labor.

 

Los personajes abandonados un poco a sí mismos, permean de alguna manera el verdadero sentido, haber reflejado y hecho reconocible nuestra realidad.

 

 

La Virgen y el fotógrafo

Dirección: Luis Alfredo Sánchez, 1982

 

Un hermoso pueblo del Valle del cauca, un fotógrafo un poco intelectual, los gamonales y su monopolio del transporte, y un joven y valiente activista radical; es la colección de ingredientes unidos por una trama viscosa. La historia se resuelve de cualquier modo, y con un medio sorpresivo y banal. Hace parte este conglomerado, por ser uno de los primeros largometrajes de lo que era Focine como plataforma de lanzamiento del cine comercial.

 

 

Será por el silencio

Dirección: Juan Escobar y María Regina Pérez, 1983

 

Formato: super-8. De Regina Pérez de 1981 a 1984 es realizadora en formato super-8. Juan Escobar trabaja con Regina en documentales como “Lunes de feria" dónde los protagonistas son cerdos y de 16 mm.

 

Louis Malle en tiempos de la Nueva ola francesa, decía "lo necesario para hacer una película se aprende en una hora". Lo cierto es que, lo que hace que una película sea arte, o en su defecto una obra importante, está fuera del aprendizaje de una escuela. Este formato es importante porque facilita una concentración, un ritmo de trabajo y una libertad artística que no la da una producción costosa.

 

Es una historia de un pueblo de Antioquia y de la llegada al mismo de un maestro de escuela y su joven familia. En unas pocas secuencias la realidad de un Antioquia insólita, primitiva, solitaria un reino de nieblas perpetuas y de desesperanzas se nos presenta ante los ojos. Se descubre que desde que se inventó el cinematógrafo en 1895, Antioquia nunca había sido registrada en imágenes de cine.

 

 

Carne de tu carne

Dirección: Carlos Mayolo Año 1983

 

La sabía dosificación de violencia hasta el climax es brutal, merecen todo respeto.

 

Es una película que marcó una nueva ruta hacia un nuevo cine colombiano, y que a la vez supera al tratamiento clásico latinoamericano. Es una película que tiene fuerza, que por primera vez en el largometraje colombiano tiene un estilo personal, y revela la impronta de un director como Mayolo.

 

Mayolo en Carne de tu Carne refleja muchas cosas de su personalidad así como supera muchas de las trampas que presenta la película: la del incesto, la nostalgia de los años cincuenta, pasa por encima de todo esto, en tiempos de un país que le pertenecía a Amparo Grisales. Fundador del grupo de Cali más tarde conocido como “Caliwood" es el primer largometraje: dos adolescentes con un amor incestuoso son asediados por sus antepasados hasta convertirlos en devoradores de carne humana.

 

 

Cóndores no entierran todos los días

Director: Francisco Nordem, 1984

 

Es una película que abre una nueva etapa en el desarrollo del cine colombiano. Por su interpretación, por la realización fue acogida internacionalmente. En otras palabras es una cinta respetada por las cualidades protagónicas, por la respuesta del público, por la fidelidad a una obra literaria. Gustavo Álvarez Gardeazabal autor de esta obra con una claridad mental que pocos escritores tienen, trata de decir cosas fundamentales sobre la violencia en Colombia.

 

Su autor no quiso meterse en el mundo vallecaucano de Gardeazabal, más bien lo transportó al altiplano cundiboyacense: los detalles de ambientación y reconstrucción, los espacios; el montaje elementos narrativos y la profundización psicológica en las motivaciones de los personajes que impregna en León María Lozano, por ejemplo, el Cóndor, el jefe de los pájaros, termina siendo el asesino sin escrúpulos justificando su transformación desde su frase célebre “es cuestión de principios".

 

 

El Escarabajo

Director: Lisandro Duque, 1983

 

Su argumento es profundamente colombiano e identificable como tal, y una superación de un cierto paisajismo turístico en un lugar concreto con un cierto realismo.

 

El desarrollo de la historia es más bien, una anécdota nutrida por unos elementos que la fortalecen en alguna medida: los toques de sexo, los momentos enternecedores, los chistes adicionales, las palabrotas.

 

En épocas en las que en el Festival de Cine de Cartagena se exhibían películas de una idiosincrasia recurrente, el público fue muy generoso para la exhibición de esta película. Se consideró un paso importante dentro del cine nacional. Un modelo de lo que podría haber sido el cine popular colombiano.

 

 

María Cano

Camila Loboguerrero Año, 1990

 

Colombia recibe la indemnización por la separación de Panamá y se abre al crédito externo. Se propicia el clima para que surjan lideresas como María Cano.

 

Es una de las primeras obras pioneras feministas de una de las directoras que encabezan la lista de artistas femeninas, con una visión distinta, que resalta la connotación de una mujer que se debate en medio de grandes dificultades. Una mujer carismática en lo que se llamaría hoy empoderada; viajando por toda Colombia para convencer a sindicalistas y al estado acerca de las ocho horas reglamentarias de trabajo, es “la mujer de las ocho horas”.

 

Pioneras documentalistas como Marta Rodríguez quien junto a Camila Lobo Guerrero inicia como montajista en cortometrajes luego es asistente de dirección y con un préstamo de Focine inicia con sus largometrajes “Con su música a otra parte” y “María Cano”.