Fotografía: Daniel Isaías Quintero Ramírez
Fotografía: Daniel Isaías Quintero Ramírez

 

DE LAS ARTES COMO RESISTENCIA

Édgar Rodríguez Cruz

fundacion.quira@gmail.com

 

 

¿Qué es vida sino: creación y arte? ¿Qué somos los seres humanos, en medio de la multiplicidad de formas que procura la eclosión cósmica de la vida, sino experiencias y sueños?, Y la sociedad, ese compendio de rasgos psicológicos y fenotipos, ¿qué es sino expresiones culturales de la vida y anhelos?

 

Las artes han sido fundamentales en el proceso de humanización del animal cultural que somos. Estas atraviesan la cotidianidad posibilitando, tanto procesos individuales de expresión y liberación como colectivos de cohesión y desarrollo, siendo esenciales hasta el punto que es imposible concebir la humanidad sin sus creaciones artísticas.

 

La importancia de las artes trasciende la mera expresión y representación. Por ejemplo: la música permite alcanzar estados de meditación, relajamiento y armonización básicos para la salud emocional, también es utilizada como medicina para el tratamiento de dolencias o anestesia al momento del parto, igualmente, puede alterar el ánimo generando estados de compasión, concentración, bienestar, y un sinfín de sensaciones. En el caso de la literatura, nos permite interiorizar al otro gracias a la narración de vivencias y particularidades posibilitando reflexionar sobre sí mismo. La danza genera desdoblamientos y catarsis. El teatro provoca la experimentación directa de sensaciones, vivencias y sucesos. En términos generales las artes permiten multiplicidad de estados mostrando la inmensidad de posibilidades de aprendizaje y crecimiento del ser humano. A esto se puede agregar que cada individuo es un mundo y cada creación: un mundo nuevo. Por más repetitiva, banal o común que parezca una creación nunca será igual a otra. La experimentación del diálogo será algo único en cada interlocución con la obra.

 

Paralelo a la subjetividad biográfica en las artes existe una inexorable connotación social. Las obras comparten una cosmovisión, filosofía, ideología o posición política, haciéndose indiferentes, favorables, reflexivas, críticas o propositivas. En este sentido, durante las coyunturas históricas trascendentales las artes siempre han hecho presencia con su mirada holística develando, cuestionando, reflexionando, proponiendo, argumentando sobre las vicisitudes y trasegar de lo humano y su entorno social.

 

Rebeliones, guerras, revoluciones, mutan regímenes, surgen reformas y contrarreformas, se sustituyen los gobiernos, se masacran unos a otros, pero las artes y mensajes holísticos de los soñadores de mundos nuevos resisten y persisten, están ahí, en las obras monumentales, en las formas de hacer y tañer un instrumento, en los relatos de media noche, en los cantos ceremoniales, en la pintura, el cine, el teatro, la literatura, en los tejidos de doña Marta en Sibundoy, en todas las creaciones que trascienden las generaciones.

 

Es absurdo que a pesar de la mirada crítica sobre la estupidez humana de obras creadas siglos atrás estas conserven su vigencia. Esta circunstancia devela que la humanidad no ha sido capaz de superarse a sí misma redundando en la sinrazón, dando continuos círculos sin sentido, buscando sempiternamente morderse el rabo, como si más allá de ese rabo nada existiese.

 

En la actualidad gran parte de las sociedades del mundo, especialmente en América Latina, bullen pidiendo, exigiendo frenar la insensatez, replantear el camino, el tipo de estructura social que ha construido esta distopía que lleva “la Aldea Global” a la autodestrucción.

 

En contraposición a la sinrazón: las artes, ahora con más fuerza que nunca, como si todos los espíritus y mentes creadoras de la historia se hubiesen dado cita en Santiago, Puerto Príncipe, París, Seúl, Lusaka, La Paz o Bogotá. Marchas, y cacerolazos se han convertido en lugares para la creación, personas de todas las generaciones se largan a las calles divulgando sus argumentos, posiciones y críticas a través de las artes.

 

Las plazas y espacios públicos son convertidos en escenarios para puestas en escena, conciertos, performances y multiplicidad de expresiones artísticas que resisten e invitan a la resistencia, siendo la política un elemento de movilización social pero no el “único” que congrega y cohesiona a la “masa crítica”, la marcha pide más que un cambio en la política, exige espacio para construir un nuevo tipo de sociedad que posibilite la transformación y evolución de las mentes y almas; tal como lo han venido demandando desde siglos atrás los grandes espíritus y las grandes mentes soñadores y soñadoras.

 

Para la vida y la eclosión cósmica de la cual somos parte, ¡las artes no son una opción, son la “única” opción y camino!

 

 

 

Convocatoria muestra fotográfica "ARTES EN MARCHA - COLOMBIA 2019"

 

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